Crítica de cine

'En un barrio de Nueva York': un soplo de aire fresco

  • La adaptación del musical de Lin-Manuel Miranda es una película romántica y ardiente, exuberante y embriagadora, optimista y llena de vida y, por tanto, idónea para ayudarnos a dejar atrás lo sufrido durante los últimos 15 meses

Estrenos de la semana. Tráiler de ’En un barrio de Nueva York’.

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Nando Salvà

'En un barrio de Nueva York'

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Dirección Jon M. Chu

Intérpretes Anthony Ramos, Corey Hawkins, Melissa Barrera

Duración 143 minutos

Estreno 18 de junio de 2021

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Basada en el primer musical de Broadway creado por Lin-Manuel Miranda, ‘En un barrio de Nueva York’ es una película romántica y ardiente, exuberante y embriagadora, optimista y llena de vida y, por tanto, idónea para ayudarnos a dejar atrás lo sufrido durante los últimos 15 meses. Transcurre en una versión idealizada de Washington Heights, vecindario pobre y habitado por inmigrantes latinos que el director Jon M. Chu convierte en un inmenso patio de recreo lleno de actividad, y de sonidos y colores que chocan y se confunden; un lugar en constante cambio, cuyos residentes se renuevan de forma incesante y en el que, a lo largo de unos pocos días, el grupo de personajes retratados por la película se enfrentan a presiones como la dificultad de integración, el aumento de la gentrificación, la disminución de oportunidades y la búsqueda de eso que llaman sueño americano.

Mientras los contempla, ‘En un barrio de Nueva York’ no deja de moverse. La acción avanza de la mano de las canciones compuestas por Miranda, un surtido que contiene rap, salsa, merengue y soul y transmite una energía contagiosa, y por un ingenioso catálogo de coreografías en el que se detectan homenajes a Jacques Demy, Fred Astaire, Bob Fosse y Busby Berkeley. La cantidad de números musicales y de personajes a los que seguir es tal que, pese a los 143 minutos de metraje, las líneas argumentales quedan algo difusas, y lo mismo puede decirse de las alusiones a la discriminación racista que los inmigrantes sufren. De hecho, la película trata de celebrar a la comunidad latina sin ahondar en los aspectos más amargos del mundo real. Es una fantasía llena de personajes esencialmente nobles, de melodías que derrochan dulzura, y de argumentos para convencernos de la importancia de la solidaridad y la colaboración tanto en los buenos tiempos como en los malos, y para animarnos a que salgamos -en cuanto estemos todos vacunados, se entiende- a bailar a la calle. Lo dicho: la película perfecta para nuestro tiempo.