Crítica

Narek Hakhnazaryan, un feliz debut con la OBC

El violonchelista armenio impresionó con sus 'Variaciones rococó' en el Auditori

El violonchelista Narek Hakhnazaryan.

El violonchelista Narek Hakhnazaryan. / Marco Borggreve

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Una vez más bajo la dirección del portugués Nuno Coelho continuó este fin de semana la temporada de la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) con un programa que tuvo como figura central a Piotr Ilich Chaikovski, uno de los compositores rusos más programados en todo el mundo. Como pieza central se ofrecieron sus difundidas 'Variaciones sobre un tema rococó, Op.33' (1877), toda una prueba de fuego para el solista del violonchelo. Contando con Narek Hakhnazaryan como invitado, el conjunto catalán se movió con concentración bajo la batuta de Coelho, evidenciando un buen entendimiento entre el director y la orquesta.

El debut de Hakhnazaryan junto a la orquesta catalana no pudo ser más auspicioso, demostrando con su técnica y enfoque ese talento que le hizo conseguir la medalla de oro del Concurso Chaikovski de Moscú hace ya algunos años. De una afinación impresionante, el solista armenio equilibró pasión con absoluta pulcritud en la ejecución, genial tanto en las 'cadenzas' que exigen más virtuosismo como en las contemplativas, mostrándose como un intérprete maduro y sensible.

La OBC, ya desde el comienzo, sonó segura y brillante, con excelentes intervenciones de la trompa y de la flauta, siempre bien llevados por Coelho y equilibrando de manera adecuada el sonido para no fagocitar al solista.

La aplaudida obra estuvo precedida por el breve, intenso y pasional 'Nocturno núm. 4 del Op. 19', las 'Seis piezas para piano' (1888), también del genio ruso, pero en su transcripción para violonchelo y orquesta, una pequeña joya muy poco prodigada en los programas de concierto debido a sus escasos cinco minutos de duración, pero que en este caso sirvió de espléndido preámbulo a las 'Variaciones rococó'.

Hakhnazaryan cantó con el chelo

Con un Hakhnazaryan entregado, se subrayó sobre todo la vena romántica de la pieza, imponiendo un fraseo cargado de sutilezas y bien secundado por la flauta y la cuerda. Fue como ofrecer la propina por adelantado, aunque igualmente llegó un regalo a posteriori, una exigente y contrastada obra de su país en la que el artista también cantó sobre el sonido de su chelo, momento que el artista dedicó a los héroes anónimos muertos en la reciente guerra de Armenia.

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Antes, como aperitivo, se escuchó la que quizás es la pieza más interpretada de toda la obra de Von Weber, la obertura de su ópera 'Der Freischutz' ('El cazador furtivo'), de 1821. Poco representada salvo en los teatros alemanes, esta ópera constituye un eslabón entre el 'Fidelio' de Beethoven y las óperas de Wagner. Su obertura es un auténtico compendio dramático que la OBC, reducida a algo más de 40 músicos, interpretó algo fría y sin brío teatral. Hubo luminosidad y decibelios, pero faltó pasión dramática. Además, no solo el clarinete tuvo algún desliz, ya que a la cuerda le costó sonar al unísono en la reexposición del tema final.

Como colofón los atriles de los profesores de la OBC recibieron la partitura de Richard Strauss 'Le bourgeois gentilhomme' ('El burgués gentilhombre') (1917), una 'suite' orquestal concebida primigeniamente para ser interpretada como prólogo de la ópera 'Ariadne auf Naxos' pero que finalmente sobrevivió como obra independiente. Su suntuoso sonido enmarca un trabajo sencillo que dibuja sonrisas en el espectador por su atmósfera fresca y burlesca, fiel al espíritu de la obra de Molière. La cuarentena de músicos se movió con entero dominio, luciéndose especialmente la concertino, las flautas, el fagot, el chelo y un brillante Dani Espasa al piano.

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