Estreno en Netflix

'Hillbillies', postales de la América desdentada

10 películas y series que han ofrecido un retrato cargado de estereotipos negativos de los blancos pobres del medio rural

Uno de los asilvestrados ’hillbillies’ de ’Deliverance’ (1972), de John Boorman.

Uno de los asilvestrados ’hillbillies’ de ’Deliverance’ (1972), de John Boorman.

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Nacido en una pequeña ciudad industrial de Ohio en el seno de una familia de palurdos blancos pobres de los Apalaches, hijo de una adicta a las drogas duras que ha pasado por cinco matrimonios y de un cristiano renacido que se desentendió de la paternidad en cuanto el crío empezó a caminar, J. D. Vance (Middletown, 1984) tenía muy pocas papeletas para no acabar viviendo en un parque de caravanas, trapicheando con vales de comida y disparando a los gatos. Pero, contra toda probabilidad, una de esas papeletas salió ganadora y hoy J. D. Vance es un próspero gestor de fondos de inversión y un escritor superventas gracias a su relato autobiográfico 'Hillbilly, una elegía rural' (Deusto), cuya adaptación al cine, dirigida por Ron Howard, se estrena el 24 de noviembre en la plataforma Netflix.

Uno de los principales atractivos del libro es el modo en que Vance habla con afecto sincero (también con severas dosis de autocrítica) sobre un colectivo al que resulta demasiado fácil despreciar. Los 'hillbillies' y, por extensión, los estadounidenses blancos y pobres procedentes de entornos rurales, preferentemente sureños (se aceptan como sinónimos 'rednecks', catetos, palurdos y, directamente, 'white trash' o basura blanca) arrastran el estigma de ser gente racista, violenta, ignorante, resentida, perezosa, malhablada, fulera y peligrosamente aficionada a las armas de fuego, la bebida, las pastillas, la comida grasienta y los embarazos en la adolescencia. En el mejor de los casos, unos inútiles con pantalones de peto, mala dentadura y corte de pelo de tazón a los que les gusta hacer explotar cosas en los descampados y votar a Trump.

Verdades y prejuicios

Bajo ese insidioso retrato que la América biempensante y multicultural de las grandes ciudades y de las dos costas se ha encargado de estereotipar y difundir, existe un innegable sustrato de realidad pero también grandes capas de prejuicios basados en la clase social y la economía. Prejuicios que, por otra parte, nadie se ha esforzado mucho en combatir, y prueba de ello es que hasta hace relativamente poco nadie había cuestionado abiertamente la manera casi siempre grotesca y a menudo brutal en que tanto la literatura como la ficción audiovisual han representado a la comunidad 'hillbilly'-'redneck'. Esta selección de 10 películas y series es solo una pequeñísima muestra.

'LA RUTA DEL TABACO' (1941)

Dice mucho a favor del humanismo de John Ford que en su adaptación de la popular novela de Erskine Caldwell sobre una familia de campesinos empobrecidos de Georgia lograra que los personajes sórdidos, degenerados y maliciosos del original literario aparecieran como criaturas desventuradas capaces de despertar la empatía y la comprensión de los espectadores.  


'MATAR A UN RUISEÑOR' (1962)

Es revelador que una película que, al igual que la novela de Harper Lee en la que se inspira, ha pasado a la historia como un monumento a la tolerancia y la falta de prejuicios incluya unos personajes como Bob y Mayella Ewell: pobres, incultos, racistas, mentirosos, violentos, adictos a la priva (él) y el sexo (ella) y unidos por una enfermiza relación incestuosa. Villanos 'rednecks' de manual.

Mayella y Bob Ewes, en el juicio de 'Matar a un ruiseñor'.

 'LOS NUEVOS RICOS' (1962-1971)

'The Beverly Hillbillies', en el título original. Montañeses de los Ozark trasplantados, por un golpe de fortuna, a la zona residencial más chic de Los Ángeles para que el público medio se ría con el contraste entre los zafios paletos armados y sus sofisticados vecinos. En 1993 hubo una adaptación al cine que en España se llamó 'Rústicos en Dinerolandia'. Con un par.  

'2.000 MANIACOS' (1964)

Título pionero del 'splatter' de serie B que retrata a una comunidad de desquiciados 'rednecks' sureños aficionados a torturar turistas yanquis para vengar la afrentosa derrota confederada en la guerra de secesión. Abrió el camino a una larga lista de filmes de terror que han basado su concepto en el traumático encuentro entre la América urbana, civilizada y moderna y los habitantes pobres del medio rural, encarnación del atraso, la barbarie y el canibalismo. 


'LOS OSOS MONTAÑESES' (1965)

El primer contacto que muchos niños españoles, hoy adultos talluditos, tuvieron con la cultura 'hillbilly' fue a través de esta serie de animación de Hanna-Barbera protagonizada por una familia de plantígrados de los Apalaches cuyo patriarca, Apá, era un oso desaliñado y poco sociable que masticaba las palabras y se pasaba el día sesteando aferrado a su rifle. Suficiente para entender de qué iba el asunto. 


'EASY RIDER' (1969)

Dos 'rednecks', una camioneta y un arma de fuego. Eso es todo lo que el país de las barras y las estrellas necesitaba para poner fin a la epopeya motera de Dennis Hopper y Peter Fonda y, de paso, aniquilar la utopía hippie en la tierra de los libres y el hogar de los valientes. "¿Quieres un corte de pelo?". Bang.

Camioneros 'rednecks' se disponen a acabar con la contracultura en 'Easy rider'.

'DELIVERANCE' (1972)

Los dos paletos sureños con serios problemas bucodentales que sodomizan a un excursionista al grito de "¡Gruñe como un cerdo!" se llevan el premio a la abyección, pero, en realidad, todos los 'hillbillies' que aparecen en la película de John Boorman, desde el anciano bailongo encargado de la gasolinera hasta el deficiente mental que toca el banjo, dan un miedo que te cagas.

'QUIERO SER LIBRE' (1980)

Tal como explica este notable 'biopic' musical de Michael Apted, antes de convertirse en estrella del country, Loretta Lynn encarnó como nadie el paradigma de la América 'white trash': hija de un minero de Kentucky, se casó a los 15 años con un borracho maltratador y a los 19 ya era madre de cuatro. Bonus: el patriarca del clan está interpretado por Levon Helm, batería y cantante de The Band, un 'redneck' sureño de tomo y lomo.


'ARIZONA BABY' (1987)

Herbert I. McDunnough (Nicolas Cage) reúne todos los requisitos para ser admitido en el club de los paletos blancos según Hollywood: tiene pocas luces, ascendencia escocesa y una esposa llamada Ed, ha estado en la cárcel por robo, sus mejores amigos son unos indeseables, vive en una caravana, luce un poblado mostacho y un tatuaje del pájaro loco y su idea de un tratamiento contra la infertilidad consiste en robarle un bebé a un fabricante de muebles.

Nicolas Cage, en una escena de 'Arizona Baby' (1987), de Joel y Ethan Coen.

'LOS SIMPSON' (1989-)

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Todos aquellos que pusieron el grito en el cielo por los estereotipos racistas asociados al personaje del tendero indio Apu guardaron, en cambio, silencio ante la presencia de Cletus Spuckler, un andrajoso 'hillbilly' en camiseta imperio que come animales atropellados y ha tenido no menos de una treintena de hijos con su propia hermana. Será porque a Cletus, a diferencia de Apu, le importa un comino lo que piensen de él.

Cletus Spuckler y su esposa-hermana Brandine, por supuesto embarazada.