ESTRENOS DE CINE DE LA SEMANA

Terrence Malick, el retorno del cineasta misterioso

El prestigioso director de 'El árbol de la vida' regresa a las salas de exhibición con 'Vida oculta', un filme sobre la fe y la barbarie

Valerie Pachner y August Diehl, en un fotograma de ’A hidden life’, de Terrence Malick 

Valerie Pachner y August Diehl, en un fotograma de ’A hidden life’, de Terrence Malick  / EFE / EPA / REINER BAJO

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Hubo un tiempo en el que las carreras de Terrence Malick y Víctor Erice parecían primas hermanas. El director español debutó con 'El espíritu de la colmena' y ganó la Concha de Oro en San Sebastián en 1973. Un año después, el primer largometraje de Malick, 'Malas tierras', logró el mismo galardón. El estadounidense tardó casi cinco años en realizar su segunda película, 'Días del cielo' (1978). Erice se tomó 10 años sabáticos hasta 'El sur' (1983). Una década más tarde hizo la tercera, 'El sol del membrillo' (1992), y aquí frenó en seco: desde entonces ha rodado varios cortos y episodios de filmes colectivos.

La tercera película de Malick llegó poco después, 'La delgada línea roja' (1998). Había empleado 20 años para reflexionar y volvió con una apuesta distinta en la concepción de la imagen, del sonido, la voz interior, las creencias religiosas, el panteísmo y la colaboración de estrellas renombradas. Malick y Erice,  dos grandes e inaccesibles cineastas que solo habían firmado tres películas cada uno en tres décadas enteras.

Luego, Malick alimentó una vez más su fama de artista misterioso que renuncia a cualquier atisbo de imagen pública. Pero en el 2005 volvió con 'El nuevo mundo', su acercamiento a veces tan poético, en otras tan naif, a la historia de Pocahontas popularizada en 1995 por la versión Disney. Nadie sabía qué iba a deparar Malick en un futuro más cercano o lejano, pero 'El árbol de la vida' (2011), Palma de Oro en Cannes, se convirtió para muchos en la gran revelación. Críticos y espectadores se dividieron. Algunos la patearon por sus creencias, pero a nadie dejó indiferente su apuesta formal.

Malick había tenido también una revelación, la de las cámara digitales ultraligeras, y con ellas descubrió que hacer películas le iba a costar mucho menos que antes. Convertido además en un autor de prestigio, aunque manteniéndose siempre fuera de los focos –nunca va a los festivales, no da ruedas de prensa ni entrevistas y hasta hace bien poco solo había una foto suya en internet, y data de 1998–, convenció a un puñado de estrellas para intervenir en sus filmes: Sean Penn –que acabó hasta el gorro de él tras ver el montaje definitivo de 'El árbol de la vida'–, Brad Pitt, Ben Affleck, Javier Bardem, Rachel McAdams, Christian Bale, Cate Blanchett, Natalie Portman, Antonio Banderas, Rooney Mara, Ryan Gosling, Michael Fassbender… Rachel Weisz intervino en 'To the wonder' (2012), pero su personaje desapareció en la sala de montaje. Pese a ello, Weisz dijo que había aprendido mucho trabajando con Malick.

Cualquier filme suyo desde 'El árbol de la vida' garantiza la más esplendorosa alfombra roja en los certámenes internacionales. No ha parado: 'To the wonder', 'Knight of cups' (2015), el documental 'Voyage of life' (2016) y 'Song to song' (2017). Casi una película al año, lo nunca visto en Malick. Eso sí, ninguna de ellas excepto 'To the wonder' estrenada en nuestro país.

Estrenos de la semana. Tráiler de ’Vida oculta’.

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Curiosamente, 'Vida oculta', el filme que rompe este silencio en la exhibición, tiene pocas estrellas. Su reparto es europeo, del fallecido Bruno Ganz en su última interpretación a August Diehl, que aquí es un pacifista austriaco cuando en 'Malditos bastardos', de Quentin Tarantino, encarnó a un violento nazi. Sin abandonar sus veleidades con la cámara y su credo religioso (no faltan los planos de hierba alta mecida por el viento, de padres e hijos, de armonía con la naturaleza), Malick se vuelve algo más 'narrativo' para contar esta historia de fe contra la barbarie al estallar la segunda guerra mundial. Su protagonista se convierte en objetor de conciencia y asume hasta el final sus decisiones en un mundo que fue edénico, el de los campesinos alpinos, y ahora ha comulgado con Hitler.

El director ya tiene medio lista 'The last planet', su particular visión de algunos episodios en la vida de Jesucristo. El actor húngaro Géza Röhrig ('El hijo de Saú'l) encarna al Mesías, Mark Relyance es Satanás y el belga Matthias Schoenaerts interpreta a San Pedro. Malick ha tomado carrerilla y está imparable.