ESTRENO DE LA SEMANA

La última aventura de los Digimon originales

Se estrena en cines 'Last evolution kizuna’, película que cierra el gran arco temático inaugurado en 1999 con la serie ‘Digimon adventure’, aunque habrá otras evoluciones

Fotograma de ’Digimon Adventure Last Evolution Kizuna’.

Fotograma de ’Digimon Adventure Last Evolution Kizuna’. / El Periódico

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“Somos demasiado jóvenes para aceptar un futuro que otros nos imponen”. Esta frase no la pronuncia ningún punk en activo o un militante anticapitalista. No. La dice la voz narrativa de ‘Digimon adventure: last evolution kizuna’, la última entrega –y parece que definitiva– de los personajes clásicos de la popular franquicia japonesa, estrenada el pasado miércoles. Proclamada la sentencia, la película nos cuenta como un fenómeno atmosférico se expande por todo el mundo, aunque sin evidente peligro. Las imágenes animadas son placenteras: cielos sicodélicos, gente que los admira y la suave cadencia del ‘Bolero’ de Ravel.

 Pero todo fenómeno encierra un misterio. De repente, los semáforos dejan de parpadear sus tres colores y los móviles no funcionan. Un digimon beligerante hace acto de presencia y se produce una lucha de titanes con otra criatura, como en la reciente pugna de Godzilla contra King Kong. Ahí está Agumon, uno de los digimon más famosos, de piel anaranjada, ojos verdosos, fuerte pero corto de estatura. Se pronuncia la palabra mágica: ‘digievolución’. Y si la criatura belicosa no puede derrotarse, una puerta se abre para que sea enviada al mundo digital. Lo que sigue es la última aventura del entrañable Agumon y Tai, el adolescente coprotagonista humano de la franquicia multimedia.

 Hay como mínimo tres generaciones actuales a las que todo lo que tenga que ver con digimon no les suena marciano. Los niños que acaban de descubrir tan alambicado universo. La de aquellos que crecieron con las evoluciones creadas por Akiyoshi Hongo, la mente rectora detrás de esta obra multimedia, y la de sus padres, que les leían las fichas donde se explicaban las características y poderes de cada criatura, y los llevaban al cine a ver alguno de los filmes. Pertenezco a la tercera categoría, por supuesto. Y debo confesar que hubo un tiempo en que me sabía de memoria cual era la evolución de tal o cual digimon y los poderes que adquiría. Las metamorfosis, transformaciones, cambios y asimilaciones eran un derroche de imaginación urdido por Hongo.

Trenzado de historias y líneas temporales

De hecho, Hongo no existe como tal. Responde al seudónimo de las tres personas que desarrollaron la idea en el seno de Bandai, la empresa que también ha estado detrás de ‘Dragonball’ y ‘Power rangers’. Son Aki Maita y Katsuyoshi Nakatsuru (de ahí la contracción del nombre de Akiyoshi) y Takeichi Hongo. Debutaron en 1999 con la serie ‘Digimon adventure’ y desde entonces ha sido un no parar respaldado por la firma Toei Animation. Han ido cambiando los protagonistas humanos –los niños de una entrega dejan de aparecer cuando se convierten en adolescentes–, cruzándose en líneas temáticas y temporales.

 Al éxito de la primera serie siguieron otras siete, aunque algunas de ellas serían desgajadas del cuerpo central para adquirir relevancia autónoma, caso de ‘Digimon universo: applimonsters’, una especie de proyecto multimedia en el que, a nivel argumental, se hace hincapié en los peligros de la tecnología mal utilizada.

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 La franquicia es tan amplia y elástica que procura todo tipo de fugas y productos complementarios. Mamoru Hosoda, uno de los grandes autores del anime contemporáneo –‘El niño y la bestia’, ‘Mirai, mi hermana pequeña’–, dirigió en 1999 el corto ‘Digimon adventure OVA’, y sobre él y otros dos cineastas recayó en el 2000 la responsabilidad de realizar el primer largometraje de la franquicia, ‘Digimon: la película’, coproducción con Estados Unidos –participó Fox Kids Network– en la que unos niños son abducidos desde un campamento de verano hasta los dominios del Digimundo.

 Las series, películas y 'reboots' desfilan para jóvenes nostálgicos, progenitores que aún recuerdan aquellos días y nuevos espectadores de una de esas obras multimedia que, como el Buzz Lightyear de ‘Toystory’, podría durar hasta el infinito y más allá. A no ser que esta sea definitivamente la última aventura, la última evolución: “Así es como nos convertimos en adultos y nuestras historias evolucionan hacia nuevos horizontes”.