Teatro

El Maldà estrena 'Boira a les orelles', un acercamiento a la sordera

  • La vida de Enric Romaní, escenógrafo de la compañía Els Pirates, inspira un original montaje para ilustrar los prejuicios y el desconocimiento acerca de quienes sufren discapacidad auditiva  

De izquierda a derecha, Bernat Cot, Lluna Pindado y Laura Pau en una escena de ’Boira a les orelles’.

De izquierda a derecha, Bernat Cot, Lluna Pindado y Laura Pau en una escena de ’Boira a les orelles’. / ALVARO MONGE

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La sordera es una discapacidad que poco conoce el público en general. De no tener a un pariente o amigo que conviva con ella, es difícil entender qué supone crecer en un mundo no pensado para quien es incapaz de escuchar el sonido; por eso es interesante descubrir 'Boira a les orelles', nueva propuesta de Els Pirates que acaba de estrenar El Maldà. En este montaje se habla con humor, música y teatro no solo de qué significa padecer sordera, también profundiza en el gran desconocimiento que existe en la sociedad de una manera fresca, didáctica y entretenida que toca la fibra.

El montaje protagonizado por Bernat Cot, Laura Pau y Lluna Pindado gira alrededor de una figura que los miembros de la compañía conocen bien: el escenógrafo Enric Romaní. Su historia inspira esta creación que ha transformado el escenario del Maldà en una caja blanca, con telas de ese color sobre las que proyectar imágenes. "Buscábamos un espacio lo más efímero y lo más neutro posible. Es la primera vez que el director, Adrià Aubert, me ha dado carta blanca para hacer lo que quisiera", explica el escenógrafo, a quien nacer con una sordera del 97% no le ha impidió desarrollarse, aunque cuando llegó a primero de Arquitectura, algo cambió. Unos aparatos le permiten escuchar aunque prefiere mirar a su interlocutor para leer sus labios, algo imposible con las mascarillas.

Su problema pasó bastante desapercibido cuando era pequeño pero a los 5 años llegó el diagnóstico: sordera profunda. Tanto su hermana gemela, Anna, bailarina y coreógrafa, también miembro de Els Pirates, como su madre y las logopedas explican el proceso seguido desde entonces para aprender a comunicarse sin necesidad del lenguaje de signos utilizando audífonos.

Un caso especial

'Boira a les orelles' recoge muchas de las preguntas que nos hacemos acerca de los sordos pero también el trato que reciben. Cada caso es diferente. El de Romaní es bastante especial. Él, que estudió Arquitectura antes de descubrir su pasión por la escenografía, siempre llevó una vida como la de los demás. Se contagió pronto del amor por la música de sus padres y aprendió a tocar el piano y a cantar. Aunque su voz, con muchos graves, suena diferente, no le preocupa demasiado el qué dirán. El carácter es algo fundamental a la hora de afrontar la vida como muy bien reflejan los especialistas que le acompañaron cuando era un crío.

Todos consideran espectacular el desarrollo de Romaní y parte del mérito lo tiene su familia, para quienes la sordera nunca fue percibida como un gran problema. Asumirlo de forma natural, sin dramas, predispuso a Romaní a trabajar con los logopedas con ganas. Pero no todo fue coser y cantar. Acostumbrarse a los aparatos que permiten la escucha y aprender a discernir sonidos y palabras nunca es sencillo. Incluso ahora, cada vez que uno cambia de aparato, acoplarse a él requiere tiempo y paciencia. Eso sí, la ventaja de ser sordo es que cuando hay demasiado ruido alrededor en una reunión, uno siempre puede desconectar, como refleja el espectáculo.

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La obra toca temas generales acerca de la sordera difíciles de explicar que se simplifican a veces a base de números musicales, otras, mediante una escultura creada por Romaní. Con ella los intérpretes explican, por ejemplo, cómo funciona la ecualización del sonido cuando uno lleva aparatos para poder escuchar y cómo un sonido cobra significado. "La escultura sirve para reflejar mi manera de ver la vida pero también mi pasión por la arquitectura y por el trabajo con la madera. Es una figura muy orgánica, transmite movimiento y da mucho juego", cuenta el escenógrafo, quien también aparece en la obra.

"Aunque conocemos a Enric hace tiempo, haciendo el espectáculo hemos descubierto muchas cosas que no sabíamos", comenta el director de 'Boira a les orelles'. Y lo mejor de todo es que hay mucho interés en el montaje. Más allá de las funciones en el Maldà 'Boira a les orelles' ha despertado el interés de los programadores y ya tiene varios bolos solicitados.