1928-2021

La mezzosoprano Christa Ludwig fallece a los 93 años

Intérprete de referencia de Wagner, Mahler y Richard Strauss, su magisterio ha influido en varias generaciones de cantantes

Imagen de archivo de la mesosoprano Christa Ludwig.

Imagen de archivo de la mesosoprano Christa Ludwig.

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Pablo Meléndez-Haddad

La mezzosoprano alemana Christa Ludwig falleció el sábado 24 de abril, a los 93 años, en Klosterneuburg, al norte de Viena, según ha informado este domingo la televisión pública austríaca. La legendaria intérprete, toda una inspiración para varias generaciones de cantantes, desarrolló su carrera junto a los más grandes de su época entre los que se cuentan otros nombres de leyenda como son los directores musicales Karl Böhm, Otto Klemperer, Herbert von Karajan o Leonard Bernstein.

Sus cualidades vocales la distinguían por su elegancia en el fraseo, por la belleza de su inconfundible timbre y por su soberbia capacidad para asimilar diferentes géneros y estilos, ya que cultivó con igual dominio tanto la ópera como la música sinfónica y el ‘Lied’ alemán. Intérprete inquieta y de una gran cultura, sentó cátedra al asumir y dar vida a las principales obras para su cuerda de Beethoven, Richard Strauss o Wagner, pero también fue una grande en Verdi o Berlioz, incluso en repertorios ajenos a su vocalidad como eran Bellini –grabó ‘Norma’ con Maria Callas–, Puccini –su Suzuki de ‘Madama Butterfly’ es insuperable– o Mozart –su Dorabella de ‘Così fan tutte’, junto a Elisabeth Schwarzkopf, dejó huella–, pero sin duda sus papeles más afines fueron Leonore de ‘Fidelio’ de Beethoven, Oktavian y la Mariscala de ‘Der Rosenkavalier’ de R. Strauss o Kundry de ‘Parsifal’, de Wagner, personajes que son solo una muestra de su gran poderío escénico. Su grandeza, en todo caso, se pone de manifiesto de manera particular en el repertorio sinfónico y liederístico, siendo toda una referencia en este ámbito en Bach, Schubert, Schumann, Hugo Wolf y, por supuesto, Richard Strauss. Alcanzó la cumbre con el repertorio de canción sinfónica de Gustav Mahler –cuyos principales ciclos dejó grabados para la posteridad–, así como en obras en las que reinaba sin discusión posible, como la ‘Rapsodia para contralto’ de Brahms.

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En 1994, al retirarse de los escenarios, publicó sus memorias, ‘...Und ich wäre so gern Primadonna gewesen’ (‘Me habría encantado haber sido una prima donna’), y, a pesar de no haber frecuentado los escenarios españoles –en el Liceu solo interpretó el ‘Requiem’ de Mozart en la década de 1960 y un recital en la de 1990–, en 2009 fue galardonada con la distinción a toda una carrera en la cuarta edición de los Premios Líricos Teatro Campoamor, los cuales agrupaban a los teatros y temporadas españolas de ópera y zarzuela. Nacida en Berlín en 1928, después de formarse y comenzar su trayectoria en Alemania, en 1955 se integró en el equipo de la Staatsoper de Viena, entidad con la que estuvo vinculada por casi cuatro décadas. Su carrera la llevaría por los escenarios más respetados, como los de Londres, Bayreuth, Nueva York o Milán.