CRÍTICA DE CONCIERTO

Sant Andreu Jazz Band, el milagro que no acaba

  • El proyecto de Joan Chamorro celebró el viernes sus 15 años en la reanudación del festival de jazz de Barcelona

 

La Sant Andreu Jazz Band, en el Palau de la Música, el viernes.

La Sant Andreu Jazz Band, en el Palau de la Música, el viernes. / Lorenzo Duaso / Voll-Damm Festival Jazz Barcelona

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Roger Roca

Al más joven de la 'big band', Martí Costalago, de ocho años, apenas se le veía detrás del atril. Era su primer concierto: nada menos que el arranque en el Palau del 52º Voll-Damm Festival de Jazz de Barcelona, frenado hasta ahora por la pandemia. A su lado estaba Elsa Armengou. Hace años, la pequeña de la banda era ella. Ahora es la voz que manda en la sección de trompetas. Un día se irá, como lo hicieron en su día Rita Payés, Eva Fernández o Andrea Motis, invitada estelar el viernes en el Palau de la Música. Es ley de vida en la Sant Andreu Jazz Band. Entran niños y niñas con oído y entusiasmo y salen jóvenes con una sólida formación y muchas horas de vuelo que, en muchos casos, se dedicarán profesionalmente a la música. El viernes en el Palau debutaban cuatro músicos y se marchaban otros tantos, entre ellos la guitarrista Carla Motis, hermana de Andrea. Pero no había tiempo para despedidas emotivas: el horario covid aprieta -"¡tenemos que acabar a las diez menos cuarto!"- y Joan Chamorro, alma y motor de la Sant Andreu, tenía preparado un programa muy extenso y había que cumplirlo. Muchos invitados, varias combinaciones de músicos y un par de piezas que tenían que quedar grabadas sí o sí, porque la Sant Andreu tiene varios discos a medio producir y en tiempos de pandemia no se puede desaprovechar la ocasión de tener a toda la banda sobre un escenario. Para manejar la Sant Andreu Jazz Band deben hacer falta varios excel.

El menú del Palau, como siempre, estaba hecho de swing, música brasileña y algo de soul. Que el proyecto de Chamorro tenga tanta visibilidad y que la propuesta sea más o menos siempre la misma puede hacer olvidar algo importante: lo que han conseguido es extraordinario. La lista de logros es larga, pero el mejor resumen es un concierto como el del viernes. Músicos jovencísimos entregados a una música compleja y alejada de la moda, y con un público fiel que les sigue desde hace 15 años porque conecta con el espíritu alegre y contagioso del proyecto. Es innegable que cuando a escena suben solistas como el pianista Ignasi Terrazza, la cosa sube varios enteros. Pero también es cierto que la Sant Andreu bordó las exigentes partituras de su arreglista, Joan Monné, con mención especial a la trágica 'Construçao' de Chico Buarque. Y que cerrando los ojos, aún cuesta creer que aquello lo estén tocando niños y adolescentes. "Esto es un milagro", dijo Chamorro. Un milagro que ya dura 15 años.