RISAS Y NEUROSIS

Psicoanálisis con Jorge Perugorría en la fábrica de bordados

Carlo Padial rueda la adaptación de su libro de memorias psicopatológicas 'Doctor Portuondo', la primera serie original producida por Filmin

Jorge Perugorría interpreta al doctor Portuondo en el rodaje de la serie del mismo nombre dirigida por Carlo Padial.

Jorge Perugorría interpreta al doctor Portuondo en el rodaje de la serie del mismo nombre dirigida por Carlo Padial. / Albert Masferrer / Filmin

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Rafael Tapounet
Rafael Tapounet

Periodista

Especialista en música, cine, libros, fútbol, críquet y subculturas

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Poco antes de fallecer en 2005, el doctor Juan Antonio Portuondo, un excéntrico psicoanalista cubano exiliado en Barcelona que combinaba la devoción por Freud y Rorschach con unos arranques de genio típicamente tropicales, le confesó a Carlo Padial que planeaba seguir visitando a sus pacientes después de muerto. En aquellos días, Padial había tomado la decisión de poner fin a sus visitas a la consulta de Portuondo tras cinco años de terapia, de manera que la advertencia del doctor (“¡el psicoanálisis no termina nunca!”) le sonó más a amenaza pesadillesca que a otra cosa. Desde entonces, la presencia fantasmagórica de Portuondo no ha dejado de perseguir al cineasta, escritor y cómico barcelonés, que en 2017 trató de saldar la deuda con su piscoanalista muerto dedicándole el hilarante y turbador libro de memorias psicopatológicas ‘Doctor Portuondo’ (Blackie Books). Pero, al parecer, aquello no fue suficiente para dejar zanjada la contratransferencia desde el más allá, de modo que Padial ha decidido hacer ahora un nuevo intento y convertir a su terapeuta en el protagonista de una serie.

Y no es una serie cualquiera. ‘Doctor Portuondo’, que se rueda estos días en La Roca del Vallès y Barcelona, es la primera serie original producida por Filmin. La iniciativa es consecuencia directa del éxito de la plataforma catalana de ‘streaming’, obligada por ley a destinar el 5% de sus beneficios a financiar nuevas producciones. Filmin, cuya facturación en 2020 rondó los 15 millones de euros (más del doble que el año anterior), se ha embarcado también en la producción de las nuevas películas de Agustí Villaronga (una singularísima historia de naufragios titulada ‘El ventre del mar’) y de Marc Ferrer (el ‘giallo queer’ ‘¡Corten!’) y alberga el propósito de sacar adelante dos o tres series propias al año a partir de 2022.

Estreno en octubre

“Nos hace mucha ilusión que nos eligieran para hacer la primera serie de Filmin”, apunta Padial en una pausa del rodaje. “El encargo era ideal, porque desde el primer momento nos propusieron trabajar con libertad absoluta, así que estamos llevando a cabo el proyecto tal como lo concebimos”. Aquí el plural incluye a su socio imprescindible Carlos de Diego, que ha trabajado junto al realizador en la adaptación del libro y que también conoció a Portuondo en sus buenos días de furia y psicoanálisis. Los seis capítulos de media hora que componen la serie, que Fimin estrenará en octubre después de presentar un avance en el Atlàntida Film Fest, se centran en la primera mitad del libro, que, a juicio de su autor, es la más abiertamente humorística y la que mejor refleja el contraste entre el extrovertido hombre de acción del siglo XX (Portuondo) y el neurótico narcisista incapaz de salir de sí mismo tan propio del siglo XXI (el mismo Padial).

Carlo Padial (de pie, en el centro) observa a su alter ego Nacho Sánchez en un momento del rodaje de 'Doctor Portuondo'.

/ Albert Masferrer / Filmin

Estamos en la fábrica de Textiles y Bordados S.A., una empresa de La Roca del Vallès dedicada a la elaboración de puntillas y encajes que, a juzgar por la magnificencia de las instalaciones, ha vivido días mejores. Ahora, con el negocio menguado, alquila una parte de sus dependencias para acoger rodajes y otros eventos, y ahí es donde el equipo artístico encabezado por Lesley Arias y Marc Mateu ha reconstruido los distintos espacios del Centro Internacional de Psicoanálisis, el lugar en el que el terapeuta cubano pasaba consulta y desde el que impartía su extraño magisterio entre bocanadas de humo de pipa y tragos de whisky Johnnie Walker.

El despacho de Portuondo, señala Padial en su libro, “tenía algo de decorado de la BBC o de lugar donde se filma una obra de teatro para la tele sueca”. Arias y Mateu han hecho un buen trabajo, porque esa es exactamente la impresión que transmite la consulta recreada en Textiles y Bordados S.A., con su alfombra persa, su mobiliario ‘vintage’ y sus paredes revestidas de madera oscura en las que conviven piezas de artesanía africana y láminas enmarcadas con manchas de Rorschach. Dos elementos causan, sin embargo, una particular sensación de extrañeza: entre las cintas de casete desperdigadas sobre la mesa de trabajo del doctor hay una de ‘Aires navideños’ de Manolo Escobar y quien aparece tendido en el diván no es Nacho Sánchez, el actor que interpreta en la serie a Carlo Padial (esto es, el paciente), sino el mismísimo Juan Antonio Portuondo encarnado en su compatriota Jorge Perugorría.

El único Portuondo posible

“A veces se tumbaba en el diván porque consideraba que sus conflictos eran mucho más interesantes que los míos”, explica Padial sobre su terapeuta, un “león psicoanalítico” a quien, según dice el director, “le habría encantado” verse convertido en héroe de una serie de televisión. “Estoy convencido de que se habría sentido superorgulloso y contento. Se habría reído mucho con la interpretación que yo hago de él”. Y en esa interpretación, Padial asegura haber tenido claro “desde el minuto uno” que Perugorría era el único Portuondo posible. “De hecho, creo que si Jorge no hubiera aceptado le habríamos planteado a Filmin dejar este proyecto y hacer otra cosa”.

Perugorría (a la izquierda) y Sánchez (tapado por la claqueta), a punto de empezar a rodar una escena de 'Doctor Portuondo'.

/ Albert Masferrer / Filmin

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Caracterizado con una perilla, una pajarita, una pipa, un chaleco de punto y unos botines, el actor habanero compone un muy convincente psicoanalista caribeño y se mantiene aferrado al personaje incluso en los momentos en los que no está rodando. “Ya en la primera lectura del guion me quedé fascinado por este cubano brillante -relata Perugorría-; un hombre avanzadísimo que se vio atrapado en un mundo, el del socialismo real de modelo estalinista, que era lo más contrario al psicoanálisis que se pueda imaginar, así que tuvo que marcharse. Pero nunca dejó de pensar en volver a su tierra, y en esa nostalgia, con el tiempo, se fue alejando de la realidad para formar en su cabeza una Cuba imaginada y fantástica”.

El actor habla con tal entusiasmo de ese doctor Portuondo a quien nunca conoció que Padial se ve obligado a advertirle: “Jorge, ahora la sombra del terapeuta te va a perseguir”. Y Perugorría responde: “Estoy seguro de que va a seguir conmigo bastante tiempo”. Como se ve, Portuondo no solo mantiene el contacto con su círculo de neuróticos desde el más allá sino que se las arregla para conseguir nuevos pacientes. A partir de octubre, habrá sin duda muchos más.