Obituario

Muere García Abril, un músico culto y popular

  • Autor de obras de cámara, conciertos, ballet y teatro, cultivó generosamente la música para filmes de terror y comedias de los años 60 y 70

Antón García Abril.

Antón García Abril.

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Quim Casas

El coronavirus ha hecho mella en Antón García Abril, uno de los compositores españoles más prolíficos en todos los campos: música de cámara, orquesta, contemporánea, conciertos para violín o guitarra, ballet, musicales teatrales y, sobre todo, bandas sonoras cinematográficas. El músico falleció el miércoles tras varios días hospitalizado. Nacido en Teruel en 1933, aunque educado en Madrid y formado musicalmente en Roma, tenía 87 años.

García Abril representa, junto a Carmelo Bernaola, una era importante en la que dos nombres ilustres de la denominada música culta trabajaron extensamente para el cine. Y no lo hicieron siempre en los márgenes de un cine de autor comprometido y prestigioso. En los años 60 y 70, García Abril practicó los géneros populares y su trabajo en títulos como ‘La noche del terror ciego’ (1972), ‘Doctor Jekyll y el hombre lobo’ (1972), ‘El ataque de los muertos sin ojos’ (1973), ‘El retorno de Walpurgis’ (1973) y ‘El buque maldito’ (1974), demostraciones del castizo cine de terror español en programa doble, que permitió al compositor realizar experimentos sonoros y melódicos que no tenían mucho que ver con la música habitual de este género.

Su obra cinematográfica es generosa, alrededor de 180 títulos entre películas de ficción, documentales y series de televisión. Comenzó en 1956 con ‘Torrepartida’, un drama bélico de Pedro Lazaga, uno de los directores con los que más colaboró, y se cerró en 2015 con su contribución al documental ‘La sonrisa verdadera’, aunque en la década de los 80 ya fue espaciando notablemente sus composiciones para el cine y la televisión. A principios de los 90 lo abandonó casi por completo tras escribir las bandas sonoras de las series ‘Brigada central’ y ‘Compuesta y sin novia’.

García Abril, como Bernaola, tuvo como maestro al compositor y pedagogo italiano Godofredo Petrassi; él mismo impartió después talleres de música de cine. En su estancia romana, advirtió las notables diferencias en cuanto al trabajo cinematográfico: "En Italia tienen la gran tradición audiovisual que representa la ópera", decía el autor, que consideraba la música de cine como hijastra de la operística. "Mientras en España en aquellos años éramos siete u ocho compositores, en Italia tenían 80".

En la obra para cine del fallecido compositor hay pues una considerable tensión entre las condiciones de producción, el estilo de las películas y los intentos de dinamitar las convenciones musicales de géneros como el terror o la comedia, que no eran precisamente los más aptos o abiertos a las revoluciones estéticas. 

No es de extrañar que en su filmografía aparezcan títulos representativos del cine más adocenado al servicio del ideario franquista, caso de ‘La fiel infantería’ (1960), ‘La ciudad no es para mí’ (1966) y ‘Operación Plus Ultra’ (1966), las tres de Lazaga, junto a otras comedietas de la segunda mitad de los 60 instaladas en un discurso ultraconservador: ‘Sor Citroen’, ‘Los guardiamarinas’, ‘Los chicos del Preu’, ‘Las que tienen que servir’, ‘El turismo es un gran invento’, ‘Los subdesarrollados, ‘No desearás a la mujer de tu prójimo’, ‘Las nenas del mini-mini’, ‘El abominable hombre de la Costa del Sol’ o ‘Vente a Alemania, Pepe’. Puso música al documental ‘Franco, ese hombre’ (1964), laudatorio por mandato oficial, pero también pudo trabajar en proyectos algo más sutiles como el melodrama ‘Lola, espejo oscuro’ (1966).

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Su sentido rítmico quedó bien definido en trabajos televisivos como la célebre sintonía del programa de Félix Rodríguez de la Fuente ‘El hombre y la tierra’ (1974-1980). Aunque siguió poniendo música a productos de consumo, inició colaboraciones con cineastas de mayor peso como Mario Camus (‘Los pájaros de Baden-Baden’, ‘La colmena’, ‘Los santos inocentes’), Fernando Fernán Gómez (‘Cinco tenedores’), Pilar Miró (‘El crimen de Cuenca, ‘Gary Cooper que estás en los cielos’) y Francesc Betriu (‘Réquiem por un campesino español’). Ganó en tres ocasiones el premio a la mejor banda sonora concedido por el sindicato nacional del espectáculo. En el ámbito internacional, destaca su música para el telefilme ‘Monsignor Quixote’ (1987), según la novela de Graham Greene y protagonizado por Alec Guinness.

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