RESCATE MUSICAL

La lírica del siglo XVIII revive de mano de ‘La bottega d’òpera’

La Esmuc desempolva la obertura de 'La principessa filosofa' de Carles Baguer y el segundo acto de 'I due gobbi' de Marcos Portugal

El barítono Enrique Padilla en su aplaudido rol de la ópera ’I due gobbi’, el viernes en el Liceu. 

El barítono Enrique Padilla en su aplaudido rol de la ópera ’I due gobbi’, el viernes en el Liceu.  / A. BOFILL

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Pablo Meléndez-Haddad

La recuperación del patrimonio no caracteriza a las instituciones catalanas, por eso hay que aplaudir cuando una investigación musicológica permite que el público de hoy pueda conocer obras olvidadas. Es lo que ha sucedido al rescatar la ópera ‘La principessa filosofa’ (1797), de Carles Baguer que parecía haberse localizado en el Archivo de Montserrat. Lo que parecía un manuscrito de la obra dio pie a recuperarla y llevarla a escena, pero la sorpresa llegó cuando se descubrió que se trataba de una falsa atribución: en la carpeta solo estaba la obertura de la ópera de Baguer; el resto del material correspondía a otra ópera y a otro autor: era el segundo acto de ‘La confusione della somiglianza, o siano I due gobbi’ (Florencia, 1793), de Marcos Portugal, un compositor portugués.

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El equívoco respondía a una mala clasificación, pero el error no amilanó a los responsables de ‘La Bottega d’Òpera’ –el taller de ópera de la Esmuc que coordina Mireia Pintó– y se siguió adelante con el proyecto liderado por el musicólogo Oriol Pérez Treviño devolviendo a la vida el segundo acto de ‘I due gobbi’ y la obertura de ‘La Principessa’. El estreno en tiempos modernos –la orquestación de la obertura la firma el estudiante de canto Robin Sansen– se realizó el viernes en el foyer del Liceu en un logrado espectáculo dirigido escénicamente por Sílvia Bel –que también hizo de narradora–, con Marzio Conti al frente de una treintena de músicos de la Esmuc, con Viviana Salisi al clave.

La obertura de Baguer mira, como gran parte de su obra, a los clásicos vieneses, incluso al primer Rossini, mientras que la obra de Portugal, con libreto de Cosimo Mazzini, es la típica comedia de enredos, popular y de intercambio de personalidades, muy de la época. La interpretación fue saludada con aplausos entusiastas ante un trabajo serio y profesional. De los cantantes destacaron las voces graves masculinas, llevándose la palma el Rusignolo del barítono Enrique Padilla con su gran escena ‘buffa’, mientras que Aleksandra Gladysheva despuntaba por su talento en su exótica zíngara, aunque de dicción un tanto pastosa. Completaban el reparto Maria Isidoro, Maria Amaral, el experimentado Xavier Casademont, Alejandro López, Robin Sansen y Oriol Quintana.