La recuperación de la música en directo

Love of Lesbian: un victorioso concierto de 12 horas

El Palau Sant Jordi revivió la emoción de la música en vivo un año después con la actuación de Love of Lesbian ante 5.000 personas, iniciativa pionera en Europa, sin distancias, con mascarillas y previo test de antígenos

Imagen desde la grada del Sant Jordi, con una pista con 5.000 espectadores sin distancia social

Imagen desde la grada del Sant Jordi, con una pista con 5.000 espectadores sin distancia social / FERRAN SENDRA

Se lee en minutos

Quizá nunca había habido tal apetito por asistir a un concierto, y las ganas locas de palpar el simulacro de vida normal se hicieron notar no solo durante las cerca de dos horas de concierto en el Palau Sant Jordi sino durante toda la jornada, en torno al dispositivo previo de tests rápidos desplegado en las salas Razzmatazz, Apolo y Luz de Gas. Música pop de un alcance pocas veces visto, ariete contra el virus y sueño de remontada, orquestado por una banda, Love of Lesbian, con apetito acumulado tras más de un año sin bolos.

Fue un concierto de toda una jornada, en efecto, y la experiencia dejó un rastro de determinación colectiva y propagó una ilusión que se vende cara estos días. Jordi Herreruela, director del Cruïlla, hablaba a este diario, horas antes en la puerta de Razzmatazz, del “espíritu de Barcelona 92” que percibía en el ambiente. Porque, más que asistentes a un concierto, venían a ser voluntarios los que se prestaron a someterse al proceso del formulario, la descarga de la app y el trance del test rápido con el palito restregado hasta el fondo de sendos orificios nasales en una soleada mañana de sábado. Público, invitados, políticos, prensa… Sin excepciones. ¿Habríamos hecho todos tanto, hace poco más de un año, por un concierto? Espíritu ciudadano en vanguardia, pese a todo, y revalorización de aquello que dábamos por descontado hace tan poco.

5.000 test de antígenos en Luz de Gaz, Apolo y Razzmatazz para ir al concierto de Love of Lesbian, este sábado. / Foto: Ferran Sendra / Vídeo: Ignasi Fortuny

En el punto de mira

No sonó sobreactuado Santi Balmes cuando dijo vivir uno de los conciertos “más emocionantes” de su vida, ni fue exagerado, por una vez, asegurar que “el mundo nos está mirando”, atendiendo a la abundante prensa internacional sita en el Sant Jordi, testificando cómo se organiza un concierto para 5.000 personas en plena era covid-19 sin distancias sociales (y con mascarillas), envite inédito en occidente. “Tenía que ser una ciudad como Barcelona la que hiciese esto”, sacó pecho Santi Balmes tras entrar en materia, con 30 minutos de retraso, acudiendo a estrofas que parecían quitar hierro a la carga emocional de los confinamientos apelando al diálogo a dos: “Y si no hubiera habido nadie por las calles / qué poco importaría”.

Love of Lesbian diseñó un concierto enfocado a sus logros de la era moderna, dejando para más adelante la presentación de ese álbum que verá la luz el mes que viene, ‘Viaje épico hacia la nada’. “Temas que probablemente no tocaremos en mucho tiempo”, pronosticó Balmes antes de adentrarse en una pieza larga y atmosférica, ‘Los males pasajeros’, que el grupo ha dejado siempre fuera de los repertorios festivaleros.

No a los recortes en salud

Se intuía un público rico en fans-fans, el que agotó en su día las entradas en unas pocas horas, y para él abordaron los ‘lesbianos’ rescates como ‘Las noches reversibles’, ‘Universos infinitos’ (con la chilena Ana Tijoux) y la muy oportuna ‘Si salimos de esta’, que Balmes dedicó “a todo el mundo” y en particular “al personal sanitario, y de limpieza, y a los supermercados, y todos los que han estado al pie del cañón”. Momento para la cuña reivindicativa: “que nunca más se nos ocurra hacer recortes presupuestarios en salud e investigación científica”.

Cola en el exterior de Razzmatazz para entrar a la sala y someterse a test de antígenos, a las 10.30 de la mañana / FERRAN SENDRA

Temas marcadamente ‘up tempo’, como ‘Belice’ y ‘Manifiesto delirista’, este con su base rítmica house, sirvieron la imagen más añorada: el publico del Sant Jordi, que estaba dispuesto en tres sectores ocupando únicamente la pista, abocado al baile, trotando, cerrando los ojos y soñando con “aquellos tiempos en que no estábamos tan contenidos”, apuntó Balmes. Escena de desahogo compartido que dio paso a la entrada en escena de Suu y su ukelele, “desde el Maresme más libre y tropical”, invitada en ‘Incendios de nieve’.

Te puede interesar

Fue imposible perder de vista la extraña circunstancia que nos reunía: lo recordaban las mascarillas y los parlamentos de Santi Balmes. Pero ‘Club de fans de John Boy’ estiró la comunión apuntalando un sentimiento de triunfo que, más allá de la euforia del momento, solo podía ser provisional. Como deslizó el cantante, “este concierto es una batalla que hemos ganado dentro de una guerra”.