Crítica de discos

‘G d’s Pee at state’s end!’, de Godspeed You! Black Emperor: en guerra contra el orden mundial

  • El grupo de Montreal extrema su rock experimental catártico en ‘G d’s Pee at state’s end!’, un álbum “sobre todos nosotros esperando el final”

  • Los nuevos álbumes de Tronco, Floating Points, Pharoah Sanders & London Symphony Orchestra y Jodie Cash, también reseñados

Una abstracta imagen promocional de Godspeed You! Black Emperor.

Una abstracta imagen promocional de Godspeed You! Black Emperor. / Yannick Grandmont

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‘G d’s Pee at state’s end!’

 Godspeed You! Black Emperor

 Constellation-Everlasting-Popstock

 Post-rock

**** 

Por fin, la realidad se ha puesto a la altura de la música de Godspeed You! Black Emperor: turbia, con pulsiones paralizantes, amenazadora. El grupo, o colectivo, de Montreal lleva más de dos décadas manejando sus teorías anarco-apocalípticas, a juego con una banda sonora que no deja títere con cabeza. Así ha llegado a este año de gloria de 2021 topándose con un mundo casi tan sofocante como sus composiciones, propensas al minucioso aplastamiento del oyente con tacto fino, haciendo confluir la distorsión extrema y la marejada lírica.

Como relamiéndose ante el estado catatónico del mundo, esta tropa erigida en 1997 en tótem del post-rock más invasivo (con permiso de Mogwai), entrega un álbum en el que nos quiere decir que tenía razón y que la forma en que los seres humanos nos organizamos no podía acabar bien. Este ‘State’s end’ es, en fin, un disco “sobre todos nosotros esperando el final”, hace saber el grupo en las notas adjuntas, puesto que “todas las formas de gobernanza han fallado”. Pero, según los músicos, de la ceniza debe salir un cultivo regenerador. Menos mal, aunque el ‘método Godspeed’ para salir de esta pasa por atender una serie de “exigencias” tan facilitas y practicables como las que siguen: “vacía las cárceles, quítale el poder a la policía y dáselo a los vecinos a los que aterrorizan; termina con las guerras interminables y los demás tipos de imperialismo; pon impuestos a los ricos hasta que se empobrezcan”.

Llamada a las armas

A la espera de que sus reclamaciones sean escuchadas, o no, tenemos una obra que desarrolla los instintos más implacables de Godspeed You! Black Emperor en una doble dirección: oscurantista en la primera mitad del álbum y tendente a una épica expiatoria en la segunda. Como otras de sus obras, esta se articula alrededor de dos serpenteantes composiciones, rondando los 20 minutos cada una, y sendos temas más cortos y apaciguadores.

La bienvenida la dan las interferencias radiofónicas con ecos bélicos que abre esa pieza que llamaremos ‘A military alphabet’ (el título entero se llevaría medio párrafo), construida a partir del ‘crescendo’ en torno a un rugoso ‘riff’ de guitarra con cualidades de ‘drone’, sobre el cual la banda procede a levantar su catedral de sonido. Textura de guerra abierta: percusiones que dictan dinámicas marciales, un órgano preso del pánico y que transmite una severidad gótica, y los dibujos de un violín en estado alterado. Godspeed en su forma más intimidante y enfática, dando paso al intranquilo pasaje de ‘Fire at static valley’, con resonancias ancestrales.

Bacanal de guitarras

El horizonte tiende a abrirse en el segundo maratón, el de ‘Government came’, pero con sangre, sudor y lágrimas, hasta alcanzar un estadio de liberación, con acordes mayores, inusuales en el grupo, y una peripecia de cadencia victoriosa acelerada en su tramo final. Clímax sinfónico y una bacanal de guitarras que haría feliz a Glenn Branca, esbozando inéditas sonrisas rumbo a la meditación que desliza el tema de cierre, ‘Our side has to win’, algo así como una canción de cuna para el día después.

Es el nuevo puñetazo sobre la mesa (con guante de seda) de este octeto alérgico a las entrevistas, a las redes sociales y a las fotos promocionales nítidas. Coincida uno más o menos con su fondo ideológico, y asumiendo que el grupo trabaja sobre un lenguaje instrumental muy asentado, ‘G d’s Pee at state’s end’ habla por sí mismo, y nos suministra una entrega de hermosa música convulsa para conjurar el choque pandémico. Jordi Bianciotto

OTROS DISCOS DE LA SEMANA

'Nainonai'

  Tronco

 Elefant

 Pop lo-fi

★★★★  

Tres años después de ‘Tralará’ llega ‘Nainonai’. Conxita y Fermí Herrero siguen empeñados en despojar al pop de toda la parafernalia ornamental para llegar al tuétano de unas canciones que se sostienen, espléndidas, sobre una instrumentación mínima (casiotones, ukeleles, guitarras españolas) y unas voces de juguete, mezclando la baja fidelidad de Moldy Peaches con la tradición autóctona (aquí hay rumba, habanera, jota y sardana) y superando con nota el reto de versionar a Simon & Garfunkel. Una delicia. Rafael Tapounet 

'Promises'

 Floating Points, Pharoah Sanders & London Symphony Orchestra

 Luaka Bop

 Contemporánea

★★★★★  

El recorrido es sencillo pero la sacudida es tremenda. Empieza como un bálsamo, se encrespa hasta convertirse en tormenta y te devuelve suavemente a tierra, con una coda que es un recordatorio y una pregunta: ¿cabe aún otro viaje, después de este? El productor de electrónica Floating Points dispone la arquitectura, precisa y delicada; la sinfónica de Londres la colorea con mil matices, y el saxo de Pharoah Sanders, leyenda del free jazz, lo lleva todo a otra dimensión. Menudo viaje. Roger Roca

Noticias relacionadas

'Mil noches'

 Jodie Cash

 Autoeditado

 Rock

 ***

En su salto del inglés al castellano, esta cantante barcelonesa crecida en el oficio (hija de Ricard Papaceit y Estrella Cabrera, de Bombarderos) saca punta a su alma rocanrolera en un cancionero diáfano, a corazón abierto, en el que hace buenas migas con el rockabilly y el country, y se entrega al arrojo de la ranchera, la balada con saxo pirotécnico y el pellizco flamenco. Voz lozana y peleona, producida con clasicismo por Micky Forteza, rinde un sentido homenaje al mito en ‘Janis’. J. B.