Exposición

¿Qué fue el 'underground' barcelonés de los 70? De 'Ajoblanco' a Zeleste

La muestra 'La contracultura y el underground en la Catalunya de los 70' en el Palau Robert pasa revista a unos años de utopías que todavía siguen en pie

El Palau Robert de Barcelona acoge en una exposición la contracultura y el Underground de la Cataluña de los 70.

El Palau Robert de Barcelona acoge en una exposición la contracultura y el Underground de la Cataluña de los 70. / Alejandro García (EFE)

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Elena Hevia
Elena Hevia

Periodista

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Hubo un tiempo en el que los viejos principios del movimiento, artríticos y caducos, estaban perdiendo fuelle. Fueron los años 70. Un dictador momificado todavía era capaz de firmar sentencias de muerte. Pero una juventud poderosa -o así se creían- no estaba dispuesta a esperar a que falleciese para intentar cambiar el mundo. La situación era de interregno. El pasado se estaba deshaciendo. El futuro, por construir. El rock era su himno y sus batallas, la revolución sexual, el feminismo, la lucha obrera, el hipismo y el pensamiento libertario. Todo eso alcanzó un impulso inigualable en Barcelona, una ciudad con hilo directo con Francia y el 'underground' estadounidense y, lo que es más importante, a cientos de kilómetros físicos y mentales de un Madrid funcionarial que no despertaría hasta la movida, años más tarde. Pero esa es otra historia.

Todo este entusiasmo, esa ascensión y caída, queda plasmado en la exposición 'La contracultura y el underground en la Catalunya de los 70' que se inauguró este martes en el Palau Robert, comisariada por Pepe Ribas, uno de los grandes protagonistas de aquel momento. La expo es una excelente hoja de ruta que, a buen seguro, tendrá defensores y detractores, de lo que fue aquel tiempo de drogas, sexo y utopías. Una etapa que puede resumirse en este diccionario no exhaustivo.

'Ajoblanco'

La gran revista de debate y pensamiento impulsada por Pepe Ribas que pretendía establecer un no absoluto a la cultura establecida nació en 1974. Fue el caldero donde se cocieron temas todavía no resueltos pero que están en el centro de los actuales debates: el feminismo, la reivindicación LGTBI, la lucha medioambiental o las nuevas formas de convivencia familiar.

Bassaglia, Franco

El gran líder de la antipsiquiatría, un movimiento netamente contracultural, que cuestionaba la práctica abusiva de esta disciplina y que tiene su ilustración más popular en la novela y después película ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’, ofreció un histórico coloquio en la Sala Villarroel en 1978.

Bolaño, Roberto

Verso suelto, el chileno llegó a Barcelona en los 70 y su figura, en cierta forma, representa también el exilio latinoamericano que hizo de Barcelona un lugar de pluralidad y encuentro. Aunque alejado de los círculos contraculturales, escribió por entonces una novela a cuatro manos con A. G. Porta, colaborador de 'Ajoblanco'.

Un aspecto del Canet Rock de 1975.

/ Pep Rigol

‘California Trip’

Este libro que la crítica teatral María José Ragué escribió nada más llegar de Berkeley fue en su momento una biblia en castellano de lo que era la contracultura estadounidense que pasó de mano en mano. Muchos aquí se enteraron de la existencia de Allen Ginsberg o los Panteras Negras gracias a ella. Ragué fue también pareja del filósofo Luis Racionero, al que por su trayectoria posterior, es difícil reconocer en el apóstol contracultural que fue.

Enfants Terribles, Les

Junto con La Enagua y Jazz Colon, este local fue uno de los más punteros de Barcelona en lo que se refiere a modernidad. Muy vinculado a la escena del 'Swinging London', era un curioso batiburrillo de gitanos del Somorrostro, rockers, legionarios fumadores de grifa y estudiantes izquierdosos.

Granollers

Sí, fue el escenario de las 20 horas de la música progresiva. Se anunciaba como una gran promesa de música, drogas y amor y cumplió las expectativas: Fusioon, Sisa, Máquina Tukky, Buzzards, Smash y el grupo británico The Family tocaron frente a un enorme despliegue de la Guardia Civil. “Un campo de concentración psicodélico”. Así lo describió un asistente .

Jornades catalanes de la dona en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona.

/ Pilar Aymerich

Jornades Catalanes de la Dona

La Universidad de Barcelona acogió en 1976 el primer debate abierto sobre la situación de la mujer con el objetivo de suprimir el delito de adulterio -“Yo también soy adúltera”-, el derecho al aborto y anticonceptivos a cargo de la Seguridad Social. Una foto de Pilar Aymerich muestra la acción de una de las 'performers', Les Nyakes, fregando el suelo del paraninfo.

