Crítica de música

Una 'Tosca' de primera

La primera producción de la Fundació Òpera a Catalunya consigue un gran éxito en su debut barcelonés

Un momento de ’Tosca’ en el Palau de la Música.

Un momento de ’Tosca’ en el Palau de la Música. / Lorenzo Duaso

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Pablo Meléndez-Haddad

La flamante Fundació Òpera a Catalunya -integrada, entre otras entidades, por la Simfònica del Vallès (OSV) y Amics de l’Òpera de Sabadell- transformó el escenario del Palau de la Música Catalana en arena operística. Lo hizo colocando a la OSV por detrás y dejando la parte delantera como espacio escénico, contando con el vestuario adecuado, los mínimos elementos teatrales que 'Tosca' requiere y una adecuada iluminación. Ahí estaban la pila con el 'acqua benedetta', la 'Madonna' y el cuadro de la Attavanti, el gabinete de Scarpia y hasta la azotea de Sant'Angelo.

Un ocurrente y sintetizado movimiento escénico de Carles Ortiz ayudó a que el teatro se hiciera vida, pero tanto o más consiguieron una orquesta entregada -la OSV conoce todos los detalles de la partitura- y un reparto de verdaderos expertos. Lo encabezaba la Floria Tosca de una Maribel Ortega en plenitud, una artista que ha hecho suyo el personaje, dándole carácter, y que sabe cómo y cuándo darlo todo; su canto alcanza cotas de espectacularidad en sus agudos y su fraseo siempre va en la dirección correcta. Fue ovacionada en el 'Vissi d’arte'. También aportó tablas, talento y una voz pletórica -sobre todo en el 'forte'- el barítono Luis Cansino, dibujando hasta el más mínimo detalle del Barone Scarpia, convenciendo con gestos, miradas y golpes sobre las mesas.

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Completaba el trío protagonista el eficaz Cavaradossi de Enrique Ferrer, cuyo canto y timbre fueron ganando en unidad y concentración a medida que avanzaba la función, para llegar al final con pasión y energía. Esta vez de entre los comprimarios destacaron especialmente el sonoro Angelotti de Alejandro Baliñas y el sin duda espectacular Sagrestano de un joven Pau Armengol, quien lo tiene todo para triunfar.

El Cor d’Amics de l’Òpèra de Sabadell que dirige Daniel Gil de Tejada sonó compactado y la teatral y buen articulada dirección de Sergi Roca coronó una gran tarde de ópera.