Crítica de música

Pegasus, el placer de tocar una vez más

El supergrupo instrumental se saltó su anuncio de retirada del año pasado con un último concierto de despedida, esta vez en Barts

Carles Benavent, Manel Camp, Salvador Niebla y David Palau fueron los músicos invitados

Un momento de la actuación de Pegasus en la sala Barts, el  miércoles.

Un momento de la actuación de Pegasus en la sala Barts, el miércoles. / Ferran Sendra

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Hace poco más de un año, en febrero del 2020, tan cerca, tan lejos, Pegasus quemaba las naves en Luz de Gas, tras 40 años de trayectoria, con un concierto titulado (con aquella inocencia) ‘L’apocalipsi final’, que dejó tan buen sabor de boca entre los implicados que este miércoles tuvo una segunda parte. Estos días son tan extraños que cuesta culpar a un artista por el hecho de que quiera tocar y celebrar que está vivo. Así que ahí estuvo el supergrupo de virtuosos, esta vez en la sala Barts (Voll-Damm Festival de Jazz de Barcelona), saltándose la promesa y poniendo en solfa, por última (o penúltima) vez, su arquitectura de banda instrumental sin concesiones, a cuenta del jazz-rock, la música progresiva y los pinzamientos ‘funky’.

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Propuesta que en su día logró colarse en los ’40 Principales’ y plantarse en el neoyorkino Carnegie Hall o el Festival de Jazz de Montreux, y que conserva un estilismo muy de una época, definida por las filigranas de Max Sunyer a la guitarra, en diálogo con los teclados de Josep Mas, ‘Kitflus’, y sobre las voluptuosas bases rítmicas de Santi Arisa y Rafael Escoté. Ahí despuntaron los temas de su segundo álbum, ‘Comunicació / Comunicación / Communication’ (1983): el gancho melódico, propio de una sintonía televisiva, de ‘La cachaca del swing’, y un ‘Perseguido por el rayo’ menos techno que en su día y con la guitarra invitada y filo-metalera de David Palau.

Cada integrante del grupo invitó a un homólogo de su preferencia, con lo cual la noche tuvo un plus de foto de una era (layetana, sobre todo) y de cumbre de titanes: Manel Camp (que en los 70 trabajó con Santi Arisa en Fusioon) ahondó en la sutileza jazzística de ‘Sector terciari’, Carles Benavent (exMúsica Urbana) redobló el funk de ‘Retalls’ y otro veterano, Salvador Niebla (Mirasol Colores, etcétera), se sumó al aquelarre percusivo que se ingeniaron Arisa y su hijo Dan, el quinto ‘pegasus’, rumbo al popular ‘Transmediterrani Exprés’. Mucha música rica en desafíos técnicos y manifiestas escenas de diversión, como resumió Kitflus: “¡Lo que nos gusta es tocar!”.