Premios de Hollywood

Oscar 2021: una celebración, al fin, del cine

  • 'Nomadland', de Chloé Zhao, llega como favorita en una edición anómala por la pandemia y llamada a hacer historia

  • Los productores de la gala, dirigida por Steven Soderbergh, buscan "que la gente reconstruya su relación con el cine"

Estatuillas de los premios Oscar.

Estatuillas de los premios Oscar. / AFP / Don Emmert

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Los últimos 14 meses han sido para el cine, como para todo lo demás, una anomalía. Se desconocen aún las secuelas que dejará en este sector cultural, artístico, industrial y comercial la pandemia; si los dolores de cabeza que han sufrido en el último año cineastas y cinéfilos, exhibidores y cualquiera que identifica las películas con una sala a oscuras y una experiencia compartida, han llegado para quedarse; si lo vivido en estos meses de confinamiento, con las plataformas como tabla de salvación, reforzará el papel fundamental de estas en la producción y sobre todo consumo del audiovisual y formará parte ineludible y puede que central en la tan traída y llevada “nueva normalidad”. De momento, en cualquier caso, hay algo seguro: aunque sea con dos meses de retraso sobre su calendario habitual y habiendo hecho excepciones a sus rigurosas normas sobre fechas y lugares de estreno, este domingo hay Oscar.

Serán distintos pero son también iguales, hijos de una Academia de Hollywood que ha emprendido desde hace unos años y forzada por las críticas y la realidad un proceso de reinvención y apertura para tratar de reflejar más la diversidad delante y detrás de las cámaras, una institución donde el equilibrio entre consideraciones artísticas y políticas se mueve en una delicada balanza que nunca se sabe bien de qué lado acabará inclinándose, aunque a veces ambos coinciden. Y, sobre todo, se respira en Los Ángeles un ansia por romper las rigideces del confinamiento, por quitar máscaras y propagar otro virus: el de la celebración del cine y de las películas, esta vez más pequeñas que grandes, aunque solo hablando en términos de presupuestos.

Citas con la historia

Llama la historia con fuerza a la puerta de estos Oscar. Lo hace sobre todo de la mano de Chloé Zhao, la directora nacida en Pekín que personalmente aparece en cuatro de las seis nominaciones (película, dirección, guion adaptado y montaje) de ‘Nomadland’, clara favorita en esta 93 edición aunque numéricamente llegue superada por las diez candidaturas de ‘Mank’. Porque Zhaó está destinada a convertirse en la segunda mujer tras Kathryn Bigelow en llevarse la estatuilla de dirección, una por la que también compite Emerald Fennell con ‘Una joven prometedora’, en dura lucha en categoría de guion adaptado con la colaboración de Florian Zeller con Christopher Hampton para ‘El padre’, uno de los títulos que, como ‘Minari’, ha cobrado fuerza en la recta final de la campaña.

Las ocho películas nominadas en la categoría principal de los Oscar 2021.

/ El Periódico

Llama también la historia con fuerza a la puerta de estos Oscar en las categorías de interpretación, donde nueve de los 20 nominados no son blancos y, en muchos casos, como en de la veterana actriz surcoreana Youn Yuh-jung o el del fallecido Chadwick Boseman y el de Daniel Kaluuya, favoritos. Con Viola Davis y Andra Day luchando descarnadamente con Frances McDormand y Carey Muligan, podría repetirse el pleno de cuatro actores de color que por primera vez se dio en los premios del Sindicato de Actores de Estados Unidos, algo más que posible cuando los intérpretes conforman el mayor grupo entre los cerca de 9.000 académicos con derecho a voto.

Son estos no obstante y también unos Oscar llamados a las sorpresas. Y no hay quien apueste, por ejemplo, contra ‘Soul’ en categoría de animación o en banda sonora, quien ponga en duda que ‘Sound of metal’ ganará, merecidamente, en la flamante nueva categoría que ha unido montaje y edición de sonido o que ‘La madre del blues’ triunfará en maquillaje y peluquería, llevando hasta la estatuilla al español Sergio López-Rivera. En muchas categorías, no obstante, hay tanta calidad como incertidumbre, especialmente en un año en el que también las campañas han sido además de más largas anómalas por la pandemia, con eventos virtuales que han imposibilitado a expertos e ‘insiders’ tomar el pulso como acostumbran al sentir de los académicos, que el martes y después de seis días emitieron sus últimos votos.

Una gala diferente

Llegan los Oscar también sin su precursor habitual de fiestas que riegan Los Ángeles de glamour y bajo las sombras de una desafección cada vez más palpable de las audiencias por galas televisivas de este tipo, como bien saben los Globos de Oro o los Grammy, que han visto caer este año un 50% sus espectadores. Y contra esas carencias y retos están luchando los productores de la ceremonia, entre los que está Steven Soderbergh, que pese a las limitaciones que impone el coronavirus se han comprometido con una celebración del cine en toda regla.

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Las cámaras de la gala, por ejemplo, van a rodar en los cinematográficos 24 fotogramas por segundo y no en los 30 habituales de la televisión. Aunque las críticas al veto inicial a cualquier intervención por zoom se ha solventado habilitando un escenario en el Reino Unido y 20 conexiones por satélite con otros lugares del mundo donde hay nominados, el epicentro será Los Ángeles, donde candidatos, presentadores y sus correspondientes “más uno” se repartirán entre el Teatro Dolby un nuevo escenario en Union Station. “Son los putos Oscar, no un webinar”, recordaba gráficamente en ‘The New York Times’ Soderbergh.

Este ha prometido también que solo el primer minuto de la gala “hará temblar las rodillas”. “Queremos que la gente reconstruya su relación con ir al cine”, ha dicho. Y quizá los Oscar no sean lo que consiga esa meta, pero ojalá contribuyan. De momento, hay buen cine que celebrar.