En el Sant Jordi

El concierto de Love of Lesbian indica que los actos masivos pueden ser seguros

De los cerca de 5.000 asistentes, solo seis dieron positivo posteriormente, y al menos cuatro de ellos no se contagiaron durante la actuación

Concierto multitudinario de Love of Lesbian en el Palau Sant Jordi, el 27 de marzo.

Concierto multitudinario de Love of Lesbian en el Palau Sant Jordi, el 27 de marzo. / Ferran Sendra

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Un mes después de su celebración, el concierto de Love of Lesbian en el Palau Sant Jordi arroja un balance que sus responsables califican de "éxito", con seis positivos detectados entre los 4.592 asistentes que dieron su consentimiento al análisis de su diagnóstico (que fueron el 96% del total de 4.796). De estos seis contagios, "al menos, cuatro" se atribuyen a una infección originada fuera del lugar donde se realizó el evento. Del análisis de los datos se deduce que la incidencia acumulada entre los asistentes fue de 130,7 casos por 100.000 habitantes, muy inferior a la registrada en la ciudad de Barcelona en la misma fecha y en semejante grupo de edad, que ascendió a 259,5 casos.

Ya en su momento, los impulsores del concierto estimaron que la calidad del aire dentro del Sant Jordi sería más alta que fuera del recinto, y el doctor Josep Maria Llibre, del hospital Germans Trias i Pujol, que tuteló el operativo, lo confirmó este martes en la presentación de estas conclusiones en la misma sala olímpica. "El del Sant Jordi no fue un acontecimiento de supertransmisión", concluyó, añadiendo otras dos constataciones significativas. Una, que el concierto "demostró que se puede cribar a 5.000 asistentes en una mañana, y de manera fluida, cuando las publicaciones científicas habían dicho que eso no era posible". La otra, que "el público cumplió todas las medidas", en contraste con la idea de que "no se podía pretender que la gente mantuviera la mascarilla puesta durante todo el concierto, mientras cantaba y bailaba".

Casos descartados

Podemos hablar así, en palabras del doctor Llibre, de una "actividad segura" para un concierto realizado en un recinto cerrado, en el que todos los asistentes tuvieron que hacerse un test de antígenos (operativo desplegado el mismo día en tres puntos de la ciudad) y ponerse una mascarilla homologada FFP2, y donde el público se repartió en tres sectores estancos en la pista del Sant Jordi, sin llegar a ocupar las gradas, de pie y sin mantener distancias. El recinto reforzó su sistema de renovación de aire, hubo puntos de gel hidroalcohólico y un control de la acumulación de asistentes en lavabos, colas y espacios comunes.

Al respecto de los seis positivos detectados, todos ellos respondieron a una posterior encuesta epidemiológica tras la cual, en cuatro de los casos se descartó la infección durante el concierto porque "pudieron identificar el momento exacto en que se produjo", por un contacto familiar en un par de ellos, señaló el doctor Boris Rebollo. "En cuanto a los otros dos, no hay manera de saberlo".

Aceleración para el sector

Después de la experiencia del test piloto en Apolo, el pasado diciembre, con 500 asistentes, los implicados montaron el del Sant Jordi "en muy poco tiempo" y apelando "a la cabeza y al corazón", señaló Joan Roselló, de The Project, coorganizadora del evento junto con Primavera Sound, Sónar, Cruïlla BCN, Canet Rock y Vida Festival. "Pero teníamos que hacerlo". Todo ello ha representado un ejemplo de "colaboración entre el sector público y privado", destacó Carme Lanuza, directora de la Anella Olímpica.

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¿Y ahora? El balance de este concierto-test incide en que "habrá eventos este verano, con medidas de seguridad y el acompañamiento riguroso de los profesionales médicos", apuntó Jordi Herreruela, director del Cruïlla, el único de los macrofestivales barceloneses que mantiene su convocatoria (del 8 al 10 de julio)."La mayor dificultad radica en identificar cada persona y asignarle un resultado inequívoco, lo cual es todavía complejo y caro", añadió. "Pero trabajaremos este verano para hacerlo viable y simple". Al parecer del doctor Llibre, "este resultado acelerará la actividad de la música en directo, porque se trata de cifras muy sólidas".