Un poco a la contra

El verdadero 'underground' barcelonés está en Cantabria

Lo mejor de la contracultura barcelonesa de los 70, que sin duda fue su expresión gráfica, pertenece al Archivo Lafuente

El verdadero 'underground' barcelonés está en Cantabria
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Ramón Vendrell
Ramón Vendrell

Periodista

Especialista en pop antiguo, tebeos, libros, rarezas y juventud

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No puede decirse que el sujeto de la exposición 'L’underground i la contracultura a la Catalunya dels 70: un reconeixement' sea nuevo, y me perdonarán la broma de añadir que pasaron los hechos hace medio siglo, juajuajua. Tanto nos interesa el ‘underground’. Sí es nuevo, no obstante, el enfoque catalán y no solo barcelonés, sabido es que Ulldecona fue un foco contracultural de primer orden.

Hubo como mínimo en 2002 la muestra ‘Nazario. Barcelona 1972-2002’, en La Virreina, que básicamente contaba lo mismo pero con la historia focalizada en el creador de Anarcoma, y hay la tira de textos periodísticos y libros al respecto, uno capital, ‘Mariscal’, de Llatzer Moix (2006).

Que sea un episodio sobado hasta la saciedad y cuya remembranza a estas alturas solo tenga un interés tipo ‘yo estuve allí’ es lo de menos. Lo importante es que es una colección de material principalmente de segunda mano, ordenado con criterio, eso sí, para contar una batallita. Cuando en el Archivo Lafuente, en Cantabria, en el polígono industrial de Heras, pidiendo hora, se pueden ver los originales del tinglado.

Aseguro que ver una plancha original, sea de Doña Urraca o de Makoki, no digamos del Príncipe Valiente, es un subidón.

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Hablamos de muchos originales de Miguel Farriol, José Farriol, Antoni Pàmies, Montesol, Nazario, Mariscal… Por no entrar en la escuela madrileña. Ni en fotografía, aunque no podemos olvidar que ahí está el archivo de Salvador Costa.

Lo mejor del ‘underground’ barcelonés de los 70, que sin duda fue su expresión gráfica, pertenece a un archivo privado que ha tenido vista y ha hecho los deberes. Mientras que la Generalitat ahora tira de recreaciones y de un hombre que lo vivió para intentar tapar el bochorno.