LO QUE NO SABÍAS DE...

Las divertidas curiosidades de la comedia gallega 'Cuñados'

  • Las dos niñas que aparecen en el filme son familiares de los protagonistas

  • En la escena de los bocadillos, los actores debían intentar no atragantarse porque el pan estaba seco

  • El productor de la película había jugado a baloncesto y enseñó a encestar a Xosé A. Touriñán

Toño López (izquierda) da instrucciones a los actores en una pausa del rodaje.

Toño López (izquierda) da instrucciones a los actores en una pausa del rodaje. / PORTOCABO

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Eduardo de Vicente
Eduardo de Vicente

Periodista

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El cine gallego es poco habitual en nuestras pantallas y, en las contadas ocasiones en las que podemos verlo, suele tratarse de películas de autor como la premiadísima O que arde. Pero es que la normalización pasa por el hecho de que puedan estrenarse también productos comerciales. Un buen ejemplo es Cuñados que no es ni más ni menos que una simpática comedia cuyo único propósito consiste en provocar la sonrisa del espectador. Se trata del debut en el cine del realizador Toño López, autor de teleseries gallegas como Matalobos o Auga seca (HBO), que ha reunido a actores como Xosé A. Touriñán (Fariña, Justo antes de Cristo), Miguel de Lira (A esmorga, Matadero) y Federico Pérez Rey (El desorden que dejas) junto las actrices María Vázquez (Mataharis, Quien a hierro mata), Iolanda Muíños y Eva Fernández (ambas, en Fariña y Néboa).

La trama se centra en tres hermanas que regentan una bodega familiar heredada de su padre. Dos de ellas están casadas pero sus maridos tienen problemas. Sabonis, apodado así porque había jugado al baloncesto, descubre que su esposa planea divorciarse de él, mientras que Eduardo se ha visto envuelto en un suceso y tiene que hacer frente a una cuantiosa indemnización, y no se les ocurre nada mejor que secuestrar al cuñado de una poderosa empresaria. El guion está repleto de giros y sorpresas que tendrán inesperadas consecuencias. Una de esas películas sobre pobres individuos, algo inconscientes y torpes a los que, en el fondo, deseas que todo les salga bien. El director, Toño López, nos cuenta las anécdotas del rodaje de esta comedia.

-El reino de la improvisación. “El rodaje estuvo abierto a la improvisación porque los protagonistas proponían cosas continuamente. A veces mi labor como director era seleccionar aquellas que encajaban con el tono que queríamos para la película y desechar otras que, aunque eran graciosas, se apartaban del tono. Fue muy divertido rodar con ellos porque entre toma y toma hacían bromas entre ellos y con el equipo”.

-Borrachera sin guion. “Un buen ejemplo de ello es la escena de la borrachera (el clip musical), que fue bastante improvisada y de las pocas situaciones que no estaban definidas en detalle en el guion. Yo traía alguna idea de casa y con los actores terminamos de buscar más opciones. Rodamos las que parecían más atractivas y en montaje seleccionamos las que más gracia nos hacían. Eso sí, lo de arrancar la etiqueta del pecho de Sabonis estaba en guion”.

Los tres protagonistas (Pérez Rey, De Lira y Touriñán) participaron activamente en el guion.

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-Con la pequeña ayuda de mis actores. “El proyecto se creó a medida para el trío de actores principales, así que la guionista Ara Gonda pudo crear los personajes sabiendo quién los iba a interpretar. Más tarde también participaron en el proceso de afinado de guion opinando y aportando ideas. En esas reuniones estaban los tres protagonistas, Ara la guionista, Fosco, el productor ejecutivo y yo. La verdad es que entre todos volvíamos un poco loca a Ara, que tenía que filtrar todas las ideas locas y contradicciones que lanzábamos y tenía que destilar algo que tuviera sentido. Creo que Ara hizo un trabajo fabuloso y poder dirigir mi primera película con un guion suyo me hizo muy feliz”.

-Miedo al “cuñadismo”. “El título de la película fue motivo de debate antes de rodarla porque a veces temíamos que pudiera provocar rechazo por esa idea generalizada que hay del “cuñadismo”, gente que cree que lo sabe todo y resultan insoportables. Temíamos que la gente no quisiera ver la película pensando en ese tipo de cuñados. Los nuestros a veces también creen que lo saben todo, pero son entrañables y nuestro objetivo es que los espectadores empaticen con ellos y disfruten viéndolos sufrir. Como, finalmente, no se nos ocurrió otro título que nos gustara más, nos quedamos con Cuñados”.

La pequeña Antía es la hija de Xosé A. Touriñán también en la vida real.

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-No sin mi hija. “En la película aparecen dos niñas y las dos son familia de los protagonistas. La hija del personaje Sabonis es realmente hija del actor que lo interpreta, Touriñán. Es la primera vez que Antía actúa. Fue todo un poco casual, alguien lo propuso, le hicimos una prueba y funcionó muy bien. La pequeña, Moraima, es sobrina de Miguel de Lira. A ella la buscamos a propósito en el entorno familiar de los actores para que se sintiera más cómoda en rodaje, y apareció Moraima, que era fantástica. Su personaje en principio era un bebé, pero como ella era un poco mayor y ya podía hablar un poco, exprimimos esa situación al máximo”.

-Imitando a la abuela. “En un momento dado de la historia, cuando el personaje de Modesto está siendo secuestrado y aparece por el asiento trasero del coche, Moraima responde con un gesto de asombro diciendo “Alabado” (sea el señor). Eso es algo que la niña en la vida real decía de vez en cuando porque se lo había copiado a su abuela, y nosotros incluimos eso en la película. Al final de la historia, Aurelia, la matriarca del clan también dice “Alabado”.

