LO QUE NO SABÍAS DE...

Fernando Trueba cuenta las anécdotas de 'El olvido que seremos'

  • Javier Cámara estudió entrevistas y grabaciones de Héctor Abad para imitar su acento

  • La casa donde transcurre la acción es un decorado porque ya no existía pero si rodaron en otros escenarios reales

  • El director tuvo muy buena relación con los dos niños protagonistas, pero el bebé fue un problema

Fernando Trueba (derecha) con uno de los técnicos con los que rodó en Colombia.

Fernando Trueba (derecha) con uno de los técnicos con los que rodó en Colombia. / BTEAM PICTURES

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Eduardo de Vicente
Eduardo de Vicente

Periodista

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Tras una larga ausencia de más de cuatro años, después de que La reina de España no tuviera la repercusión esperada, Fernando Trueba vuelve a las pantallas y esa siempre es una gran noticia. En esta ocasión ha tomado como punto de partida el libro de Héctor Abad Faciolince en el que cuenta la apasionante vida de su padre Héctor Abad Gómez, que ha fascinado a más de 300.000 lectores y fue el más vendido en Colombia durante dos años. Pese a que la cinta se ha rodado en Colombia y con actores de allí, el protagonista es interpretado por Javier Cámara. La acción se inicia en el año 83 en Italia, donde vive su hijo, que regresa a su país para asistir a la celebración de la jubilación del padre, lo que le sirve para recordar lo que vivió junto a él en los años 70 y cómo le ayudó a ir descubriendo el mundo.

El filme, a imagen del libro, muestra el punto de vista del hijo sobre un hombre bueno, un médico y activista que luchó por los derechos humanos y por el acceso a la sanidad de todos los sectores sociales pese a las circunstancias adversas. Abogó por la atención primaria, la prevención y consideraba como una prioridad que la gente pudiera tener acceso al agua potable. También destacó como profesor de la Facultad de Medicina, maestro, escritor y ensayista. Pero, más allá de su profesionalidad, la película muestra también sus relaciones con su mujer y sus cinco hijas y el chico, así como los problemas a los que debe hacer frente en su vida privada. El maestro y el padre perfecto. Fernando Trueba nos explica las anécdotas del rodaje de este drama biográfico.  

-Un ingrediente adicional. “Hemos usado todo lo que estaba en el libro salvo cuando habla de las cinco “Aes”, las cinco palabras que necesita todo hombre para vivir y que empiezan por la letra A. Un médico que fue discípulo suyo se me acercó y me dijo que era una frase que siempre repetía y me parece que es un resumen muy claro del pensamiento de este señor”.

-Cámara en colombiano. “El protagonista tenía que ser Javier Cámara, estaba predestinado. A Héctor le recordaba mucho a su padre y yo creía que era el ideal. Si fuera colombiano no lo hubiera ni dudado. Vimos a varios actores colombianos muy buenos pero decidimos volver a la idea original. Javier no tuvo un coach para hacer el acento colombiano pero tiene muy buen oído y escuchó muchos documentos sonoros suyos de grabaciones de radio, las cartas grabadas a su familia, entrevistas en televisión y radio… un material donde podía estudiar cómo hablaba con su acento paisa, más culto, que no tiene nada que ver con el acento callejero".

Javier Cámara repasó documentos sonoros de Héctor Abad para imitar su acento.

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-Recreación de la época. “He tenido un director artístico maravilloso, Diego Lopez. La casa donde vivía la familia ya no existía pero nos inspiraron mucho las fotos que teníamos. Diego mimó mucho el decorado principal donde pasa media peli. Recuerdo una semana antes del rodaje nos visitó Cecilia, la mujer de Héctor, que ya tiene más de 80 años. Cuando llegó todo el equipo mantenía la respiración contenida. Ella lo vio y se emocionó. Luego subió al primer piso y se sentó en el decorado del dormitorio y allí la oímos llorar. Le dijo a Diego que quería darnos cosas de su casa. En la biblioteca había libros de Héctor, en las comidas había jarras y otras cosas que utilizaban, el cuadro que estaba en la escalera… Le dio a Diego barra libre para que cogiera lo que quisiera y eso fue muy bonito”.

