Crítica de música

Luís Rodríguez Salvà, con Liszt por bandera

  • El pianista gerundense brilló con una interpretación de la 'Sonata en Sí menor' en el ciclo Palau Piano

Luís Rodríguez Salvà.

Luís Rodríguez Salvà.

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El regreso del pianista gerundense Lluís Rodríguez Salvà se realizó nada menos que en el ciclo Palau Piano, uno de los más ambiciosos de la ciudad. El programa, titulado 'Música para la esperanza' -como homenaje "a todo lo que nos ha sucedido en estos meses", según anunció el intérprete- quería aportar un rayo de luz ante los estragos provocados por la pandemia y su principal llamado radicaba en la inclusión de una de las piezas para piano solo más importante escritas después de Beethoven, la espectacular 'Sonata en Si menor' de Franz Liszt.

La pirotecnia del compositor húngaro despidió el programa, pero antes Rodríguez Salvà se pasearía por lenguajes muy diferentes. La velada arrancó con una versión del preludio al acto primero del 'Lohengrin' de Wagner en un arreglo del propio pianista, que presentó como recuerdo "a quienes nos ha dejado" y también "a China, tan demonizada en este año", vistiendo además una camisa típica de ese país. La propuesta acabó funcionando a pesar de tratarse de una música profundamente sinfónica. 

Mompou y Montsalvatge

La obra de Mompou se diferencia por mil motivos de la de Montsalvatge, aunque ambos tuvieron en común la no adscripción a las vanguardias más rupturistas. Ambos autores estuvieron representados en este recital, el primero con sus solares e introspectiva 'Scènes d’enfants' con la popular 'Jeunes filles au jardin', breves imágenes cargadas de melancolía a las que el pianista de Girona supo sacarles provecho sobre todo desde el punto de vista expresivo, saboreando las voces y con todo el espíritu de la "música callada" del compositor.

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De Montsalvatge se escucharon 'Tres divertimentos sobre temas de autores olvidados', en los que se pasa del chotis a la jota degustando los sabores de la habanera, ritmos que Rodríguez Salvà asumió sin mayores complicaciones, así como las irónicas melodías.

La 'Sonata en Si menor' de Liszt exige del pianista una digitación tan pulcra como expresiva. Construida como un edificio de compleja arquitectura, cuyos movimientos se suceden sin pausa por mil recovecos, encontraron en Lluís Rodríguez Salvà un intérprete sensible y siempre seguro. Allí estuvieron el drama, los sentimientos encontrados y los expresivos arpegios y saltos que exige este mosaico y que dan forma a una obra impresionante a la cual el pianista catalán hizo honor.