Crítica de música

Mutter pone en pie al Palau

La violinista alemana eclipsa con su magistral versión del concierto de Beethoven, bajo la dirección de Tomàs Grau

La violinista Anne-Sophie Mutter, el miércoles, en el concierto que ofreció con la Orquestra Camera Musicae en el Palau de la Música Catalana.

La violinista Anne-Sophie Mutter, el miércoles, en el concierto que ofreció con la Orquestra Camera Musicae en el Palau de la Música Catalana. / Martí Berenguer

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Pablo Meléndez-Haddad

El concierto final de la temporada de la Simfònica Camera Musicae (OCM) en el Palau no podía despedirse de la mejor manera. Contar con una invitada excepcional como es Anne-Sophie Mutter fue un revulsivo que llenó el aforo posible del auditorio modernista. Después de otras veladas que quedarán en los anales del conjunto que dirige Tomàs Grau, como el ofrecido este mismo curso por otra intérprete legendaria como es la pianista Maria João Pires, la participación de Mutter acabó con una ovación interminable, con todo el público puesto en pie después de que se pusiera al frente del 'Concierto para violín y orquesta, Op. 61' de Beethoven.

La obra, interpretada decenas de veces por la violinista alemana, que ha grabado en diversas ocasiones y que la conoce al dedillo, se integraba en un monográfico dedicado al genio de Bonn que se completó con su 'Sinfonía N° 3, Heroica, Op. 55', compuesta unos años antes del único concierto para violín del catálogo beethoveniano y que marca un punto de inflexión en el sinfonismo del compositor.

Elegante y prodigiosa

Antes, Anne-Sophie Mutter volvió a demostrar su magisterio como consumada intérprete del músico alemán, bordando sus partes en una versión cargada de contrastes, fraseada al máximo, casi pecando de exceso de preciosismo en unas filigranas decorativas en 'pianísimo' que resultaron emocionantes, para descollar con las 'cadenzas' del primer y tercer movimientos, puro virtuosismo, técnica y expresividad. La elegancia de su arco, su digitación prodigiosa y su afinación total la mantienen en lo alto del pedestal de los míticos. Grau y la OCM acompañaron con complicidad y devoción, equilibrando siempre el sonido de solista y conjunto.

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La ovación acabó con un generoso regalo, la 'Romanza en Fa mayor, Op. 50' de Beethoven, "en memoria de todos aquellos que perdimos en este difícil periodo que estamos pasando", según afirmó Mutter antes de eclipsar una vez más con su poderío interpretativo.

 

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