Arqueología

Nuevo hallazgo faraónico: el Museu Egipci de Barcelona descubre los restos de un templo de Ptolomeo I

  • Una misión encuentra 60 bloques de 500 kilos de piedra perfectamente conservados y bellamente tallados que se reutilizaron para construir una iglesia cristiana en el siglo VI

Los bloques decorados del templo ptolemaico, en el almacén-residencia de la misión arqueológica.

Los bloques decorados del templo ptolemaico, en el almacén-residencia de la misión arqueológica. / MUSEU EGIPCI

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Unos obreros desmontan las piedras de un templo egipcio, hoy en paradero desaparecido, para alzar con ellas una iglesia cristiana. Es la síntesis de la película, real, sobre la que vierte luz un nuevo hallazgo anunciado en primicia desde el Museu Egipci de Barcelona, que participa en el proyecto arqueológico junto con la Universidad alemana de Tubinga y el Consejo Superior de Antigüedades Egipcias. Fueron trabajadores del siglo VI d.C. los que, para construir una iglesia copta, reutilizaron piezas de un templo erigido 800 años antes para el faraón Ptolomeo I (367-283 a. C., general de Alejandro Magno y el primer rey de la dinastía que moriría con la famosa Cleopatra VII). El descubrimiento consiste en 60 grandes bloques de piedra calcárea bellamente tallados y conservados, que aquellos cristianos habían usado como cimientos y pavimento de la nueva iglesia que tenían entre manos en el hoy yacimiento de Kom al-Akhmar, en Sharuna, a 180 kilómetros al sur de El Cairo.

Eso sí, al colocarlos, dejaron a la vista solo el revés liso de las zonas esculpidas con cornisas, molduras y frisos decorativos con imágenes tan paganas para ellos como las de la diosa del amor, Hathor, los cartuchos con el nombre de Ptolomeo I y jeroglíficos, que quedarían soterradas y ocultas a los nuevos fieles coptos. Quizá no habían llegado al nivel de fanatización de otras zonas donde no tenían manías en destruir los relieves del Antiguo Egipto a golpes.

 "Piel de gallina"

Se trata de un importante hallazgo del Egipto Medio, argumentan dos de sus egiptólogos responsables, el conservador del Museu Egipci Luis Manuel Gonzálvez y la directora de la Fundació Arqueològica Clos, Mariàngela Taulé, ante el presidente y mecenas de la entidad, Jordi Clos. Tras 15 años excavando en la zona (los mismos que tardó Howard Carter en hallar la tumba de Tutankamon), hace dos campañas (2019-2020) a Taulé y Gonzálvez se les puso “la piel de gallina” cuando una noche llegaron al yacimiento avisados por los trabajadores que estaban haciendo un sistema de drenaje para unos cultivos cercanos y se tropezaron con los bloques. “En seguida vimos la importancia y contundencia de su tamaño, la belleza y el arte de los jeroglíficos, perfectamente definidos. El proyecto había adquirido otra dimensión”, y ahora, afirman, queda trabajo para varios años. 

Vista general del área de excavación con algunos de los bloques del templo ptolemaico.

/ MUSEU EGIPCI

“Es de los poquitos templos que Ptolomeo I erigió fuera de Alejandría, entonces capital de Egipto, y es del que más elementos se conservan -señala Gonzálvez-. Nos revela que Sharuna, una ciudad de provincias, donde hemos encontrado también un cementerio con tumbas muy bien construidas, vivió entonces uno de los momentos más importantes de su historia”.  

Buscando la ubicación original

Los bloques hallados, que pertenecen a las hiladas superiores del templo, lo que anima a pensar que pueden encontrar muchos más bajo otros niveles, formaron parte de los muros del antiguo templo de Ptolomeo I construido hace 2.000 años y cuyo emplazamiento original siguen buscando después de que en 1838 el egiptólogo Nestor L’Hôte dejara constancia de su existencia. “Hablaba de una estructura rasa a punto de desaparecer pero cuando otros arqueólogos lo buscaron ya se había perdido el rastro”, cuenta Gonzálvez, que añade que durante el siglo XX han ido apareciendo indicios. Hasta ahora, la misión había descubierto tumbas, ajuar funerario y una cueva con más de 500 momias de halcón.

Los bloques decorados del templo ptolemaico, en el almacén-residencia de la misión arqueológica.

/ MUSEU EGIPCI

Parte del trabajo que ahora seguirán haciendo es insistir en hallar su ubicación original, que creen que no debía estar lejos por la dificultad de mover bloques tan pesados. Los estudios también se orientarán en hacer una hipotética reconstrucción del templo ptolemaico, del que los jeroglíficos aportan información sobre su fundación. 

Trabajadores de la excavación, en la zona del hallazgo de los bloques del templo de Ptolomeo I.

/ MUSEU EGIPCI

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Exposición temporal en verano

En paralelo, el Museu Egipci ya prepara para este verano una exposición temporal para mostrar toda la información sobre el descubrimiento, la reconstrucción del templo original, la historia y los avances del proyecto arqueológico. “Lo acompañaremos de piezas inéditas de la época de Ptolomeo I”, añade Clos, y de réplicas exactas a escala real de muchos de los bloques. Unas réplicas que, explica Taulé, se han venido realizando ya “en plena pandemia y con la presión de que igual no podríamos acabar el trabajo”. Han utilizado la técnica de la geometría, que consiste en hacer unas 500 fotos de gran calidad de cada bloque (llevan ya unas 20.000) para reproducir geométricamente la imagen y luego realizar ya desde Barcelona los modelos tridimensionales en laboratorio e imprimirlos en 3D. Técnicas del siglo XXI para piezas faraónicas.