-Los auténticos escenarios. “También hay algunos decorados reales. Las dos oficinas están rodadas en las auténticas, en una de ellas casi ni cabía la cámara, pero me encantó el lugar. El hospital y la facultad de medicina son sitios reales donde daba clases o trabajaba”.

Trueba asegura que trabaja muy a gusto con niños porque tuvo siete hermanos.

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-Trabajar con niños. “Me entiendo mejor con los niños que con los adultos porque he tenido muchos hermanos (siete) y es muy raro que no conecte con ellos. Sigo manteniendo el contacto tanto con Nico, de 11 años, como con Luciana, de 9. Él tiene una inteligencia increíble, le dabas unas instrucciones y las procesaba rápidamente. Ella era lo contrario, toda improvisación, intuición y humor. En un plano secuencia larguísimo cuando dije que ya era bueno en la toma 28, daba saltos de contenta de que se hubieran hecho 28 tomas”.

-Un bebé de reserva. “El bebé que teníamos lloraba sin parar en los ensayos y era imposible. En cambio había otro que era como nuestra mascota, la niña del ayudante de dirección y nos la pasábamos de mano en mano. Nunca lloraba y cuando surgió el problema con el bebé recurrimos a Emily (así se llamaba) y lo hizo sin problemas”.

El bebé que debía aparecer en el filme tuvo que ser sustituido a última hora porque no paraba de llorar.

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-Estreno en Colombia. ”Todavía no se ha estrenado en Colombia y tenemos muchas ganas de que llegue el momento para ver cómo la reciben. Se iba a estrenar el 1 de mayo, pero tuvieron un pico de la pandemia muy fuerte, empezaron los disturbios y se ha retrasado al 15 de junio, cuando van a abrir los cines. La única referencia de allí que tengo es la de una hija de un amigo colombiano que la vio en Madrid y dijo que habla de la Colombia de hoy”.

-¿Referencias cinéfilas? “En el filme aparecen imágenes tanto de El precio del poder (Scarface) como de Muerte en Venecia, pero no son mis películas favoritas. Scarface la escogí porque, no sé si fue la primera vez, que se ofrece una visión tópica de los latinoamericanos, que solo pueden ser narcos o criminales. Era como una declaración de principios que vieran eso en Europa para luego mostrar un Medellín diferente. Muerte en Venecia la incluí por fidelidad, porque era la peli favorita de Héctor Abad, pero yo me identifico con el niño que se queda dormido. Yo era joven cuando la vi en el cine Palace y me dormí. Como decían que era la mejor película de la historia del cine volví a verla al cabo de unos días con uno de mis hermanos y nos dormimos los dos. Es verdad que los directores solemos hacer homenajes a nuestras películas favoritas pero este no es el caso, tiene otra función”.

En la escena del cine, Trueba se identifica con el niño porque él también se durmió viendo 'Muerte en Venecia'.

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-Reencuentro fraternal. “Después de muchos años vuelvo a trabajar con mi hermano David. Si no lo he hecho antes es porque es el tipo más ocupado del mundo. Está rodando en Mallorca y saca su nueva novela. Yo soy muy lento y hace tiempo que no aspiro a tenerle, siempre está liado. Pero aquí le pillamos en un agujero entre una cosa y otra y dije, pues ya está, ahora”.

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-Entre directores anda el juego. “El director Whit Stillman ya trabajó conmigo en Sal gorda y es un buen amigo. Precisamente fue viendo un rodaje desde dentro cuando se decidió a escribir Metropolitan, que fue nominada al Oscar al mejor guion. Estaba buscando a algún norteamericano que pudiera hacer el papel de doctor Saunders estuve viendo fotos suyas y me di cuenta de que había cierto parecido y tenía la misma edad de Whit. Así que le escribí un mail y me contestó que estaría encantado de hacer otro médico norteamericano idiota medio siglo después. Tuve que aclararle que esta vez no era idiota. Se lo pasó de muerte, estaba muy feliz y nos hacía reír todos los días”.

Trueba se reencuentra con el director Whit Stillman con quien ya coincidió en 'Sal gorda'.

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