Crítica de cine

Crítica de 'Ejército de los muertos', de Zack Snyder: mercenarios contra zombis

Una imagen promocional de ’Ejército de los muertos’, de Zack Snyder

Una imagen promocional de ’Ejército de los muertos’, de Zack Snyder / Netflix

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Quim Casas

Ejército de los muertos ***

Dirección: Zack Snyder

Intérpretes:  Dave Bautista, Ella Purnell, Ana de la Reguera, Theo Rossi, Huma Qureshi

Duración: 148 minutos

Estreno: 14 de mayo del 2021 (21 de mayo en Netflix)

Mientras retocaba su montaje definitivo de ‘La Liga de la Justicia’ para HBO, Zack Snyder dirigía, escribía, producía y fotografiaba Ejército de los muertos’ para Netflix. Un claro ejemplo de por donde van a ir los tiros en el universo de los ‘blockbuster’ a partir de ahora. El director no se ha esforzado demasiado, aunque su nueva película de zombis no es exactamente más de lo mismo. De hecho, en la obra de Snyder abundan la repetición de temas y personajes: varios filmes de Batman y Superman, otras adaptaciones de cómics –‘300’ y ‘Watchmen’– y, con esta, dos películas de zombis, ‘Amanecer de los muertos’, su primer largometraje, y ‘Ejército de los muertos’, el último de momento.

Aquel era un 'remake' bastante original de un clásico de George A. Romero. Este parte de ideas argumentales propias y se desarrolla en una de las cunas del capitalismo y el hedonismo estadounidense, Las Vegas, convertida en una ciudad devastada y habitada solo por legiones de zombis. Alusiones y alegorías políticas las hay a raudales, aunque sean efímeras: referencias al abuso de poder, a los inmigrantes oprimidos, el empoderamiento femenino –otra especialidad, discutible, de Znyder pese a la virilidad innata de su cine– y ese muro nada simbólico que aísla Las Vegas del resto del país.

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Más que de terror 'gore', que lo es, ‘Ejército de los muertos’ es un filme de acción con bastantes toques de comedia. El protagonismo compartido recae en un grupo de hombres y mujeres conformado de manera forzada para volver a Las Vegas y rescatar varios millones de dólares de la cámara acorazada de un casino. No hay la sofisticación de ‘Ocean’s eleven’, sino la fuerza bruta. La mayoría son puros mercenarios, como en ‘Doce del patíbulo’, pero lo mejor del filme está en su imaginería: los zombis se dividen entre alfas (inteligentes) y renqueantes (carne de cañón), y su líder es una especie de guerrero bárbaro de Cimmeria, la tierra mítica de Conan. Hay gags con autoconsciencia desmitificadora: “Un tigre zombi”, observa uno del grupo. “Eso ya es pasarse”, contesta otro. Y buenas secuencias, como la de los zombis hibernados. Eso si, a Snyder le cuesta cortar sus películas: esta vuelve a durar dos horas y media