A las puertas de Sant Jordi

Jaume Cabré y la intrigante fábula del pequeño jabalí

  • El escritor catalán regresa a la novela con 'Consumits pel foc', diez años después de su aclamada 'Jo confesso'

  • El autor de 'Les veus del Pamano' reúne drama, humor, locura y sorpresas en una trama negra protagonizada por un profesor de literatura

El escritor barcelonés Jaume Cabré, en una imagen de archivo.

El escritor barcelonés Jaume Cabré, en una imagen de archivo. / JOAN CORTADELLAS

Se lee en minutos

"¿Y qué?". Eso le dijo a Jaume Cabré su amigo y "lector voraz" Zvi Katz, tras unos segundos de silencio, cuando el escritor catalán le expresaba sus dudas ante el hecho de utilizar como personaje a una cría de jabalí, Godallet, en su nueva obra. "Yo pensé que quizá era un disparate pero alguien tan razonable como él me recordó que la literatura es libre y que no había motivo para no ponerlo". Así, Cabré (Barcelona, 1947), uno de los nombres más aclamados de las letras catalanas, traducido a un centenar de lenguas, afianzó a ese animal que no le era precisamente ajeno (bajo estas líneas confesará por qué) como una de las voces imprescindibles de su nueva novela, que llega diez años después de ‘Jo confesso’ y tras los relatos de ‘Quan arriba la penombra’ (2017). Se trata de ‘Consumits pel foc’ (Proa), una suerte de fábula no buscada, con intriga negra, drama, locura, humor y sorpresas, donde el protagonista, un profesor de lengua y literatura llamado Ismael, "como el de ‘Moby Dick’", se reencuentra con su vecina de la niñez, de la que estaba enamorado, y se ve atrapado en una situación límite. 

"Podría hacer una tesis sobre jabalís. Soy viejo, pero en los 50, cuando era un niño en un grupo escultista me pusieron el nombre de 'jabalí ceñudo'. Me pareció bien porque no sabía muy bien qué quería decir –sonríe el autor de ‘Les veus del Pamano’ ante la prensa, por videoconferencia desde el estudio de su casa-. Es un animal que se me ha ido apareciendo con los años hasta que un día, paseando hacia la Mola (en el parque natural de Sant Llorenç del Munt), en un puente me encontré ante un jabalí, quieto, que me miraba. Daba miedo. Era macho. Mejor, porque si hubiera sido una hembra que me viera como amenaza de sus ‘godallets’… Nos miramos durante unos 25 segundos y me fui yendo poco a poco. No me siguió. Es un mundo que he metido en la novela".

Terminada en pandemia

El libro, que sale a la venta con Sant Jordi en el inmediato horizonte, con una tirada inicial de 25.000 ejemplares y nueve traducciones ya contratadas (la castellana sale en paralelo en Destino), la terminó Cabré hará medio año, ya en confinamiento. "Escribir no me ha servido para olvidar la pandemia, es algo que no se puede olvidar, pero no se me habría ocurrido usarla en la novela. Protejo al personaje y la historia de ella. No hago periodismo", señala el autor, que escribe a diario, afirma, y no ha sentido la presión de publicar pese al tiempo transcurrido desde 'Jo confesso'. "Tener prisa y luego arrepentirse de lo escrito es muy bestia. Me pasó con un cuento y me dije que no me volvería a ocurrir".

"Es la novela que más he podado", asume, enseñando un enorme fajo de folios escritos con apuntes y descartes. "Tuve muchas dudas mientras escribía, hasta que me pregunté ‘¿de qué quieres hablar’? Y empecé de nuevo, con ese ‘Me llaman Ismael’. No tenía más pretensión que explicar una historia. Y al hacerlo he vivido con una serie de personajes". En ellos reside la clave de su escritura, señala. "Les hago caso, si te los crees son una ayuda y una caja de sorpresas a la vez. Y vi que Godellet se hacía grande y que no estorbaba en la historia de Ismael y su compañera". 

Espiral de trama negra

Prefiere "no hablar mucho del argumento", aunque sí admite que hay un punto de inflexión para Ismael, que entra en una espiral de trama negra "cuando un coche lo para y Tomeu [conserje del instituto] le dice que suba. Ahí ya no lo puede controlar y empieza la tragedia de verdad. El lector verá que ha sido un error". Ismael, explica, "ha tenido una infancia dura, con una relación cruel con su padre loco, un piso de acogida… pero su vida la marca la cultura y la lectura". De ahí referencias a 'Madame Bovary', 'Doctor Zhivago', o Richard Strauss.

Las falenas y la luz

Además del pequeño jabalí, que lanza reflexiones "sobre la teoría de la relatividad y el futuro y el pasado como las de Stephen Hawking en ‘Breve historia del tiempo’", surgidas de la relectura del científico del propio Cabré, aparecen otros animales, como la madre y hermanos del Godellet, o las falenas, mariposas nocturnas que, atraídas por la luz, se consumen en el fuego, como recuerda el título de la novela. 

Te puede interesar

En ella, revela, solo hay un elemento autobiográfico. "En los 70, siendo profesor en una academia me pasó algo parecido a lo que le pasa a Ismael", a quien le censuran por escribir un poema de Josep Carner en la pizarra. También traslada, a través de la tienda donde trabaja Leo, la antigua vecina de Ismael, un homenaje personal a una mercería de Terrassa, La Esmeralda, "que cerró hará dos años". "Iba a comprar botones y me gustaba ese mundo de objetos pequeños, de gente que no gritaba…". Un universo donde, sin embargo, el destino hará de las suyas.