GANADORA DEL GONCOURT

Hervé Le Tellier construye un laberinto de palabras con su novela 'La anomalía'

La obra del autor francés, escrita según las normas del Oulipo, ha agotado tres ediciones en castellano en tan solo unas pocas semanas, mientras en Francia suma un millón de ejemplares 

El escritor francés Hervé Le Tellier, autor de la novela ’La anomalía’, en su reciente visita a Barcelona.

El escritor francés Hervé Le Tellier, autor de la novela ’La anomalía’, en su reciente visita a Barcelona. / Quique Garcia / EFE

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Elena Hevia
Elena Hevia

Periodista

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Hubo un tiempo en Francia en el que la literatura servía para jugar. En los años 60 un grupo de autores, entre los que se encontraban los franceses Georges Perec y Raymond Queneau y el italiano Italo Calvino (con ‘Si una noche de invierno un viajero’ o ‘Las ciudades invisibles’) se apuntaron a un tipo específico de experimentación en el que se trazaban unas reglas que debían cumplirse rigurosamente. No en vano, algunos de sus miembros eran matemáticos. Así Queneau contó un episodio banal en un autobús de 99 maneras distintas y Perec compuso una novela policiaca (‘La disparition’, ‘La desaparición’) en la que no utilizó en ningún momento la letra E, la más habitual en francés. En español, hubo una versión, ‘El secuestro’, en la que se omitía la A.

A ese movimiento se le llamó Oulipo (por ‘Ouvroir de littérature potentiel’ es decir, taller de literatura potencial) y contra lo que muchos creen hoy sigue muy vivo. Su presidente, el escritor Hervé Le Tellier, matemático de formación, lo practicaba en sus obras para un público pequeño pero fiel, hasta que con idénticas intenciones su última novela 'La anomalía' (Seix Barral / Ed. 62) le aupó hasta un sorpresivo estrellato. Coronado por el Premio Goncourt, ha vendido más de un millón de ejemplares en Francia mientras que en castellano ha agotado ya la tercera edición a pocos días de salir al mercado.

La rata y el laberinto

El oulipiano Marcel Benabou definía a cualquiera de sus colegas de filas “como una rata que se construye ella misma el laberinto del cual se propone salir”. El laberinto de palabras que Le Tellier ha armado y que puede leerse como una obra de ciencia ficción, aunque exactamente no lo sea, es una ingeniosa novela que relata el destino de algunos de los 243 pasajeros que el 10 de marzo del 2021 (la obra se terminó un año antes) viajan en avión de París a Nueva York. Tres meses más tarde, en junio, un duplicado del mismo avión aterriza de nuevo en la ciudad con todo su pasaje también duplicado. Cómo se enfrentarán ocho de esos pasajeros a sus dobles, a ellos mismos, en una serie de variaciones y combinatorias sobre esa circunstancia imposible le sirve al autor para armar su novela. “Tomé esas situaciones y les di distintas resolucione: desde la colaboración al odio, desde el sacrificio hasta el asesinato, pero imaginé muchas más”, explica el goncourt en una reciente visita a Barcelona. Cada una de esas historias se presentan en el libro con una calculada simetría que con su estructura multiplicadora se convierte en una máquina de construir novelas.  Puro Oulipo. “Me ha sorprendido el éxito de la novela, porque los editores, y tienen razón, suelen ser muy reacios a publicar obras con tantos personajes y además a la hora de presentarla a las librerías me encontré que no podía responder a preguntas tan sencillas como ¿quién es el héroe? o ¿cuál es la historia?”.

Uno de los personajes es un escritor descreído, Victor Miesel, que escribe una novela titulada, precisamente, 'La anomalía'. Un autor que echa pestes de los premios literarios franceses. “Sí, es una ironía que este libro haya terminado ganando el Goncourt, pero es que además estaba nominado a buena parte de los grandes premios franceses como el Medicis, el Renaudot o el Décembre”. El hecho de que el Miesel alternativo se vea obligado a quedarse con la gloria de su desaparecido alter-ego remite en la novela a la ya legendaria historia de Romain Gary quien contrató a su sobrino para que se hiciera pasar por un escritor inexistente, Émile Ajar, cuyas novelas escribía el propio Gary. Una añagaza que le supuso al autor ganar el Goncourt dos veces, cosa prohibidísima en sus bases. “Soy de la generación que leyó a Gary y a Ajar creyendo que eran autores distintos. Y además me gustaba más Ajar porque lo apreciaba como un autor joven y moderno, lo que era mentira. Lo que más siento es que todo se desveló tras el suicidio de Gary que no pudo gozar del triunfo. Creo que muchos escritores franceses desearían obtenerlo dos veces pero no encuentran a nadie que les haga de doble”.

Homenajes escondidos

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El libro, juguetón, está cargado de referencias. Los 243 pasajeros se vinculan a una obra de Perec, también se habla de los de Calvino y en él se insertan algunas citas directas de los discursos de Macron en los primeros días del covid, aunque en la realidad imaginada por Le Tellier, Trump haya salido reelegido: “Es un personaje de ficción, violento, terrorífico y risible, sería una lástima no utilizarlo”.

Pasar de vender unos 10.000 ejemplares a más de un millón es algo que cambiaría la vida al más pintado. El escritor no lo cree así. “Financieramente yo ya tenía la posibilidad de hacer todo lo que quería, viajar a donde fuese. Lo que sí me alegra es la notoriedad que por lo menos en Francia ha alcanzado al Oulipo que no es un movimiento polvoriento de hace 30 años, sino actual que merece nutrirse de nuevos autores”.