Arte e historia

El aeródromo republicano que la Legión Cóndor hizo suyo

Miembros de la alemana Legión Cóndor comiendo bajo un olivo en el aeródromo de La Sénia.

Miembros de la alemana Legión Cóndor comiendo bajo un olivo en el aeródromo de La Sénia. / MNAC

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Anna Abella
Anna Abella

Periodista cultural

Especialista en arte y libros, en particular en novela negra, cómic y memoria histórica

Escribe desde Barcelona

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La historia del aeródromo militar de La Sénia, en el Montsià, regresa a través de la impactante instalación ‘Aeronàutica [vol] interior’, que el artista Francesc Torres ha inaugurado este jueves en la Sala Oval del MNAC, con dos réplicas de aviones soviéticos republicanos, un bombardero Túpolev SB-2, conocido popularmente como ‘Katiuska’, y un caza Polikárpov I-16, el ‘Mosca’.

Para construir el estratégico aeródromo, a mediados de 1937, el Gobierno de la II República expropió 90 hectáreas de terreno y taló los 9.000 olivos que eran una de las fuentes de vida de la localidad tarraconense. La Sénia, hoy conocida por su industria del mueble, vio cómo se convertía en una base aérea con tres pistas cruzadas de tierra dura, sin hangares pero con un edificio para los oficiales y un burdel.

Mujeres de La Sènia contratadas por los mandos alemanes para realizar labores domésticas en la base aérea.

/ MNAC

Pero en abril de 1938, el campo de aviación cayó en manos del Ejército franquista, que lo convirtió en base para la germana Legión Cóndor, siendo un enclave crucial por su cercanía a la zona de la Batalla del Ebro. Los nuevos mandos alemanes contrataron a mujeres de La Sénia para labores de limpieza y cocina pero también a prostitutas para el burdel que habían 'heredado' de los republicanos, a las que dotaron de servicio médico. Muchos de los soldados de Hitler, según muestran numerosas fotos, algunas en la instalación de Torres, se tomaron aquella guerra como "unas vacaciones exóticas en el Mediterráneo". Unas los muestran almorzando sonrientes bajo los olivos o con una prostituta de torso desnudo en el regazo y al aire libre en un vehículo militar.

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Aviones de la Legión Cóndor en el aeródromo de La Sénia.

/ MNAC

Las imágenes recuerdan también a dos pilotos a los mandos de un Katiuska, uno, Francisco Gómez, muerto en el bombardeo al aeródromo del 16 de diciembre de 1938 junto a su ametrallador, y Leocadio Mendiola, que participó en aquel ataque, casi suicida, y en otro contra el acorazado nazi 'Deutchsland'.