Estrenos de cine

'El horizonte': al calor de la liberación femenina

  • Esta semana ha llegado a los cines ‘El horizonte’, drama dirigido por Delphine Lehericey y ambientado en la Suiza rural de los años 70 en el que un niño a punto de entrar en la adolescencia descubre que madre (Laetitia Casta) mantiene una relación con otra mujer

Laetitia Casta, en un fotograma de ’El horizonte’.

Laetitia Casta, en un fotograma de ’El horizonte’. / El Periódico

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Cuando a la cineasta suiza Delphine Lehericey recibió hace tres años en Navidades el guion que adaptaba la novela de Roland Buti, 'El horizonte', supo inmediatamente que quería trasladarlo a la pantalla. Contaba la historia de una familia en un entorno rural desde los ojos de un niño que está a punto de entrar en la adolescencia y que descubre que su madre mantiene una relación con otra mujer, lo que le provocará un rechazo inmediato ya que trastocará todos sus cimientos. La acción tiene lugar en los años 70, una época llena de cambios convulsos en materia de libertades, en la que todavía quedaba mucho por hacer. 

«Hay una parte de nostalgia en la película que tiene que ver con mirar al pasado desde los ojos del presente», cuenta Delphine Lehericey a EL PERIÓDICO. «Pero lo que me interesó de verdad de esta historia es su resonancia hoy en día. En los 70 se inició un camino de avance, fue una época de rupturas y creo que ahora nos encontramos en un momento similar para el feminismo, pero con todo ese bagaje aprendido a lo largo de estas últimas décadas». 

En 'El horizonte', el entorno agrícola y ganadero se convierte en un personaje más. La granja donde viven los personajes requiere un trabajo duro diario para sacarla adelante. Además, en esa pequeña la comunidad aislada a la que pertenece la familia, late la represión y la intolerancia, el clasismo y los prejuicios

En efecto, Lehericey no quería mostrar la vida en el campo como idílica, quizás por eso la acción se sitúa en un verano caluroso hasta el desmayo. «No quería mostrar una visión bucólica ni una estampa florida de la ruralidad porque no es cierta. Me interesaba, eso sí, estar cerca de las gentes, sentir esos parajes áridos, el olor a tierra y animales, el sudor. Tengo alma de documentalista y he intentado plasmar todo esto con sentimiento, corazón y cercanía». 

El deseo reprimido

Aunque la película está narrada desde la mirada del joven de 13 años Gus (el debutante Luc Bruchez), la figura de la madre interpretada por Laetitia Casta se convierte en el eje crucial de todo lo que gravita a su alrededor. Ella es una mujer que ha dedicado su vida a su marido y sus hijos y que comienza a tener otro tipo de inquietudes intelectuales que la llevarán al descubrimiento de su propia identidad sexual y del deseo reprimido a través de Célice (Clémence Poésy), una joven totalmente liberada. 

«La revolución feminista de los 70 abrió los ojos a muchas mujeres y ahora está pasando lo mismo a partir del Me Too y la cuarta ola. Eso permite que se puedan abordar ciertos temas desde un compromiso mucho mayor y una auténtica visibilidad». 

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La directora cuenta que en este caso el personaje de Gus es muy importante porque representa la siguiente generación que va a tomar el relevo y va a continuar con la revolución para transformar la sociedad. «Seguimos viviendo dentro de las estructuras patriarcales. Y eso vale tanto en los 70 como en la actualidad. Creo que somos las mujeres las que tenemos que mover y remover las cosas para cambiar todo esto, porque los hombres no tienen necesidad de cambiar nada de sus privilegios». 

Lehericey tiene además una vinculación muy personal con la historia. Ella, como le ocurre al personaje de Laetitia Casta, estaba casada y tenía un hijo cuando se enamoró de otra mujer. «Me hizo reflexionar si yo hubiera tenido el valor suficiente en los 70 para luchar por mis sentimientos sin herir a los que me rodean».