Crónica

Cara B: de 'perra' a 'boss'

La Zowi durante su actuación en el festival Cara B, este domingo en la Fabra i Coats

La Zowi durante su actuación en el festival Cara B, este domingo en la Fabra i Coats / Sarai Moreira

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Ignasi Fortuny
Ignasi Fortuny

Periodista. Principalmente, escribo sobre música.

Escribe desde Barcelona

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Era impensable hace un año que Rigoberta Bandini protagonizara el Cara B por mucho que el festival apueste por presentar nuevas propuestas. Era un protoproyecto, y aún hoy es algo incipiente, pero su éxito es desbordante. En el Cara B -un desplegable de lo mejor de las escenas independientes inaugurado el miércoles 25 de marzo con Núria Graham y cerrado el domingo 28 por La Zowi- hizo una pequeña demostración de ello: un primer concierto (de 300 personas) el viernes, agotado en nada. Un segundo pase, agotado en menos. Y en uno de ellos con fan ilustre, la alcadesa Ada Colau. Ahí estaba gritando el final desbordante de su último y exitosísimo 'single', 'Perra': "Quieroooo ser una peeeeerra". Antes Rigoberta había preguntado a la sala, con respuesta nada equidistante: "¿Cuántas perras hay en esta sala?". Si existe eso de 'artista del momento', Rigoberta Bandini cumple con los requisitos.

No era la primera vez de Paula Ribó (su verdadero nombre) en Barcelona. Tuvo un bautizo en el aniversario del Heliogàbal en octubre. Pero si eran sus primeras veces en su ciudad siendo ya un cohete, a pesar de tener solo un año de vida, un puñado de canciones, emocionantes y bailables, y otro de versiones (como la de 'Qualsevol nit pot sortir el Sol', de Jaume Sisa, que estrenó en los premios Gaudí). "Es muy emocionante tocar en Barcelona, por fin", soltó. Con carrera teatral y otros proyectos musicales previos (The Mamzelles), Ribó no cuela como novata en los escenarios. Una hora de concierto, acompañada de una familiar (en el sentido estricto) banda, sobrada de virtudes.

Concierto de Rigoberta Bandini en el festival Cara B.

/ Sarai Moreira

Empezó con un tema ('In Spain we call it soledad') que pilló a contrapié el buen hacer del público sentado en una silla. Era la hora del té pero había mucha fiesta contenida. No fue a más. En algunos momentos, entre versiones de Marisol y demás, la imagen del público balanceando los brazos con el culo pegado a la butaca era la de la noche de fiesta de un crucero. "Vamos a pasarnoslo muy bien en la silla y a trabajar mucho el coxis", avisó. Para el final dejó la primogénita 'Too many drugs', y entre medio estrenó un poema musicado y una canción que compuso aislada por covid. El broche lo puso 'Perra' de nuevo.

Sin modales, dale

El cierre del festival (5.000 personas pasaron por la Fabra i Coats a ver a Joe Crepúsculo, Rojuu, Ladilla Rusa...) fue para una renovada Zowi. La pandemia frustró la presentación en Barcelona de su último álbum, 'Élite', que narra el tránsito de 'fulana' a 'boss'. Y en ese último estatus sigue, dictando el paso en el trap, resignificando, cómoda en la provocación. Como en la nueva 'Sin modales', contra los prejuicios hacia artistas como ella. Sonó, claro, después del calentamiento del 'dj' Mark Luva, que terminó después de que la granadina gritara el primer "¡La Zowi, puta!" de la noche. El escenario se tiñó de rojo y pronto se pudo ver que La Zowi sigue pero que algo había cambiado. Nuevo espectáculo, rodeada de un cuerpo de bailarinas a lo diva pop, y reclamando constantemente a voces un nuevo título: "La reina del sur".

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Continúa descarada, irreverente, afilada en las letras (presentó algunos temas inéditos) pero ha cambiado un poco de barro por un aura más sofisticada. La fascinación por la Zowi llega a verse en copias entre un público al que le costó contenerse en el perreo uno contra uno con la silla. "Qué mal que nos tengamos que portar bien", se lamentó ella. Al poco, cayeron al escenario unas bragas rojas. Y remató: "El sexo es lo único que nos queda, que lo sepáis, así que a disfrutarlo". No hubo error en el 'setlist': 'No lo ves', 'Filet mignon', 'Putas', 'Smartphone'... Cerró el Cara B con el éxito 'Sugar mami', previa invitación a la extendida práctica del 'twerk' con silla, ojalá con pronta fecha de caducidad.