Moraima (derecha) es, en realidad, la sobrina del actor Miguel de Lira.

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-Duérmete, niña. “La niña aparece dormida en un par de escenas. Para rodarlas ajustamos el plan de rodaje para que esas escenas coincidieran con sus horas naturales de sueño. Hubo un tiempo en que nos planteamos eliminar el personaje de las niñas, o por lo menos la pequeña, porque los requisitos para cumplir con los protocolos Covid que estaban empezando a surgir podían hacer casi imposible conseguirlo”.

-Una comida con debate. “Estaba previsto que tuviéramos dos semanas de ensayos con los actores antes de empezar el rodaje, pero por la pandemia y otros imprevistos solo pudimos reunir una tarde a todos los actores y la escena de la comida, la familiar del inicio, fue la única que pudimos leer en mesa con los actores antes de empezar a rodar. Esa lectura terminó en debate apasionado y emocionado sobre algunos de los temas de la película, lo que es buena muestra de que el guion, además de ser muy gracioso, se apoya en personajes y circunstancias que tienen mucha verdad. Esa lectura fue muy provechosa porque el día del rodaje pudimos centrarnos ya en la parte más cómica y desenfadada de la reunión”.

Las escenas con comida estuvieron repletas de anécdotas divertidas.

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-Unos bocadillos secos. “En la escena del bocadillo hay uno de los pocos guiños que sólo entenderán del todo los orensanos, ya que el bar Pepinillo es un bar mítico de Ourense con unos bocadillos muy famosos. Precisamente relacionado con los bocadillos hay algo que no sé si el espectador se dará cuenta pero yo cada vez que lo veo, a veces me desespero y a veces me hace gracia. Por algún problema que surgió ese día el pan de los bocadillos no estaba muy fresco así que, cuando los actores lo comen, tienen que hacer esfuerzos para no atragantarse con él, porque está blando y un poco seco. Sobre todo lo noto en Modesto. En postproducción le añadimos un sonido de pan crujiente y cuela como fresco, o eso espero”.

-Esto, ni Tarantino. “La secuencia en la que van sacando y metiendo en el capó del coche al cuñado de la empresaria es quizás mi escena favorita, entre otras cosas porque me parece muy original, no recuerdo haber visto una situación similar en otra película (ahora resultará que hay cien y yo no las he visto). Estaba escrita exactamente así en guion, y al leerlo ya hacía mucha gracia. Sin embargo la forma en la que lo sacan del coche y lo dejan boca abajo mientras Eduardo atiende la llamada de Cuca, eso fue improvisado por ellos, un gag de humor físico genial”.

El personaje de Touriñán es apodado Sabonis porque fue jugador de baloncesto.

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-Triples de productor. “La escena en la que Touriñán (Sabonis) puede demostrar que sigue siendo un buen jugador de baloncesto estaba planteada inicialmente para rodar contando con efectos digitales y que las canastas las consiguiera por ordenador. Finalmente estuvo practicando un buen rato y acabó encestando todas las canastas que se ven en la película y algunas más. Alfonso Blanco, el productor ejecutivo de la película, que en el pasado fue jugador de baloncesto profesional del COB (Club Ourense Baloncesto) le enseñó a lanzar con el estilo de un profesional”.

-Cociendo y comiendo pulpo. “En la escena de la comunión aparece una típica pulpeira de Ourense, que estaba cociendo pulpo de verdad. Al terminar esa escena nos pusimos a probar el pulpo y era el más rico que yo había comido nunca. Comí muchas raciones, tantas que estuve a punto de ponerme enfermo. Una de las curiosidades del pulpo en Galicia es que se suele comer en ferias, servido en pequeños puestos callejeros que solo sirven pulpo, y los más famosos son precisamente los de Ourense, la única provincia de Galicia que no tiene mar”.

En la fiesta de la comunión aparecían muchos amigos del director que desaparecieron en el montaje final.

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-Desaparecidos en montaje. “Como la película está rodada "en casa" la comunión era una escena ideal para que participara gente querida y cercana a la película, así que ahí aparecen algunos colegas de la productora Portocabo y sus familias, algunos exjugadores de baloncesto del COB que eran compañeros del productor ejecutivo cuando él jugaba, los miembros del grupo Lamatumbá, e incluso uno de ellos acabó teniendo un papel: es el que le pide el licor café (como su canción) a Aurelia. También quise que algunos de mis amigos de infancia participaran en la película como extras. Vinieron varios al rodaje pero en el montaje final solo quedó uno, el resto desapareció, y creo que me lo reprocharán por mucho tiempo”.

-Banda sonora festiva. “La música de la película procede de diversas fuentes populares gallegas pero todas con un tono fiestero y alegre en común. Al inicio suena por la radio un tema de una cantante muy popular en Galicia ya fallecida, Ana Kiro, que se hizo muy famosa en ferias y verbenas, con canciones a veces serias y a veces pícaras. Otra fuente es el grupo de rock Lamatumbá, con canciones muy alegres y festivas a las que son aficionados dos de los cuñados y que usan para ocultar los gritos del tercer cuñado secuestrado. Al final de la película, la hija de Sabonis le dice a su madre que le han regalado el último disco de Lamatumbá. Es un guiño hacia ellos porque el grupo se deshizo hace años y sería una buena noticia que se juntaran de nuevo para sacar otro disco. Por último está la música original compuesta para la película por mis amigos Santi Jul e Iván Laxe. Crearon una banda sonora parrandera y bulliciosa con toques de folclore gallego donde llegaron a usar cucharas, sartenes, vasos…“

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