ANTOLOGÍA

Cuentos para despertar a una momia egipcia

  • El libro 'Les històries del mag Setne i altres relats sobre l'Egipte fantàstic' reúne relatos de Poe, Lovecraft, Conan Doyle, Schiller o Apeles Mestres junto a textos griegos, coptos y medievales que recorren el imaginario legado por la antigua civilización del Nilo

  • El volumen lo inauguran dos relatos en papiro del siglo III y I aC. protagonizados por uno de los hijos del faraón Ramsés II, un popular escriba, mago y sacerdote, que gozaba de una aureola de sabiduría

’El interrogador de la Esfinge’, de Elihu Vedder, de 1856, que reproduce el libro ’Les històries del mag Setne’.

’El interrogador de la Esfinge’, de Elihu Vedder, de 1856, que reproduce el libro ’Les històries del mag Setne’. / ELIHU VEDDER

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De madrugada, unas calaveras se dedican a despertar a una momia a fuerza de descargas eléctricas: así reflejó la pluma de Edgar Allan Poe, en un esperpéntico relato, el lado grotesco de la egiptomanía que se desató en el siglo XIX. Una fascinación que desembocó, por citar solo un par de perlas, en encuentros morbosos en que 'ladies and gentlemans' británicos admiraban, sí, las vergüenzas de un antiguo difunto egipcio mientras tomaban el té, o desenrollaban el cadáver embalsamado de una momia en concurridos salones victorianos. Es el de Poe uno de los cuentos que el egiptólogo Roger Fortea ha reunido en el insólito 'Les històries del mag Setne i altres relats sobre l’Egipte fantàstic' (Males Herbes), una antología que inauguran dos textos escritos en el país del Nilo sobre papiro en los siglos III y I antes de Cristo y que, según el compilador, "son artefactos de literatura fantástica con aventuras trepidantes, humor, misterio, amor, sexo y magia". 

El libro se completa con relatos griegos, coptos y medievales, además de los firmados por clásicos del terror como el citado Poe y H.P. Lovecraft (que lleva a su mito de Cthulhu una idea del escapista Harry Houdini, quien protagoniza el cuento desde el interior de la esfinge de Giza); del romanticismo alemán, con Friedrich Schiller; del policiaco, con Arthur Conan Doyle; por catalanes como Apeles Mestres o Eduard Toda, posmodernos como Ishmael Reed o la espiritista Ada Goodrich-Freer. 

Setne, hijo real de Ramsés II

Explica Fortea que el volumen recorre el imaginario del Antiguo Egipto que la cultura occidental, fascinada por él, se ha forjado durante más de 4.000 años. Lo habitan momias, maldiciones, tumbas, magia, el mundo de ultratumba, que tan presente estaba en la vida cotidiana de los egipcios, y, en especial, "la búsqueda de la sabiduría".  

Fragmento de la portada de Max para ‘La momia’ , de Conan Doyle, en edición de Laertes de 1986, que reproduce el libro 'Les històries del mag Setne'.

/ MAX / LAERTES

"La transgresión del orden establecido para acceder al conocimiento se ve clarísima en el relato de Schiller" (sobre una estatua velada de la diosa Isis tras la que se oculta la sabiduría), en el de Luciano de Samósata (del siglo II, sobre un aprendiz de mago al que, apunta Fortea, "le sale el tiro por la culata") y en los dos cuentos más antiguos, que dan título al libro, protagonizados por un personaje real, el príncipe Setne Khaemwaset (1286-1220 ac.), hijo de Ramsés II, faraón del Reino Nuevo, quien junto al también príncipe Naneferkaptah, está obsesionado con lograr el libro de magia escrito por el mismísimo dios Thoth, con hechizos que permitirían dominar el mundo.

"Estos dos relatos ya me gustaban desde niño. Son divertidos y encajan muy bien en el género fantástico", cuenta el egiptólogo. Setne fue un gran escriba, mago y sacerdote del dios Ptha en Memfis, donde restauró monumentos funerarios. "Tenía una aureola de piedad y sabiduría" y fue protagonista de historias populares que circularon de forma oral. Murió antes de poder suceder a su padre, Ramsés II, al que había acompañado en campañas militares contra los hititas.

Traducción del demótico

Estos textos de Setne, escritos originalmente en demótico, se presentan traducidos al catalán por el propio Fortea y el filósofo Joan Giralt directamente de esta lengua egipcia que se impuso como vehicular a la jeroglífica. Según el egiptólogo, cuyas pequeñas introducciones que contextualizan cada pieza aportan un plus a los relatos, no se sabe con exactitud dónde se encontraron estos dos papiros. El primero está incompleto. Quizá lo dividió un cazatesoros, especula, y el trozo que falta esté en manos de un coleccionista privado o perdido.

En el relato gótico de Conan Doyle, 'El anillo de Thoth', ambientado en el Museo del Louvre, "está la reformulación del exotismo de la momia que luego se verá en el cine, en películas como 'La momia', que encarnó Boris Karloff. Apunta al mito ancestral de la bella y la bestia, al misterio, y a la incomprensión del 'otro', del 'diferente' llegado de Oriente, algo de plena actualidad", destaca Fortea.

Vudú, Thoth e ironía

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No faltan pátinas de ironía, añade. Están en el texto de Ishmael Reed, autor ligado a los movimientos reivindicativos de los negros en los EEUU de los 60 y que en 'Mumbo Jumbo' hace resonar tam-tams vudú y el Black Power en plena búsqueda del sagrado libro de Thoth. Tampoco en "la mirada melancólica y humorística hacia el pasado" de un poco conocido Tomás Rúfol, en la revisión del mito del Antiguo Egipto de Rafael Llopis, en la divertida mezcla con las tradiciones gallegas de Vicente Risco o en la nana 'La non-non d’Isis', de Apeles Mestres.

En los versos de este último, aunque fue un convencido anticlerical, se muestra "sensible al sentir religioso primigenio" con la diosa Isis dando el pecho a su hijo Horus. "Existe un fondo religioso común. Osiris, esposo de Isis, murió para renacer con el nuevo ciclo de la vida y el cosmos. Dioses que se sacrifican y mueren. Ahí encaja también Jesús, como lactante en brazos de la virgen María. Porque –recuerda- esta imaginería egipcia cala muy pronto en el nuevo cristianismo copto, que la transmite y es la que nos ha llegado".