Mercader, Gay

Cuando todavía no había montado la promotora musical Gay & Co, Mercader, por entonces portero de noche en la discoteca Pachá de Sitges, trajo a Granollers (1973) el primer concierto de King Crimson, apoteosis del sonido del momento, el rock progresivo. Mercader, con grandes actrices y asesinos en su linaje, colocó Catalunya en el mapa del rock internacional.

‘Rebel Delirium’

El teatro, que también se estaba poniendo las pilas contraculturales desde el asambleario Salò Diana, se atreve a escenificar esta obra de temática homosexual dirigida por Iago Pericot en una estación de metro abandonada. Estamos en 1977. Un año antes en el Born, la asamblea de trabajadores del espectáculo había puesto en pie una colosal y gamberrísima representación de 'Don Juan Tenorio' con Pau Riba encarnando, entre otras, a Doña Inés.  

Rambles, Las

Antes de que fueran abducidas por los turistas, las Rambles fue el escenario en el que se representaban todas las obras de la ciudad, desde las más formales hasta las más canallas. Ocaña, rey de la transgresión, se paseaba desnudo por las mismas Ramblas en las que el Liceu desembalsaba a sus burgueses.

'Rrollo enmascarado, El'

Es el primer 'comix', es decir cómic underground español. Autoeditado, aglutina a un colectivo transgresor con Nazario a la cabeza, acompañado de Mariscal, Montesol, Onliyú, Pepichek, Max y Guillem, entre otros. Un material explosivo que acumuló secuestros y multas.

'Star'

Mucho más centrada en el 'comix' y el rock que su compañera de filas 'Ajoblanco', 'Star' fue una revista muy agresiva y radical que tuvo una gran querencia por el nuevo periodismo y abrió la puerta a la incipiente cultura punk. Como agente provocador funcionó en dos frentes, el de los conciertos y la fiestas y como editora de clásicos como 'Miedo y asco en Las Vegas' de Hunter S. Thompson, 'Aullido' de Alan Ginsberg o 'Confesiones de un adicto a la esperanza' de Timothy Leary.

Sustancias prohibidas

“Si la marihuana es la hierba sagrada, el LSD y su corolario la cultura psicodélica del momento es su sacramento, un viaje mágico que abre las puertas de la percepción”, asegura Pepe Ribas. A finales de los 70, la heroína empieza a situarse para barrer y destruye. El comisario ve en ella una droga nihilista y antirrevolucionaria.

La Scala

Tras la apoteosis de las jornadas libertarias celebradas en el Park Güell, el incendio de la sala de fiestas Scala, el 15 de enero de 1978, echa el cierre a la utopía ácrata. La versión oficial es que se trata de un ataque de la CNT, pero todavía hoy hay muchas dudas al respecto. Cierto o no, aquello fue el final de una época, que ya estaba disolviéndose porque muchos de sus protagonistas estaban haciéndose un hueco en la nueva, pero no mejor, sociedad.

Pau Riba con look post-Formentera en Canet Rock, 1975.

/ Pep Rigol

Tibidado.

En el lugar donde actualmente está el Museo de la Ciencia se situaba la comuna de Pau Riba, allí donde se gestó el carismático ‘Dioptría’; gente como Sisa era uno de los asiduos. Cuando los desalojaron por 'hippies', Riba trasladó la fórmula a Formentera. La comuna propone nuevos modelos familiares. En una de ellas, la de Xelo Guasch, encontró Pedro Almodóvar de paso por Barcelona productor para ‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’.

'Torna, La' 

Una obra sobre la ejecución de Puig Antich y del polaco Heinriz Chez, las últimazs del franquismo, llevó al Joglars a un consejo de guerra en plena transición y desató una campaña a favor de la libertad de expresión sin precedentes. La pegatina de la máscara tachada fue uno de los grandes iconos del momento.

'Virgo inseminata'

El Canet Rock genuino e irrepetible, el festival creado a imagen de Woodstock o Wight -salvando todas las distancias-, tuvo cuatro ediciones, marcadas por la represión policial. En la primera edición (30.000 asistentes) se requisó el cómic ‘La piraña divina’ de Nazario. En el 78, las iras, esta vez de la Iglesia, cayeron sobre el cartel mariano diseñado por Pau Riba. Esa edición también abrió las puertas a un cartel internacional con Ultravox, Nico y Blondie.  

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Zeleste

Con sus emblemáticas cortinas carmesí, el local de la por entonces calle Platería, creado por Víctor Jou, fue el lugar de reunión de la progresía catalana y era tanto un espacio de encuentro y charla como de conciertos en vivo. Artistas de todo pelaje y público se mezclaban, ‘cheek to cheek’, en audaz confraternización. Fue el kilómetro cero de la 'ona laietana'.  

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