Batuta especial

Adrián Rincón, un director musical ciego

  • El estudiante del Esmuc abre camino tras graduarse con éxito con un concierto en el Auditori que capitaneó sin ver a los músicos de la Orquesta Baetulo, con todo el programa memorizado

  • "Nadie sabe hasta dónde puede llegar y no podemos cortarle las alas", argumenta Salvador Brotons, uno de sus maestros

Adrián Rincón en el Auditori, primer director ciego que se gradúa en la Esmuc en un momento de su concierto de graduación.

Adrián Rincón en el Auditori, primer director ciego que se gradúa en la Esmuc en un momento de su concierto de graduación. / FERRAN SENDRA

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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Adrián Rincón (Salamanca, 1996) nunca ha puesto límites a sus sueños pese a su ceguera. Quería ser director de orquesta y el pasado miércoles debutó en la Sala 2 del Auditori frente a la formación badalonesa Orquesta Baetulo. Con este concierto se ha graduado en la Escola Superior de Música de Catalunya (Esmuc) el primer estudiante ciego director de orquesta. Una proeza. "Lo tiene difícil en este mundo de pillos porque la mirada es importante cuando diriges pero Adrián tiene un oído excelente y sus movimientos con las manos son muy buenos. Nadie sabe hasta dónde puede llegar y no podemos cortarle las alas", asegura el experimentado director y compositor Salvador Brotons, uno de los maestros que más le ha apoyado en el Esmuc . "Necesitamos un año más de trabajo para pulir cosas pero con su ilusión y sus ganas, nada es imposible". Beethoven siguió componiendo pese a quedarse sordo. Para el pianista Tete Montoliu y para el cantante Andrea Bocelli estar privados de visión tampoco fue impedimento para desarrollar una exitosa carrera.

El concierto empezó con la compleja 'Historia de un soldado', de Stravinski, siguió con un movimiento de la 'Sínfonía núm.8' de Dvorak para acabar con 'Puigsoliu', adaptación para orquesta de Salvador Brotons de una obra para cobla de Joaquim Serra. La guinda fue una obra con orquestación del propio Rincón de 'Noche llena', un bolero en clave de jazz que cantó su propia autora, Loly Ayuma junto a los 46 músicos de la orquesta. "Es impresionante su capacidad. No nos puede ver pero con sus gestos nos lo dice todo", explicaba una de las instrumentistas.

Los entusiastas y abundantes aplausos que les dedicaron tanto el público como los propios músicos de la orquesta dejaron claro que Rincón ha abierto camino. Y aspira a más. "Me gustaría regresar a dirigir en el Auditori pero esta vez en la Sala 1, con la OBC", ha dicho el joven músico de 24 años que el día después del debut tenía agujetas en los brazos. "Debería hacer más ejercicio" confiesa.

"Me gustaría regresar a dirigir en el Auditori pero esta vez en la Sala 1, con la OBC"

Adrián Rincón

Aunque le queda un año de estudios -cosas de la adaptación del currículum- sueña con ser invitado algún día en la temporada musical del Auditorio Nacional y el Palau de la Música.

Ambición no le falta, tampoco ganas de trabajar. Lo que más sorprende de Rincón es su capacidad para memorizar. No es práctico tener las partituras en papel en Braille "ocupan demasiado y no es fácil buscar en ellas un determinado compás". Para que uno se haga a la idea: la 'Novena sinfonía' de Beethoven ocupa 12 volúmenes transcrito en ese papel especial que usan los ciegos para leer con los dedos.

La tecnología le ha permitido estudiar de una manera mucho más eficaz a través de partituras por ordenador, con un lector de pantalla que lee en voz alta la partitura. "Puedes ir siguiendo la línea de un instrumento y también escuchar cómo suena", explica. Es el único estudiante de dirección que acude a las aulas sin partituras. "Mi técnica consiste en estudiar la obra y memorizarla en casa". No queda otra.

"Soy sinestéstico, como muchos ciegos, y percibo los instrumentos y las notas en colores. La música es sonido pero también color.

Rincón asocia la música con colores. "Soy sinestéstico, como muchos ciegos, y percibo los instrumentos y las notas en colores. La música es sonido pero también color. Escucho una trompeta e imagino el amarillo. Asocio el Re con el blanco y el Mi con el verde. Tengo una visión de la música propia. Y, como no soy ciego de nacimiento, nadie tiene que explicarme cómo es el rojo porque lo he podido ver".

Trompa, piano, orquesta

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Su relación con la música empezó a los 3 años. Disfrutaba mucho acudiendo a casa de su tío, "un melómano que tenía un montón de vinilos, cassettes y CDs que solía escuchar Radio Clásica". Le apuntaron a los cursos de iniciación a la música en el Conservatorio de Salamanca. Cuando llegó la hora de escoger instrumento se decantó por la trompa . "En tercero como me costaba ver al director me lo cambiaron. Solo podía escoger uno de teclado y elegí el piano". Con él no solo ha navegado por aguas clásicas, también se ha acercado al jazz, género con el que se encuentra muy a gusto. Su interés por la dirección surgió cuando empezó a estudiar la música coral. "Disfruté mucho con 'Carmina Burana', el 'Gloria' de Vivaldi y la zarzuela. Me fascinó el trabajo del director y empecé a acudir a los ensayos de orquesta".

En 2016 se graduó en piano en el conservatorio de su ciudad y en 2017 llegó al Esmuc, donde adaptaron tanto las pruebas de entrada -sin rebajar su exigencia- como los estudios que ha realizado. "Muchos profesores no veían posible que estudiara dirección pero Salvador Brotons se implicó y se lanzó a la piscina conmigo. 'A ver hasta dónde podemos llegar', me dijo". El esfuerzo ha merecido la pena.

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