Premios del cine español

Los Goya de la pandemia (y el aire fresco de 'Las niñas')

Fotogramas de ’Adú’, ’Las niñas’, ’Ane’, ’La boda de Rosa’ y ’Sentimental’.

Fotogramas de ’Adú’, ’Las niñas’, ’Ane’, ’La boda de Rosa’ y ’Sentimental’. / El Periódico

  • La gala del sábado por la noche en Málaga estará marcada por las restricciones y la presencia virtuales de los nominados, en una edición que parte sin un favorito muy claro, pero con la ópera prima de Pilar Palomero muy bien situada.

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Quim Casas

Sin invitados y con una alfombra roja reducida. Como mandan las actuales condiciones de seguridad sanitaria a causa del covid. La ceremonia de entrega de los Premios Goya, en su 35 edición, se realizará este sábado a partir de las 22.00 horas en el Teatro del Soho Caixabank de Málaga, propiedad de Antonio Banderas, presentador del acto junto a María Casado

A causa de las restricciones de la movilidad y la ausencia de invitados, habrá conexión telemática con los lugares en los que se encuentren los nominados, que sabrán si han ganado o no a través de la televisión y harán sus parlamentos mediante videoconferencia. La tecnología deberá posibilitar que, en el momento de leerse el nombre de las ganadoras y ganadores, se recojan en la retransmisión las reacciones de todos los nominados en sus casas.

Las actuaciones musicales sí se celebrarán en el teatro malagueño. Será lo único presencial además de los dos presentadores, solos frente a una platea vacía, las apariciones puntuales de algunas estrellas de nuestro cine para leer los premios y la entrega del Goya de Honor. Una situación propia de la nueva normalidad asumida por todos los estamentos para que la fiesta, al menos, pueda continuar.

Es una edición extraña por distintas razones. El cierre de las salas durante muchos meses, el retraso en algunos estrenos y la competencia más directa que nunca del ‘streaming’ ha propiciado que, al menos este año, se acepten como películas nominadas aquellas que tenían estreno previsto y que, finalmente, han recalado en alguna plataforma. 

Telemáticamente internacional

A pesar de las restricciones, la gala de este año promete ser una de las más internacionales, aunque sea a través de videoconferencia. Que Banderas sea el presentador masculino tiene un positivo efecto colateral, ya que algunas estrellas del cine estadounidense que bien conoce, como Charlize Theron, Helen Mirren, Dustin Hoffman y Robert De Niro, han anunciado que se conectarán durante la ceremonia.

La nómina de nombres que leerán en directo los premios también es notoria: Pedro Almodóvar, Penélope Cruz, J. A. Bayona, Paz Vega, Alejandro Amenábar, Belén Cuesta, Emma Suárez y José Coronado, entre otras y otros.

No haberlo hecho así hubiera sido un absoluto contrasentido teniendo en cuenta el estado actual del cine español, con una industria maltrecha por las circunstancias, técnicos y actores en paro, proyectos cancelados y filmes que han quedado en una especie de limbo. De prolongarse –esperemos que no sea así– la actual situación, el año que viene podría ser nominada una película como ‘Bajocero’, prevista para salas comerciales y finamente vista en Netflix desde el pasado enero.

Pero no todas las noticias son negativas: en los últimos días han comenzado el rodaje de sus nuevas películas Iciar Bollain e Isaki Lacuesta, y durante el año se prevé también que Carlos Vermut empiece la filmación de su cuarto largometraje. Y ya están listos o en fase muy avanzada los últimos filmes de Paco Plaza, Daniel Monzón, Manuel Martín Cuenca, Agustí Villaronga e Imanol Uribe, entre otros.

Será también extraño ver competir a un director como Fernando Trueba en la categoría de mejor película iberoamericana, ya que ‘El olvido que seremos’ es una producción colombiana y parte como favorita para alzarse con este premio. También es sorprendente, aunque debería dejar de serlo, que sea la primera vez que una mujer opta en solitario a ganar el Goya a la mejor fotografía. Se trata de Daniela Cajías por su trabajo en ‘Las niñas’, una de las películas mejor colocadas por la irrupción de aire fresco que representa.

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Aunque en el triste año de la pandemia hablar de favoritas puede resultar una quimera. No hay ningún título potencialmente más potente o premiable que otro entre los cinco nominados a mejor película. Desde que salieron las candidaturas, la tendencia ha ido cambiando. Antes era ‘Adu’ la que despertaba más interés, debido en parte a sus 13 nominaciones. Ahora parece que tienen sus posibilidades ‘Las niñas’ –presente en nueve categorías– o ‘La boda de Rosa’. ‘Ane’ y ‘Sentimental’ completan una quinta que no debería ser sorpresa teniendo en cuenta como han ido las cosas en este último año. Pese al confinamiento, la crisis y algunas malas decisiones que se han cebado en el sector cinematográfico (y el cultural en general), la edición de este año es muy digna.

Lúcido, más que digno, es el Goya de Honor para Ángela Molina, una de las actrices fundamentales en el cine de la transición española (‘Las largas vacaciones del 36’, ‘La ciutat cremada’, ‘Camada negra’, ‘A un Dios desconocido’), muy importante en la década de los 80 (‘El corazón del bosque’, ‘Bearn o la sala de las muñecas’, ‘Lola’, ‘Las cosas del querer’) y bien activa hasta nuestros días rodando en distintas cinematografías, además de haber sido uno de los rostros más internacionales del cine español gracias a sus trabajos a las órdenes de Luis Buñuel, Marco Bellocchio, Gillo Pontecorvo, Henning Carlsen, Alain Tanner o los hermanos Taviani. Por la importancia de un premio que reconoce toda una trayectoria, la entrega del Goya de Honor a Molina será uno de los pocos actos presenciales de la velada.