Cinco músicas con las que Antón García Abril alcanzó la inmortalidad pop

  • El compositor fallecido firmó bandas sonoras y sintonías que dejaron profundísima huella en la memoria colectiva española

Antón García Abril.

Antón García Abril.

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El Periódico

Destacado compositor clásico de obras orquestales, de cámara y vocales, Antón García Abril alcanzó sin embargo la popularidad con músicas para películas y series y programas de televisión. En concreto de RTVE, la única televisión en las décadas de 1960 y 1970. Junto con Waldo de los Ríos, Augusto Algueró y Alfonso Santisteban formó el póquer de ases del easy listening español. Con estas cinco piezas alcanzó la inmortalidad pop.

'Sor Citröen', 1967

Aunque ya había hecho incursiones en la música ligera para películas (en 'La ciudad no es para mí', de 1965, por ejemplo), fue con el tema principal del filme de Pedro Lazaga con el que asentó su estilo en este terreno. De hecho creó un subgénero, el 'dabadabadás', en referencia a la 'letra' de la pieza. También son suyas las bandas sonoras de 'Los chicos del Preu', 'El turismo es un gran invento', 'Vente a Alemania, Pepe' y 'Las Ibéricas F. C.'.

'El hombre y la tierra', 1974

La sintonía del programa de fauna y naturaleza de Félix Rodríguez de la Fuente es una obra maestra en la que se funden ritmo de reminiscencias africanas y orquestación sofisticada y atrevida. Un bombazo que no desentonaría en una sesión de afrobeat.

'Curro Jiménez', 1976-1978

El magnífico tema principal de la serie es de Waldo de los Ríos, pero García Abril compuso numerosas piezas incidentales, sobre todo para guitarra española, entre ellas la conocida popularmente como 'Duelo de navajas': drama, amenaza y poesía.

'Fortunata y Jacinta', 1980

La adaptación de Mario Camús de la novela de Benito Perez Galdós fue quizá la serie más exitosa de la todopoderosa RTVE de la época. Todo, empezando por la música de García Abril, con el piano como instrumento dominante, encogía el corazón.

'Los santos inocentes', 1984

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García Abril compuso una banda sonora digna de un folclorista para la película de Mario Camús. Brillantes son los fragmentos percusivos, trance a la manera de la España profunda.