Música en directo

¿Habrá grandes festivales y conciertos este verano?

  • Las muestras estudian crear burbujas sanitarias y trabajar con aquellos artistas internacionales que puedan moverse sin grandes despliegues de producción

  • La recuperación plena y las grandes giras se atrasan al menos hasta 2022

Público en el Primavera Sound de 2017.

Público en el Primavera Sound de 2017. / El Periódico

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Recintos con ‘burbuja sanitaria’ en cuyo acceso se validen tanto la vacunación como el negativo en un test rápido, festivales ‘boutique’ al aire libre con distancias, mascarillas y aforos completos (o casi), circulación de artistas internacionales ligeros de equipaje, sin movimiento de tráileres y cediendo al promotor el montaje de producción… Con todo ello sueñan, y trabajan, los que tiran de la música en directo en nuestro país, tratando de vislumbrar un verano de 2021 que, aún lejos de la normalidad, comporte un paso adelante respecto a 2020.

Va quedando claro que el próximo verano no será el de gran remontada, sobre todo por lo que respecta a grandes recintos, si bien los promotores invierten energías en elaborar soluciones imaginativas y en construir programas practicables en un contexto de (lenta) transición a la normalidad. Evitan resignarse a esperar una inmunidad de grupo, derivada de la vacunación, que puede hacerse esperar todavía largos meses, pero la suspensión, por segundo año consecutivo, de Glastonbury es un toque de alerta, y se teme por el efecto dominó. Entre los grandes festivales españoles campa el silencio, con excepciones como el Cruïlla. "No podemos esperar a que la Administración nos diga lo que hemos de hacer. Tenemos que buscar soluciones", resume Jordi Herreruela, director de la muestra barcelonesa, apuntando al ensayo clínico de Apolo como el ejemplo a seguir.

Nuevos ensayos con público

El ámbito de la música, hace notar Herreruela, "debe de ser uno de los pocos que ha optado por rascarse el bolsillo para pagar un camino que demuestre seguridad", y en esa línea anuncia que la prueba de Apolo vendrá seguida de otras, "ya no a cargo del Primavera, o del Cruïlla, sino del conjunto del sector". Nuevos ensayos con público que deberían trazar un camino para los festivales de verano. "Hay que hacer una prueba para 3.000 personas, otra para 5.000… Porque no podemos pasar directamente del ensayo de Apolo a montar el festival", medita el director del Cruïlla. "Todo eso todavía se está cociendo".

El Primavera y el Sónar se abstienen de pronunciarse sobre sus próximas ediciones ("todavía es pronto"), mientras que el Cruïlla vislumbra un festival para unas 15.000 personas (frente a las 25.000 de 2019) en el que se cree una "burbuja sanitaria" producto de un doble filtro de acceso: para vacunados y para quienes hayan dado negativo en un test rápido en las anteriores 72 horas. El test, que para Herreruela "debería poder hacerse en farmacias, como en Francia", avalaría al usuario para "ir al fútbol, al teatro o a otros acontecimientos dentro de estas 72 horas", por lo cual su coste podría compartirse entre los distintos actores beneficiados. Este Cruïlla 2021 se perfila así "sin distancias de seguridad y con mascarillas".

Inciertas giras internacionales

Pero para que las programaciones recuperen el pulso es preciso que los artistas internacionales puedan cruzar fronteras. Y que pueda hacerlo el público, punto nebuloso para aquellos festivales con altos porcentajes de asistencia extranjera. ¿Habrá giras, cuando menos, europeas el próximo verano? Hay titubeos ante esa pregunta, si bien ‘off the record’ algunos programadores reconocen que "no se están cerrando ‘tours’" para esta temporada.

Lo cual puede ser compatible, según diversos promotores, con los pequeños periplos ligeros o los desplazamientos exprés, con el mínimo equipo humano y sin mover operativos de producción de un país a otro. Hacia ahí apunta el Cruïlla, cuyos reclamos internacionales podrán venir a Barcelona, pronostica Herreruela, "sin mover equipos" e "incluso en el caso de que caigan otras fechas de su hoja de ruta". En eso están, sobre todo, los festivales ‘boutique’ o de ciclo, como el de Pedralbes. "En luz y sonido debemos estar preparados para suplir aquello que los artistas no puedan traer", explica Martín Pérez, director de esta muestra, que anuncia 40 conciertos con público sentado y aforos al 100% (unas 2.100 plazas). También Cap Roig va en esa dirección, observando que "los artistas europeos están más por la labor de desplazarse este verano que los estadounidenses", apunta su director, Juli Guiu.

Público de pie, en otoño

En cualquier caso, la normalización de los ‘tours’ todavía tardará. Tito Ramoneda, presidente de The Project, sitúa el inicio de la remontada a partir de otoño, "y, sobre todo, en 2022", si bien ve, de cara a este verano, desplazamientos "sin grandes producciones" de artistas como Jamie Cullum, reclamo de Porta Ferrada. Espera poder trabajar con aforos completos al aire libre, y sitúa para otoño un Palau Sant Jordi con público de pie (y artista autóctono). La vacunación y el test rápido tendrán un papel, aventura Ramoneda, generando una "logística sanitaria que ayude a que la gente tenga plena confianza".

En este punto del invierno, el más bajo para la música en directo desde el inicio de la pandemia, apenas se mantienen en pie unas pocas programaciones en Catalunya, como el Festival de Jazz y el Mil·lenni, ambos muy disminuidos, o Barnasants. En febrero debe arrancar el Guitar BCN, con aforos al 50%, y el nuevo Curtcircuit. Tiempo de seguir dando largas a las expectativas de remontada con muchos factores estresantes en contra: los promotores necesitan mantener vivas sus marcas para retener a los patrocinadores y acceder a refinanciaciones, y el verbo ‘suspender’ sigue evitándose a toda costa (sustituyéndolo por ‘aplazar’) para frenar la avalancha de devoluciones de entradas.

Estrellas de estadios, las últimas

Respecto a las grandes giras internacionales, la incertidumbre es un repelente letal: en esas ligas se requiere de horizontes limpios y de mercados con economías estables. Si la normalidad plena llegará el día en que Bruce Springsteen, AC/DC o Bon Jovi puedan llenar estadios y ‘arenas’ para presentar los discos que lanzaron hace unos meses, ese horizonte no se sitúa ahora antes de otoño de 2022 o de cara a 2023. Así lo presagia un destacado promotor, que no desea ser citado para no desmoralizar, cuando revela cómo le felicitó por el nuevo año un importante agente de artistas anglosajón: "Feliz 2020, segunda parte".

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Pero en un paisaje en que toda modificación cíclica de expectativas suele ir a peor, la pronta entrada en escena de la vacunación ha representado la excepción: un cambio de guion ilusionante. Con todas las reservas. A ella, y al desarrollo del test rápido, y a la experiencia ganada durante este año lleno de calamidades, se acogen los promotores para que el verano de 2021 represente, cuando menos, el principio del principio de la recuperación.