Crítica de música

Pau Vallvé, después de la terapia del sótano

El músico reflejó su buen momento en la presentación en Barts de su álbum más recogido, ‘La vida és ara’, en un mano a mano multitarea con Darío Vuelta

Pau Vallvé en la sala Barts, el pasado jueves.

Pau Vallvé en la sala Barts, el pasado jueves. / Ferran Sendra

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Pau Vallvé pasó el confinamiento de la pasada primavera en su estudio, sito en un sótano “oscuro y húmedo” al que había ido a parar tres días antes del gran cierre, justo después de separarse de su pareja. Experiencia entendemos que ascética de la que salió una obra destiladora de sus artes como cancionista, ‘La vida és ara’, un elogiado álbum (el 9º mejor del 2020 en la categoría nacional de ‘El Periódico’) en el que despliega una sonoridad más recogida que en trabajos anteriores y que le trajo este jueves a Barts, primero de tres pases en el festival Guitar BCN, ya que repite por partida doble este domingo.

De lo suyo habló largamente Vallvé durante el concierto, deslizando una faceta de monologuista tragicómico que cortocircuitó en ocasiones la dinámica del repertorio. Advirtió que en ‘La vida és ara’ había querido extirpar de su ‘modus operandi’ tres ‘tics’ presentes en su obra previa: la tendencia épica, lo que calificó como “el puto drama” y la complexión de la banda de rock. El formato de estos conciertos, un mano a mano multitarea con Darío Vuelta, supliendo la batería por la percusión electrónica, le ayudó en su propósito, si bien el Vallvé de siempre asomó (sin traumas) en varios momentos, como el ‘crescendo’ cósmico de la repescada ‘Benvinguts als Pirineus’.

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La voz de la conciencia

Después de todo, no hay dos ‘vallvés’, sino solo uno, con poderes para modular el tono y sonando siempre a él mismo, con su inquietud cromática y su capacidad para alcanzar al oyente como una voz de la conciencia que cruza la oscuridad. Ahí, el nuevo material reafirmó su altura como autor y constructor sónico, entre los arpegios dorados de ‘Èpoques glorioses’, jugando con géneros populares como la bossa nova en ‘Què va, què va’ o el bolero en ‘Com troncs baixant pel riu’, y recordando que, haga lo que haga, es amo y señor de su destino.