La gestión de la pandemia en Catalunya

El Liceu suspende por ahora solo las funciones de 'La traviata' del 8 y el 9

Aunque el 'conseller' Sàmper había abierto la puerta a la ampliación de aforo, finalmente el Procicat la ha rechazado

500 personas acuden al ensayo de La Traviata en el Liceu, el 24 de noviembre.

500 personas acuden al ensayo de La Traviata en el Liceu, el 24 de noviembre. / JOAN CORTADELLAS

Se lee en minutos

Marta Cervera

El Liceu se queda sin ‘Traviata’ este martes y miércoles. De las 18 funciones previstas solo se habrán podido ver la de la noche del estreno, cuyas 1.000 localidades vendidas con antelación tuvieron que repartirse en dos espectáculos solo para 500 personas -tope que marca el Procicat- el viernes y el sábado. También este lunes se ha mantenido la función para jóvenes menores de 35 años. Pero hacer ópera para 500 personas es inviable económicamente. Hasta que el tope del Procicat no aumente y el Liceu pueda ofrecer obras al 50% de su aforo como la mayoría de las salas en Catalunya no volverá a ofrecer representaciones. ¿Cuándo volverá la ópera al Liceu? Marc Ramentol, secretario general de Salut de la Generalitat, ha dejado claro que la ampliación del aforo no se producirá si no mejoran los indicadores epidemiológicos, algo que no se está produciendo. Sin embargo, el Procicat está estudiando un informe del Liceu donde destacan los sistemas de climatización y renovación del aire implantados este verano a raíz de la pandemia para garantizar la máxima seguridad. Y el 'conseller' de Interior Miquel Sàmper ha declarado en este sentido que el Govern estaría “dispuesto” a replantear las limitaciones actuales. El Liceu por ahora prefiere agarrarse a esta perspectiva para mantener la esperanza de poder continuar cuanto antes con su actividad. Sàmper ha explicado que la “la decisión se tomará en las próximas horas o días”. Por eso, de momento, el Liceu mantiene el reparto artístico previsto, con cuatro espectaculares sopranos en el rol principal de Violeta. 

Déficit a la vista

El Liceu se había lanzado a preparar esta producción de David McVicar con primeras figuras de la lírica pensando en un panorama distinto, confiando en que ese tope de 500 personas impuesto a los teatros y auditorios por el Procicat cambiaría al entrar en marcha la fase 2 de la desescalada que permitiría alcanzar el 50% del aforo. No ha sido así. La prórroga de la fase 1 hasta el 21 de diciembre debido a los preocupantes datos epidemiológicos lo ha hecho imposible, algo que pone en peligro las cuentas y la programación no solo del Liceu sino de otros grandes espacios como los teatros Tívoli y Coliseum y auditorios como el Palau de la Música y el Auditori. Todos esperan cambios, sobre todo tras los esfuerzos realizados en materia de seguridad. En las salas la gente es ordenada, lleva mascarilla todo el tiempo, mantiene la distancia de seguridad. Sin embargo, todo eso cae en saco roto si lo que pretende controlar el Procicat es el tema de la movilidad, limitada para todo lo que no sea esencial como indican las medidas de confinamiento perimetral del fin de semana. "No es una buena noticia que se mantenga el tope de 500 espectadores. Pero, pese a no ser una cifra óptima, el Palau de la Música mantiene su compromiso con el público y los artistas. Los conciertos son más necesarios que nunca", explica Joan Oller, director general del Palau de la Música Catalana.

Cambios en el Palau

Varias producciones propias llenarán las fechas inicialmente previstas para espectáculos de promotores privados que han cancelado sus espectáculos. La Orquestra Simfònica del Vallès ofrecerá dos conciertos de 'El Cascanueces' (el día 25 y el día de Reyes) y dos conciertos de Año Nuevo, el 1 y el 2 de enero. El tradicional concierto de Sant Esteve también se ofrecerá dos días para poder dar cabida a todos los espectadores. Por otra parte, el 'Magnificat' de Bach con el Cor de Cambra y Vespres d'Arnadí, que está a punto de agotar las 500 localidades previstas, se interpretará también el 3 de enero.

Para Robert Brufau, responsable del Auditori, queda claro que los grandes equipamientos nada tienen que ver con el empeoramiento de las cifras de contagio. "No nos pueden decir que es peligroso que la gente vaya al teatro, al cine o a un concierto por la movilidad. ¡Ya me gustaría que la cultura generara tanta!", comenta Brufau. "En Europa hay medidas muy restrictivas pero también más ayudas a la cultura", recuerda. Y, aunque el Auditori es público, advierte: "No podemos aguantar así muchos meses más". Considera que el Procicat debería mirar con lupa los grandes equipamientos de la ciudad, "que no somos tantos", antes de marcar directrices.

Curiosamente la 'consellera' de Cultura Àngels Ponsa, ha lanzado este mismo lunes la campaña ‘Més cultura’ para dinamizar el consumo cultural. Una campaña de la que los grandes teatros podrán beneficiarse relativamente con las actuales restricciones del Procicat. Recordemos: en fase 1 no se puede superar el 50% del aforo y nunca más de 500 espectadores. Por eso ha pedido actuaciones "quirúrgicas" para remediar la situación.

Noticias relacionadas

Teatro privado 

No es rentable abrir el Tívoli con un musical como ‘La jaula de las locas’ con el 33% del aforo. Pero la limitación de butacas no es el único escollo. “A los grandes teatros nos ha perjudicado mucho el confinamiento perimetral. Que la gente de fuera de Barcelona no pueda acudir a nuestros teatros en fin de semana hace mucho daño”, explica María José Balañá, que gestiona el Coliseum, el Tívoli y el Borrás. El primero de ellos Carlos Latre ha prorrogado hasta el 3 de enero con su show. Y en el Tívolí, si todo va bien, el musical protagonizado por Àngel Llácer volverá en cuanto se entre en la Fase 2 de desescalada de la segunda ola del covid-19. Y a partir de la próxima semana anuncia actividad en el Borràs: Albert Pla actuará todos los martes y los fines de semana serán para diferentes monologuistas. "Es imposible rentabilizar un teatro grande con 500 localidades. Sin ayudas que compensen de alguna manera es difícil", explica Balañá. Por ahora el sector teatral cuenta con la consellera Ponsa, comprometida con la idea de acabar con la discriminación que sufren las salas de mayor tamaño. "Su dimensión es proporcionada a las butacas que tienen por tanto tendrían que poder abrir con el mismo aforo que los otros teatros", ha asegurado hoy. Ella lo tiene claro pero el Procicat manda.