TÚ Y YO SOMOS TRES

Mi amante es lo que más odio del mundo

 Irene Escolar en ‘Dime quién soy’ (M+).

Irene Escolar en ‘Dime quién soy’ (M+).

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Parece que está pasando bastante inadvertida. No hay gran efervescencia de comentarios periodísticos. Tampoco he visto en la red la atención que se merece. Es una lástima. Es una serie que debería concitar más debate y analítica.Me refiero a la serie 'Dime quién soy'. Desde el 1 de enero ya está colgada, entera, en Movistar+. Basada en la novela homónima de Julia Navarro, retrata la vida, la aventura existencial, de una mujer singular, Amelia Garayoa, que interpreta con intensidad y talento la actríz Irene Escolar. Es tremendo el 'traveling' de su vida. Hija de una familia acomodada, barrio de Salamanca, Madrid, abandona España cuando la Segunda República comienza a tambalearse y el golpe militar ya se perfila. Recién casada, recién madre de un bebé, queda subyugada por los ideales de un joven comunista agente ruso. Se marcha con él a Paris. De ahí a Buenos Aires, a Moscú, a Berlín, a Polonia, a Italia... Y en todas partes vive y sufre las abyectas y criminales perversiones llamadas estalinismo, nazismo, franquismo, fascismo... Utilizada como espía, su existencia transita por la cruel y asesina degradación de las ideologías. La ausencia de la democracia. Las tiranías. A pesar de tantos asesinatos y torturas, Amelia mantiene intactos sus ideales. Son otros los que los han corrompido. Hay un instante terrible, cuando se transforma en la amante de un joven oficial médico, Max Von Schumann, de la Whermacht de Hitler. Tiene que espiarle, y pasar a Londres sus informes. Y exclama en un momento de gran angustia: «Soy la amante de un hombre que representa lo que más odio de este mundo». ¡Ah! Es la vida de una rara y valerosa mujer de la alta burguesía, que lo deja todo por un ideal de justicia colectiva, y la van machacando todos los totalitarismos.

 Hoy se usan neologismos para camuflar la verdad de lo que ocurre. El otro día en 'Tot es mou' (TV-3), Gabriela Serra reflexionaba sobre Trump y decía: «¿Por qué lo llamáis populismo? Hablemos claro: es neofascismo». Cuánta razón. El populismo es un capazo grande en el que cabe gentes muy distintas. José Figueres Ferrer fue presidente de Costa Rica. Era un populista nato. Hizo muchísimo bien a su país. Aún hoy el pueblo costarricense le recuerda con respeto y emoción. Hablemos claro, como reclama Gabriela. Y llamemos al fascismo lo que es: fascismo.