Los discos de la semana

Crítica de ‘Daddy’s home’, de St. Vincent: fantasía urbana de los años 70

  • La cantante estadounidense filtra la música con la que creció su padre, con ecos de soul y sonoridades orgánicas, en su sustancioso nuevo álbum

  • Los nuevos álbumes de Paul Weller, The Chills, Tony Alleny Paolo Angeli, también reseñados

La estadounidense St. Vincent.

La estadounidense St. Vincent. / ZACKERY MICHAEL

Se lee en minutos
Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

ver +
Rafael Tapounet
Rafael Tapounet

Periodista

Especialista en música, cine, libros, fútbol, críquet y subculturas

Escribe desde Barcelona

ver +
Roger Roca

‘Daddy’s home’

St. Vincent 

 Loma Vista-Music as Usual

 Soul-pop

 ★★★★

La música que gustaba a tus padres de jóvenes se ha situado tradicionalmente a las antípodas de lo que se supone que deberías escuchar, pero quizá las cosas cambian cuando tú has crecido, eres un artista con inquietudes y descubres que ellos fueron adolescentes en los primeros años 70. Aquellos tiempos en que cada semana aparecían álbumes hoy considerados el no va más. Hacia allí ha querido mirar Annie Clark, St. Vincent, en ‘Daddy’s home’, un disco en el que filtra a su manera la vibración musical de esos tiempos, fijándose sobre todo en el intimismo orgánico de ciertas producciones y en la voluptuosidad de la música negra.

El movimiento tiene su origen en un descalabro: la detención, hace una década, de su padre, condenado a doce años de cárcel por una maniobra del mercado de valores poco acorde con la noción de legalidad. Clark se vio firmando autógrafos en la prisión cuando iba a visitarle, como canta en el tema que da título al disco sobre una cadencia ‘funky’ mundana, con coros ululantes y ecos de Steely Dan (uno de sus grupos favoritos). La ‘casa de papá’ es así un espacio flotante en el que proyecta sus fantasías sobre una era que no vivió, envuelta en voluptuosas músicas de extracción urbana y en un glamur de los bajos fondos, tal cual luce ella en la portada del álbum.

Los dominios de la noche

La música de los 70 está en su bagaje y ahora aflora de un modo en que nunca lo había hecho, pero evitando tanto el pillaje como el ‘revival’, y fundiendo las resonancias del pasado con su manera de hacer: en ‘Pay your way in pain’, el tema de apertura, casa reflejos glam con una tensión robótica muy de su estilo. Luego, ‘Down and out downtown’, es el pórtico hacia el territorio nocturno que domina la obra, con una línea de bajo que deleitaría al Gainsbourg de ‘Histoire de Melody Nelson’ y voces femeninas dignas de ‘Young Americans’, de David Bowie (como ‘...At the holiday party’). ¿Manda el influjo de la música negra hecha por blancos? No solo: se respiran los fantasmas de viejos vinilos de Stevie Wonder y Sly & TheFamily Stone, la intimidad de un Donny Hathaway. 

Pero ‘Daddy’s home’, coproducido, como la anterior entrega, ‘Masseduction’ (2017), por Jack Antonoff, no se explica solo por sus referentes. Es un disco cubierto por una capa de viscosidad, que serpentea insalubre, concibiéndose como un todo (esos interludios color sepia), enredándote en sus giros sensuales y combinando la tensión ‘kitsch’ con la delicadeza melódica: de ‘Down’ a ‘Somebody like me’. St. Vincent crea su propio mundo y su sonoridad exclusiva, con acentos excéntricos (esos toques de guitarra-sitar) y ocurrencias como ‘My baby wants a baby’, donde sablea (acreditándolo) el estribillo del hito ochentero ‘9 to 5’, de Sheena Easton. Pillando de aquí y de allá, pero sonando siempre a ella. Jordi Bianciotto

‘Fat pop (Volume I)’

Paul Weller 

 Polydor

 Pop

  ★★★★

Weller cumple escrupulosamente los términos del pacto fáustico que firmó hace unos años con algún Mefistófeles pop y mantiene su asombroso ritmo de producción con un disco más disperso estilísticamente que el soulero ‘On sunset’ (de 2020) pero generoso en momentos satisfactorios, ya sean servidos en clave de dub electrónico (‘Fat pop’), de disco-funk (‘That pleasure’) o de pop de escuela Bowie (‘Cobweb / Connections’). Más disfrutable como colección de canciones que como obra unitaria, pero, aun así, espléndido. Rafael Tapounet

‘There is no end’

Tony Allen 

 Blue Note

 Afro-hip-hop

 ★★★★

Hace un año nos dejaba el nigeriano Tony Allen, que en los 70 inyectó el músculo percutivo al afrobeat de la mano del gurú Fela Kuti. Andaba entonces ultimando un álbum en el que estrechaba lazos con voces modernas entroncadas en el hip-hop, y aquí está, con su fluida mezcla de ‘grooves’ tersos, poliritmias avanzadas y poesía urbana. Sustanciosas alianzas con Sampa the Great, Danny Bown o el tándem integrado por Skepta y el poeta Ben Okri, que desbordan la categoría de disco póstumo. J. B.

‘Scatterbrain’

The Chills 

 Fire Records

 Pop alternativo

  ★★★★

Después de demostrar durante 35 años una habilidad extraordinaria para convertir las oportunidades en infortunio, la influyente banda neozelandesa liderada por Martin Phillipps regala a sus fans un disco a la altura de su leyenda, cocinado con los ingredientes que los han hecho grandes en su apabullante discreción: melodías brillantes pero nada obvias, guitarras articuladas, ritmos imaginativos y palabras inteligentes sobre asuntos de gran calado. ‘Sonido Dunedin’ en su expresión más madura. Pop puro para gente reflexiva. R. T.

Noticias relacionadas

'Jar’a'

Paolo Angeli 

 (AnMa Productions)

 Folk vanguardista

 ★★★★

Suena como una orquesta de maderas, cuerdas y percusiones que aúllan, chirrían, murmuran o acarician, según el humor de los músicos. Pero en realidad sale todo de una guitarra tradicional sarda que Angeli ha hackeado para que produzca un sinfín de sonidos. En 'Jar’a', Angeli va, más que nunca, en dos direcciones a la vez: hacia lo desconocido y hacia el folklore de su tierra. De sonido apabullante y maneras dramáticas, el viaje en solitario de Angeli sabe a aventura y al mismo tiempo, a tradición. Intenso. Roger Roca