Estreno teatral

'La venus de les pells': erotismo masoquista en el Akadèmia

Raquel Ferri y Rubén de Eguía protagonizan un duelo interpretativo lleno de seducción y poder

Raquel Ferri y Rubén de Eguía en ’La venus de les pells’.

Raquel Ferri y Rubén de Eguía en ’La venus de les pells’. / Sílvia Poch

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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Un 'casting' teatral que acaba convirtiéndose en un juego de seducción, masoquismo y poder no exento de ironía. Eso plantea David Ives el dramaturgo 'La venus de les pells', que el director Guido Torlonia estrena este miércoles en el Teatre Akadèmia. Su versión está protagonizada por Raquel Ferri y Rubén de Eguía. La pieza es una adaptación teatral de la polémica novela erótica el austríaco Leopold von Sacker-Masoch, autor que dio origen al término masoquismo.

"Tiene parte de comedia pero también de thriller", resalta Torlonia respecto a un texto que descubre las interioridades del mundo teatral. Tanto el personaje de Thomas, director y autor de la obra, como la actriz que entra como un torbellino en el local de ensayos dispuesta a hacerse con el rol de Wanda von Dunayev muestran qué puede ocurrir durante un 'casting' donde los personajes reales entran y salen de los personajes ficticios que interpretan. Y el director de la obra acaba identificándose con Severin von Kushemski, el protagonista masculino de la novela 'La venus de las pieles' (1870), ese escritor del siglo XIX que acaba convertido en esclavo de una autora a la que admira y ama. Para Torlonia "los personajes ni siquiera saben lo que llevan dentro", lo descubren a través de ese juego perverso de seducción y poder mientras ensayan. La frontera entre realidad y ficción se confunde en esta pieza que hace ocho años se estrenó en el Goya con Joel Joan y Meritxell Calvo como protagonistas.

"Es una obra calentita", destaca De Eguía cuyo personaje de Thomas da tienda suelta a sus perversiones inspirado por una actriz que encarna a Venus, la diosa del amor. Pero no del amor romántico precisamente. "La obra habla del placer del sufrimiento, también el sexual", señala Ferri, quien fue seleccionada para el rol al final de su embarazo. Empezó a ensayar la obra cuando su hijo tenía un mes y medio. "Estoy muy agradecida a Guido y al teatro Akadèmia por haberme dado todas las facilidades para la conciliación", afirma.

Reto actoral y corporal

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Ensayar escenas de seducción con ropa interior tras haber parido le costó. "Ha sido una experiencia dura. Por un lado vas agotada porque con el bébé duermes poco; por otro, sientes mucha presión. Yo que nunca había tenido ningún complejo con mi cuerpo, tras el parto los he tenido para mostrarme en ropa interior", confiesa Ferri. El montaje le ha servido para cambiar de chip, para sentirse sexy de nuevo. "Wanda es un personaje camaleónico porque aparece como si fuera una inepta que no se entera de nada pero en realidad es todo lo contrario: le hace ir a él por donde ella quiere". ¿Quién es en realidad Wanda? "Tras una primera lectura pensé que bien podría ser una proyección del director pero también una actriz bipolar, una intérprete desesperada o la misma Venus. Hay muchas lecturas y capas en esta obra". Un juego metateatral donde la frontera entre víctima y verdugo es escurridiza.

Para De Eguía meterse en la piel de un intelectual con un lado oscuro ha sido fascinante "El reto de mi personaje está en entrar en el terreno de los deseos y las perversiones. Mostrar a esa persona que desde fuera parece muy racional". Tanto él como Ferri estudiaron en el Institut del Teatre, y los abusos de poder denunciados por los alumnos son algo que se ha filtrado en esta versión de 'La venus de las pieles'. "Como actor he visto que el director siempre tiene un poder que el intérprete no posee. A no ser, claro, que seas un actor conocido capaz de atraer al público. Pero cuando no estás en esa posición es el director o el productor quien tiene cierto poder, sobre todo a la hora de darte o no trabajo".