Programación 2021-2022

Picasso, de su hermana Lola a las joyas que regaló a sus musas

El Museu Picasso de Barcelona abre una temporada marcada por la pandemia con exposiciones sobre la faceta menos conocida del artista y sobre su principal modelo de juventud

Pablo Picasso con Françoise Gilot y su sobrino Javier Vilató, en la playa Golfe-Juan, en agosto de 1948.

Pablo Picasso con Françoise Gilot y su sobrino Javier Vilató, en la playa Golfe-Juan, en agosto de 1948. / ROBERT CAPA-MAGNUM / SUCESIÓN PICASSO-VEGAP

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Anna Abella
Anna Abella

Periodista cultural

Especialista en arte y libros, en particular en novela negra, cómic y memoria histórica

Escribe desde Barcelona

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Los collares de conchas que Picasso realizó para una de sus primeras musas, Dora Maar, en las playas de Juan-les Pins en 1937, o los de cerámica que el artista malagueño creó años más tarde para Françoise Gilot y que ella lucía en el cuello mientras paseaba sobre la arena en Golfe-Juan o por los jardines de Vallauris, son ejemplos de lo que revelará la muestra ‘Picasso y las joyas de artista’, que abrirá el 21 de mayo (hasta el 26 de septiembre) la programación de este 2021 del Museu Picasso de Barcelona. Una oferta expositiva que también recordará la figura de su hermana Lola y que investigará la época azul del pintor. 

Será un programa, ha señalado su director, Emmanuel Guigon, situado “bajo el signo de la generosidad, de la ofrenda”, aludiendo a la última gran donación del artista a Barcelona, de la que se acaba de celebrar el 50º aniversario: un millar de obras de su juventud que atesoraba en la casa familiar del paseo de Gràcia y que son la esencia del museo. Pero que estará, ha reconocido, marcado por la pandemia, que ha dejado al Picasso con un presupuesto mucho más modesto, de siete millones de euros, rebajado en un 30% respecto al de 2019. 

Retrato que Picasso hizo de su hermana Lola entre noviembre de 1899 y 1900.

/ SUCESIÓN PICASSO / VEGAP

Si ese año el museo, el más visitado de Barcelona, superó el millón de visitantes, en 2020 esa cifra disminuyó el 89%, generando una caída de ingresos del 85% (7.800.000 euros) e impidiendo ahora que, como sucedía antes, se pueda financiar íntegramente con los recursos propios. 

La crisis sanitaria “ha demostrado que la cultura es un bien esencial”, ha recordado Guigon, que desde el inicio de la pandemia ha detectado en el museo un aumento del 50,51% de público local –el 90% barceloneses y el 10%, italianos y franceses- y que prevé este 2021 un incremento gradual que permita activar el turismo de proximidad.

Colgante de terracota, obra de Picasso.

/ SUCESIÓN PICASSO / VEGAP

Primera e insólita exposición

Enlazando con ese signo de generosidad, las joyas picassianas que centrarán la primera e insólita exposición, comisariada por el propio Guigon, son “ofrendas que regaló a las personas de su entorno más íntimo” y que el artista rechazaba reproducir en grandes cantidades e incluso exponer. Estaba programada para 2020, pero el covid obligó a posponerla y también a reducirla y, aunque al final no se ha podido contar con piezas que debían viajar de Gran Bretaña, asegura que ello no le hará “perder su poética”. “Será un museo en miniatura”, ha señalado el director del centro, con piezas inéditas sobre una faceta poco conocida, “la relación con las artes decorativas” de un “pintor que revolucionó la pintura y la escultura, que fue un importante ceramista, un grabador enorme y hasta poeta”. 

Fueron sus pasiones amorosas las que le inspiraron esa faceta. En los años 30, un collar solar para Dora Maar sería el precursor de otros veraniegos realizados con conchas marinas, pero también de colgantes, medallones y anillos que él modificaba con dibujos o grabados. A finales de los 40, Françoise Gilot pasearía con imponentes collares de cerámica modelados en el taller de Madoura, regentado por el matrimonio Ramié, y de cuyo horno también saldrían diversos medallones de terracota.

Retrato de Picasso de su hermana Lola, de 1898.

/ SUCESIÓN PICASSO / VEGAP

El orfebre y el dentista

Tiempo después llegarían las joyas para su última esposa, Jacqueline Roque, elaboradas con sus motivos fetiche: cabezas de fauno, soles y máscaras que se fundirían con materiales nobles en un paso del barro al oro, fruto del encuentro de Picasso con el orfebre François Hugo a mediados de los años 50, que con el consentimiento del artista elaboraría objetos siguiendo modelos picassianos como peces, toros y otros animales. El pintor también colaboraría con su dentista de Vallauris, R. Chataignier, trabajando él mismo el oro y la plata para crear una decena de pequeñas piezas de orfebrería, entre ellas un colgante con la imagen de un fauno que ofreció a la marchante Louise Leiris.

Fotografías de Robert Capa, Jean Nocenti, Dora Maar, André Villers y Edward Quinn dejarán constancia de cómo lucieron aquellas joyas los hijos de Picasso Claude, Paloma o Maya o amistades como Sonia Mossey y Angela Rosengart en una muestra que cuenta con la complicidad del Museu Etnològic i de Cultures del Món y con piezas de la colección Clo Fleiss, entre ellas de Miquel Barceló, Man Ray, Dalí, Magritte o Giacometti.

Lola, la hermana del artista

En noviembre se inaugurará la que será un homenaje a Lola Ruiz Picasso, hermana del artista con la que estuvo muy unido y que la muestra reivindicará por su celo en la conservación de su obra. “Entre 1894 y 1900 le hizo entre 50 y 60 retratos. Unas 50 obras de arte mostrarán que fue una de sus principales modelos cuando era joven”, señala la comisaria Malén Gual, que avanza que también que contarán con inéditos y con correspondencia que reflejarán la faceta artística de Lola, que estudió Bellas Artes en A Coruña y dibujaba, y la relación con su hermano.

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La época azul, a estudio

Para principios de 2022 se reservará la exposición que presentará los estudios técnicos y científicos de las obras de la época azul de Picasso de la colección del museo. Además, el centro publicará una Guía de la relación de Picasso con Barcelona, dirigida por la conservadora Claustre Rafart, que la concibe como una “cartografía de una ciudad desaparecida pero también de la actual, que descubrirá a un joven que llegó a ella antes de ser artista y la vivió como un ciudadano de a pie, que conoció a sus primeros amigos, fue a la escuela y luego a bares y espectáculos nocturnos”.