Crítica de música

Joana Serrat, volviendo de los infiernos en Badalona

La cantante y guitarrista estrenó en el festival Blues & Ritmes las canciones de su nuevo álbum, ‘Hardcore from the heart’, rico en medios tiempos y reflexiones desengañadas

La cantante y guitarrista Joana Serrat, en el festival Blues & Ritmes, este sábado.

La cantante y guitarrista Joana Serrat, en el festival Blues & Ritmes, este sábado. / Ferran Sendra

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La pena suele presentar más capas de profundidad que la felicidad, lo cual nos ha dispensado un reguero de bellas obras alicaídas en la historia de la música. Todo apunta que ahí cabrá colocar ‘Hardcore from the heart’, el nuevo disco de Joana Serrat, que, si bien no verá la luz hasta el 11 de junio, fue revelado este sábado en una sustanciosa sesión en el teatro Zorrilla, de Badalona, dentro del bien hallado festival Blues & Ritmes.

No sabemos qué clase de ingratas cosas le han podido suceder a la dulce pero firme trovadora de Vic desde que grabó su anterior disco, ‘Dripping Springs’ (2017), en la localidad tejana del mismo nombre, pero ha quedado flotando en sus canciones un halo de desengaño y un poso de reflexión sobre lo que podría ser y no es. Hacia ahí apuntaron algunos de los numerosos estrenos de la noche, como ‘These roads’ y ‘You’re with me everywhere I go’, que hablan, según explicó, de encrucijadas vitales y dejan un rastro de renuncia melancólica. O ‘Pictures’, canción que Serrat lanzó hace una semana como avanzadilla del álbum, asociándola a “la desilusión y el fracaso de la comunicación”, y que luce una complexión robusta, de ‘tempo’ incisivo y menos ‘roots’ de lo habitual en Joana Serrat.

Sintetizador y ‘pedal steel’

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El nuevo repertorio, descorchado con el ‘crescendo’ de ‘How to make you love me’, insinuó en Badalona un retocado equilibrio instrumental, con más fondos de sintetizador (Bernie Sánchez, exMine!) en sutil diálogo con la punzante gramática guitarrera de Vidal Soler y el ‘pedal steel’ de pincelada fina de Miguel P. Kersley. Abundancia de medios tiempos con miga y puntos de fuga ensoñadores, trazados con pulcra emotividad por la voz de Serrat, y una delicada pieza que afrontó ella en solitario, ‘A dream that can last’, sobre “las ganas de formar parte de un mundo cuando, a la hora de la verdad, ves que la vida es otra cosa”.

Pensamientos en voz alta que Serrat situó sin rodeos en su "bajada a los infiernos" de estos últimos tiempos y que se cruzaron con repescas de su dos anteriores álbumes, que en su día la proyectaron como creadora con voz propia: de la soleada ‘Cloudy heart’ a la lenta y penetrante ‘Black lake’, y ese ‘Unnamed’ procedente de cierto disco, ‘Dripping Springs’, que, señaló ella, le cambió la vida. Seguro que, pese a todo, fue para bien.