Grupo barcelonés

Cutemobb, un clan para huir del sistema

  • El cantante y actor catalán Leïti Sène lidera el nuevo colectivo Cutemobb, una plataforma ideada para desarrollar proyectos vinculados al arte con la música en el centro de las operaciones
  • Una manera de trabajar fruto de “una nueva época como el Renacimiento”. Su carta de presentación ha sido un álbum, ‘Cute Tapes’
El rapero y actor catalán Leïti Sène, en Barcelona

El rapero y actor catalán Leïti Sène, en Barcelona / Martí Fradera

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Leïti Sène ha decidido intentar hacer la revolución con sus colegas. “Nosotros la entendemos así: hacer nuestra pasta, comprarnos un terreno y que le follen al sistema”. El músico y actor catalán (‘Benvinguts a la família’, ‘Élite’) lidera lo que antes era un grupo de amigos que trabajaban juntos de manera intermitente y ahora es un colectivo artístico reunido bajo el nombre de Cutemobb. Una plataforma, a la vez sello musical, para desarrollar proyectos vinculados de una u otra manera al arte. “Es 360: hay música, diseñadores gráficos o de moda, pintura… Creo que todo se toca y pienso que si creas sinergias, comunidad, los trabajos se enriquecerán”, explica Leïti, de padre senegalés y madre catalana, uno de los cantantes más en alza del hip-hop español. Añade: “Vi que venía una época como el Renacimiento, en la que el artista, al tener tanta información, al existir internet, no solo se limita a una cosa sino que mola cómo habla, lo que dice en Instagram, la ropa que se pone… es algo mucho más grande”.

La  carta de presentación de Cutemobb ha sido un álbum, ‘Cute tapes’, que va del trap al r&b y en el que participan nada menos que una veintena de artistas. Este trabajo muestra el sonido propio al que han llegado los productores que integran el colectivo barcelonés. Siguen el ejemplo de un caso de éxito como el del grupo de EEUU Internet Money, formado por chavales que se juntan para ganar dinero a base de crear ‘beats’. Algunos de ellos han sido nominados a los Grammy y trabajado con el rapero Drake, por ejemplo.

Cutemobb es por tanto una manera de crear generación, movimiento y, sobre todo, un estilo de vida. Una manera armónica de empaparse unos de otros y ayudarse. También cuando están repantingados en el sofá de su casa, que en breve dejará de ser también la particular ‘oficina’ de Cutemobb, jugando a la ‘play’. “Estamos todo el día currando y no nos damos cuenta. Puedo estar todo el día fumando pero en ningún momento estoy dejando de pensar. Todo está muy desdibujado”, puntualiza. Trabajar con colegas es, a veces, poco productivo. “Ya hemos estado por tonterías. Somos como un clan mafioso, porque al final todos estamos haciendo pasta. El mundo está jodido y ellos son las personas con las que he decidido que esto vaya hacia adelante. Quiero vivir de puta madre, y viviremos, pero tenemos que currar mucho”, defiende.

Los miembros del colectivo Cutemobb

/ Aleix Barau

Cutemobb nace después de años funcionando colectivamente pero de manera amateur. “Somos o éramos niños”, justifica Sène, de 23 años. Ahora la intención es que todos puedan trabajar de manera profesional para “comer nuestro propio pan”. “Pienso que tener tu dinero, comer tu comida, no utilizar al sistema como medio de vida, es la mejor manera para criticar al sistema. Si no hay ningún acto revolucionario, no hay nada que haga avanzar a la población. Al final estás repitiendo códigos que ya se han hecho”, expone.

Apaga la tele

Leïti Sène tiene muy claro que su vida pasa por la música después de participar en una serie de éxito como ‘Élite’. No encaja en el mundo de la televisión, de donde vienen muchos de sus seguidores ahora. “He visto mucho ‘fake’, tienes que encajar bien a mucha gente. En la música también hay muchos celos, pero al menos estoy en mi casa y si quiero me levanto a las 12”, comenta. Leïti es polifacético: empezó con la danza. Lo que “le sacó de la mierda”. “Nunca he sido supermalo, simplemente hacía lo que quería”, concreta. Y siguió con la música, el trap, el rap. En estos géneros ha encontrado la manera de interpretarse a sí mismo, sin hacer ningún papel. “Son alarmas del sistema. Las nuevas generaciones pierden el culo por personajes del trap porque hacen lo que quieren todo el rato, demuestran una libertad que te han quitado”, sentencia.

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Leïti sigue esta filosofía a rajatabla, con letras muy explícitas. “Hablo de cosas que para mí en esta sociedad han significado libertad: las drogas, las chicas y el dinero”. Su estilo fresco y su magnética manera de rapear le han llevado a ser parte del rimbonbante cartel de la edición europea del festival Rolling Loud. 

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