Cultura de base

Un sábado lleno de música en Barcelona más allá de Love of Lesbian en el Sant Jordi

Decenas de locales públicos y privados programan este fin de semana conciertos como llevan haciendo desde hace meses sin ningún apoyo

El pianista Enma Fernández, con su banda.

El pianista Enma Fernández, con su banda.

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Nando Cruz
Nando Cruz

Periodista

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Este sábado es un día crucial para la industria de la música en vivo. Y, sin embargo, este solo es un fin de semana más para decenas de locales de Barcelona. Muchos siguen cerrados. Otros programarán actuaciones como hacen desde que el Procicat abrió la veda: pese a las restricciones de aforo y horario, adecuándose a unas medidas que anestesian buena parte de los estímulos que prometen los conciertos, pero conscientes de lo necesario que es, tanto para la ciudadanía como para los grupos, que el circuito musical no languidezca aún más.

De hecho, este fin de semana es especialmente surtido en lo musical, ya que a la oferta del inagotable Barnasants y a la recta final del Tradicionàrius cabe añadir el festival indie BIS que acoge La Deskomunal de Sants, el Blues i Ritmes de Badalona y el Cara B-Xtra ubicado en el recinto Fabra i Coats. Este último, aun adaptándose a la pandemia y teniendo que reducir el aforo a 300 localidades, acogerá en sus 15 conciertos a unas 5.000 personas. Si juntásemos los espectadores de cada uno de los conciertos que se celebran este fin de semana en todos los locales de Barcelona, también sumarían varios miles.

Porque la música en vivo no ha desaparecido de la ciudad. En el Diobar del Born, este fin de semana hay conciertos de rumba y de folclore ucraniano. En la Cueva de Lobos de Gràcia se turnarán varios cantautores. En el Heliogàbal hay doble pase de Esperit! En La Belter del Raval se avecina sesión de rumba quinqui. En la Upload del Poble Espanyol hay concierto de psicodelia. 23Robadors acogerá su tradicional 'jam' de flamenco y jazz. En el Harlem Jazz Club actúa Aisha Fay, cantante de soul de origen senegalés. En el Craft, un bar junto a la plaza Sant Jaume, sonará el rock’n’roll del estadounidense Mike Shannon. En el R.A.I., en el barrio de la Ribera, los ritmos balcánicos del trío Sukarije. El Pumarejo, en L’Hospitalet, será el refugio de las aventuras disonantes.

Circuito paralelo

A todo ello hay que sumar el circuito paralelo que conforman decenas de equipamientos municipales y comunitarios. Solo este fin de semana, hay blues en la Casa Golferichs, música clásica en el Centre Cívic La Sagrera y grupos noveles en el Espai Jove La Fontana, el Espai Jove Boca Nord y el Casal Mas Guinardó. Además, se trata de un circuito cada año más reforzado por el proyecto Barcelona Districte Cultural que busca diseminar la música por toda la ciudad y que solo este fin de semana programa conciertos en centros cívicos de barrios como Congrés, Font d’en Fargues, Les Corts y Horta.

Si un concierto contrasta con el del Palau Sant Jordi es el que este sábado acoge el Espai Jove Les Basses. Este equipamiento municipal trabaja desde hace años con Blackcelona, colectivo dedicado a visibilizar las músicas negras, con el objetivo de dinamizar culturalmente el barrio del Turó de la Peira. Empezaron programando conciertos en la fiesta mayor del barrio y ahora montan veladas temáticas en el auditorio del recinto. Tras una edición dedicada al boogaloo y otra al jazz jamaicano, el sábado ofrecen un homenaje a la música de Nueva Orleans. Cuando Love Of Lesbian salga a escena, en Les Basses aparecerá el octeto de Enma Fernández con su rock’n’roll y rhythm & blues. Las entradas, a cinco euros, incluyen otro pase del bluesman chatarrero Sergi Estella y volaron hace semanas. El aforo, de 200 personas, se ha reducido a 60.

Entradas VIP a 500 euros

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Mientras los pequeños locales y los artistas de base sobreviven como pueden, la organización del concierto-test del Sant Jordi oferta a festivales grandes, medianos y pequeños entradas VIP a 500 euros. Les llaman ‘tíquets solidarios’ y su objetivo es que “promotores u otros agentes privados de eventos puedan llevar a representantes de las administraciones públicas culturales o sanitarias de su localidad o comunidad autónoma” para que conozcan de cerca “las instalaciones donde se desarrollará el concierto”, “el protocolo de seguridad, la prueba de antígenos” y, cómo no, para que esos trabajadores públicos invitados por promotores privados disfruten “el concierto de forma única en un espacio VIP”.

Con el dinero que cuestan tres ‘tíquets solidarios’, Les Basses y Blackcelona se las han apañado para llevar la música de Nueva Orleans al Turó de la Peira. No había presupuesto para una brass band ni seguridad de que pudiese recorrer el barrio. Ni permiso para montar en la calle paradas de comida cajún.