Historias silenciadas

Ariadna Gil da voz a las víctimas de violaciones en la guerra de los Balcanes

  • Los testimonios de mujeres estigmatizadas tras padecer abusos sexuales y de hijos fruto de aquella ignominia sustentan 'Encara hi ha algú al bosc', un montaje coral que refleja la vida de las víctimas del conflicto 25 años después de alcanzarse la paz

  • Los descendientes de aquellas mujeres también reclaman justicia y alguno ha llevado a su padre a la cárcel tras acusarle de violación y obligarle a hacer la prueba de paternidad

Ariadna Gil en un momento de ’Encara hi ha algú al bosc’, autoficción que recala del 14 de enero al 7 de febrero en el TNC.

Ariadna Gil en un momento de ’Encara hi ha algú al bosc’, autoficción que recala del 14 de enero al 7 de febrero en el TNC. / Oriol Casanovas

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Entre 25.000 y 50.000 mujeres fueron violadas durante la guerra que acabó con la antigua Yugoslavia con los Acuerdos de Dayton firmados en 1995. Cien mil muertos, crisis humanitaria, aniquilamiento étnico, familias separadas y cientos de miles de desplazados generó un conflicto donde la violación se utilizó como arma de guerra para a sembrar el miedo y facilitar la limpieza étnic. Hoy, un cuarto de siglo después de firmarse la paz, las víctimas de aquellas atrocidades toman la palabra a través de un documental que esta noche emite el programa 'Sense ficció', de TV-3, una exposición de fotos de Oriol Casanovas en la antigua cárcel Modelo y la obra teatral 'Encara hi ha algú al bosc', que a partir de este jueves y hasta el 7 de febrero recala en la Sala Petita del TNC. Se trata de un montaje dirigido por Joan Arqué, miembro del colectivo Cultura y Conflicte, impulsor este proyecto con un mismo sujeto y tres formatos diferentes.-

El fotógrafo Oriol Casanovas en una instalación con imágenes de mujeres violadas en la guerra de los Balcanes cuyos testimonios son la base de 'Encara hi ha algú al bosc'.

/ Joan Cortadellas

La obra, muy coral, se basa en una serie de entrevistas realizadas, entre a otros, a mujeres víctimas de abusos sexuales y a hijos nacidos de aquella barbarie. "Necesitan ser escuchadas, no quieren venganza, quieren que se haga justicia", explica Anna Maria Ricart, periodista de Catalunya Ràdio reconvertida en dramaturga, encargada de dar forma teatral a la historia. Ella viajó junto al equipo del proyecto a Bosnia y Herzegovina para entrevistar a los protagonistas de esta autoficción protagonizada por actores y músicos como Ariadna Gil, Montse Esteve, Judit Farrés, Ariadna Gil, Erol Ileri, Òscar Muñoz, Pep Pascual y Magda Puig. "Esta obra es como una bofetada. Te hace pensar que esto sigue ocurriendo y te hace reflexionar sobre cómo lo vivimos y qué hacemos al respecto". Su papel en la pieza es doble. "Interpreto a una mujer que fue violada pero también me interpreto a mí misma. Todos vamos entrando y saliendo de nuestros personajes". La música en directo y los recuerdos de las vivencias personales de los intérpretes ponen el contrapunto a todo el horror de una guerra que ocurría a tan solo dos horas de avión de Barcelona. "Yo en el 92 disfrutaba de mi juventud, me había marchado de casa. Trabajaba en el filme 'Belle Époque'. Era un momento de plenitud en el que me enfrenté al horror de aquella guerra, pues mi pareja de entonces era muy amigo de Jordi Pujol Puente, fotógrafo que murió en Sarajevo cubriendo el conflicto", recuerda.

Nevrenka Kobranovik, la mujer resiliente a quien Gil da voz en la obra, no ha tenido hijos pero confiesa que todavía la aterra adentrarse en el bosque que rodea su casa. Teme que el enemigo aún merodee cerca, de ahí el título del espectáculo. "Son solo unas pocas mujeres valientes las que se atreven a hablar, la mayoría prefiere callar, están estigmatizadas", destaca la actriz. "Nunca había pensado en los descendientes de aquellas violaciones. Es bestial constatar cómo lo afrontan las dos chicas y el chico que aparecen en la obra". Él, que trabaja como enfermero en el mismo hospital donde nació, llevó a juicio a su padre, que acabó en la cárcel tras demostrarse su paternidad mediante una prueba de ADN. Pero muy pocos han acabado ante la justicia, por eso ahora algunas víctimas prefieren hablar.

"Solo unas pocas mujeres valientes se atreven a hablar, la mayoría prefiere callar, están estigmatizadas"

Ariadna Gil, actriz

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Aunque se trata de una autoficción, la dramaturgia respeta las palabras y la manera de expresarse de los personajes reales que aparecen en la obra. Ricart utiliza la técnica del 'verbatim' para poner en valor unas historias que por desgracia no solo nos remiten al pasado. "Utilizar el cuerpo de la mujer como campo de batalla es algo que sigue ocurriendo, basta fijarse en las mujeres embarazadas en los campos de refugiados", recuerda.

Tras las representaciones en el TNC, el montaje hará gira por Catalunya y, si es el covid-19 lo permite, se representará en abril en la ex-Yugoslavia -concretamente en Sarajevo (Bosnia y Herzegovina), Zagreb (Croacia) y Liubliana (Eslovenia)- y Viena (Austria). El TNC Digital ofrecerá el montaje 'online' en febrero con subtítulos en castellano, inglés y francés.