Exposición en la Casa Seat

La ciudad del futuro busca banda sonora

  • El artista Edu Comelles imagina en una muestra un hipotético paisaje sonoro urbano en el que los vehículos ayuden a dejar atrás el murmullo incesante actual

El artista sonoro Edu Comelles en la muestra ’Spectre: hacia un nuevo sonido de ciudad’ 

El artista sonoro Edu Comelles en la muestra ’Spectre: hacia un nuevo sonido de ciudad’ 

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Ignasi Fortuny
Ignasi Fortuny

Periodista. Principalmente, escribo sobre música.

Escribe desde Barcelona

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Hubo un tiempo no muy lejano en el que la ciudad dejó de gruñir. La pandemia aplacó en buena medida todos esos ruidos que conlleva la unión entre el humano y la máquina. Motores que retumban más que el taladro del vecino a la hora de la siesta, la constante fricción de las ruedas con el asfalto, frenazos agudísimos. Eso conforma nuestro paisaje sonoro urbano, en el que el artista Edu Comelles se ha adentrado para reflexionar y pensar sobre un nuevo sonido de ciudad para dejar atrás el murmullo incesante que conocemos ahora. Hallar un zumbido más harmónico para el futuro y que evite cosas como las que suceden ahora entre tanto ruido: que los vehículos silenciosos asustan. ¿Quién no se ha sobresaltado cuando ha visto un sigiloso coche aparecer de la nada?

Comelles presenta ahora en una breve muestra en la Casa Seat ('Spectre: hacia un nuevo sonido de ciudad', hasta el 17 de marzo) el resultado de ese estudio y de cómo imagina él ese sonido. El artista sonoro juega a través de espectrogramas de frecuencias grabadas por él mismo en las calles de una gran urbe. Pone en imagen toda aquella contaminación acústica que digerimos a diario. Y utiliza todos estos datos acústicos de tráfico como partitura para imaginar la banda sonora de las ciudades del mañana. Esa es la parte más interesante de la muestra, una instalación que juega a reproducir el paisaje sonoro futuro, creado por Comelles a partir de hacer música con una pieza de un motor, y que permite adentrarse a ese entorno futurista en el que aún hay espacio para los vehículos. Una especie de túnel que envuelve muy acertadamente al visitante transportándolo a un mareante escenario de filme de ciencia ficción.