SELECCIÓN

10 poemas en catalán y castellano para conocer mejor a Joan Margarit

En esta selección pueden apreciarse buena parte de los temas del poeta: el peso del pasado, la grisura de una infancia durante el franquismo, los paisajes expresivos, la muerte de su hija Joanna, el enfrentarse a la vejez y, finalmente, el conflicto y la riqueza de expresarse en dos lenguas.

El poeta Joan Margarit, en el 2017.

El poeta Joan Margarit, en el 2017. / FERRAN NADEU

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Autoretrat



De la guerra quedava el capot vell

d’un desertor al meu llit. De nit sentia

el tacte adust d’uns anys que no van ser

els més feliços de la meva vida.

Malgrat tot, el passat acaba sent

fraternitat de llops, melancolia

per un paisatge falsejat pel temps.

Queda l’amor -no la filosofia,

que és com una òpera- i, sobretot,

res de poeta maleït: tinc por,

però me’n surto sense idealisme.

A vegades, les llàgrimes rellisquen

darrere el vidre fosc de les ulleres.

La vida és un capot de desertor.


Autorretrato con mar


Aquel niño callado. Juega solo.

Permanece detrás de estos ojos de viejo,

resiste la embestida brutal del mediodía

oyendo los confusos versículos del mar

y el grito de los cuerpos desnudos y oxidados

al entrar en las aguas transparentes y frías

de la playa de piedras. Avergonzado, corre

de un escondite a otro de los cuentos.


Duerme dentro de mí, desvalida criatura:

duerme dentro de mí, una noche de reyes,

donde en silencio vuelan las escobas

y los lobos dejaron sus huellas en la nieve.

Afuera brilla un cielo lleno de albaricoques,

y el mar azul oscuro de ciruelas

se deshace en los negros cuchillos de las rocas.


El verano de alcohol frío en los ojos

me hace sentir mi vida como la pulpa oscura

y dorada de un fruto que se pudre

alrededor del hueso del recuerdo.

Dentro de mí ocúltate, desvalida criatura.

Dentro de mí protégete de la cruel claridad.

Recita la leyenda que habla del niño gris

y de la miserable bicicleta

montada por el triste ciclista del suburbio.

Te busca y está cerca. Pedalea hacia aquí.


Pare i filla

Davant dels finestrals oberts al pati

ell s’adormia a la butaca,

vora el sofà on ella reposava.

El rostre de la noia, endurit per la morfina,

s’havia anat deixant el seu somriure

en les fotografies.

En fer-se fosc, la duia al pis de dalt,

tancava els porticons i la posava al llit.

Davant del sofà buit ell s’adonava

que no li quedarien prou records.

Que mai no quedarien prou records

per simular la vida.


La espera


Te están echando en falta tantas cosas.

Así llenan los días

instantes hechos de esperar tus manos,

de echar de menos tus pequeñas manos,

que cogieron las mías tantas veces.


Hemos de acostumbramos a tu ausencia.

Ya ha pasado un verano sin tus ojos

y el mar también habrá de acostumbrarse.


Tu calle, aún durante mucho tiempo,

esperará, delante de tu puerta,

con paciencia, tus pasos.

No se cansará nunca de esperar:

nadie sabe esperar como una calle.


Y a mí me colma esta voluntad

de que me toques y de que me mires,

de que me digas qué hago con mi vida,

mientras los días van, con lluvia o cielo azul,

organizando ya la soledad.


Platja dels morts (Colera)


“Tus ojos me recuerdan las noches de verano”

Antonio Machado


Quan Portbou no tenia cementiri,

els duien amb la barca fins aquí.

Com les ruïnes d’una antiga església

és la platja de còdols en la nit,

tan fosca que s’hi veuen les estrelles

com les espurnes d’una soldadura.

En la remor de veus de les onades

ens ha quedat la teva mort, senzilla

com la mort d’un ocell o d’una flor.

Em recorda els teus ulls la nit d’estiu.


Libertad

Es la razón de nuestra vida, 

 dijimos, estudiantes soñadores. 

 La razón de los viejos, matizamos ahora, 

su única y escéptica esperanza.  

La libertad es un extraño viaje. 

Son las plazas de toros con las sillas

sobre la arena en las primeras elecciones. 

Es el peligro que, de madrugada, 

nos acecha en el metro, 

 son los periódicos al fin de la jornada. 

 La libertad es hacer el amor en los parques.  

Es el alba de un día de huelga general. 

Es morir libre. Son las guerras médicas.  

Las palabras República y Civil.  

Un rey saliendo en tren hacia el exilio. 

La libertad es una librería. 

 Ir indocumentado. 

 Las canciones prohibidas. 

Una forma de amor, la libertad.


Un poble


La mare era mestra.

Vivíem tots dos sols.

No teníem ni vàter.

Damunt la casa, les estrelles

jugant als ulls d’un nen

que seu a un orinal a fora al pati.

Humiliada i espantada.

Al migdia s’havia de tancar

a dintre de l’escola per fugir

del setge d’aquell vil

alcalde falangista de Rubí.

Vaig ser un arbust d’hivern en un racó

dels grans ulls grisos de la meva mare.


Nada enaltece a un viejo

Nada enaltece a un viejo

Ni esta violencia con la que deseo

tener razón.

Ni tampoco creer que la felicidad

tiene una relación sutil con la mentira.

Ni ser tan sucio

de corazón como los míos,

a pesar de que a ellos los ensució la guerra.

Mi paz debe ser una paz falsa.

Tampoco no abjurar de la lujuria

ni de la vanidad.

¿Como podemos ser vanidosos los viejos?

Esta es la derrota.

Un campo de batalla en el que estoy tirado.

Me rodean los muertos. Oscurece.

Puedo oír a lo lejos voces jóvenes

celebrando lo que hoy,

para ellos, aún es la victoria.


De senectute

L’amor dels joves

no té en compte l’oblit.

Mana el futur, encara que llueix

només com un bassal en el fons del cervell.

El dolor posa ordre, sona com un avís:

és la botzina del remolcador

que ens arrossega fins a fora port.

Es paga car l’intent de destruir el dolor

perquè l’amor també és allí.

La intel•ligència és salvar-ho tot.

Que els nostres ulls llueixin, vigilants,

la seva esplèndida inutilitat.

Sense el dolor

mai no hauríem pogut estimar així.



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Selección: Elena Hevia