02 dic 2020

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LECTURAS RECOMENDADAS

10 libros sobre ajedrez para acompañar a 'Gambito de dama'

De Lewis Carroll pasando por Nabokov, Zweig y Pérez Reverte, muchos autores han encontrado inspiración en el juego

Elena Hevia

John Turturro, protagonista de ’La defensa Luzhin’, película que adapta la novela de Nabokov. 

John Turturro, protagonista de ’La defensa Luzhin’, película que adapta la novela de Nabokov. 

Junto a ‘Gambito de dama’, la excelente novela de Walter Tevis, el tema del ajedrez ha propiciado libros para todos los gustos. Destacamos aquí diez de ellos.

Alicia a través del espejo

Lewis Carroll (1871)

“A través del espejo y lo que Alicia encontró allí”, título original, continuación de ‘Alicia en el País de las Maravillas’, adopta el juego del ajedrez como hilo conductor ya que la niña debe desplazarse por el tablero en una serie de movimientos absolutamente absurdos, en consonancia con el tono desquiciado del relato. Así la propia Alicia se convierte en reina y al final, en uno de sus momentos más celebrados, reconoce que toda la acción ha formado parte del sueño del Rey Rojo. En este  caso las fichas no son blancas y negras.

La defensa

Vladimir Nabokov (1930)

Una de las mejores novelas de la etapa rusa del autor. Sigue la trayectoria de Luzhin, un joven inadaptado y asocial que descubre el juego y centra su existencia en él, aislándose de la realidad  que concibe como “inevitable” pero en modo alguno “interesante”. Convertido en maestro, la inesperada jugada de un fuerte oponente hará que toda la ‘defensa’ que Luzhin ha construido a su alrededor gracias al ajedrez le devuelva a los años en los que su vida no tenía el menor sentido. Otro retrato que vincula psicosis y juego.

Novela de ajedrez

Stefan Zweig (1941)

Stefan Zweig escribió esta novela en la ciudad  brasileña de Petrópolis, donde había huido del avance nazi. Escrita un año antes de su suicidio, revela la profunda depresión del autor. El protagonista es un abogado a quienes los nazis torturan para que delate a sus clientes encerrándolo sin el menor contacto con el exterior. El descubrimiento de un libro de problemas de ajedrez hará que mantenga su mente ocupada resolviéndolos pero también provocará otro obsesivo enclaustramiento neurasténico del que le costará mucho más salir.

El hacedor

Jorge Luis Borges (1960)

Este magistral conjunto de narraciones, poemas y pequeños ensayos incluye dos sonetos bajo el título de ‘Ajedrez’, un juego que para el maestro argentino tiene una cualidad trascendente casi mística y semejante a la de sus reiteradas imágenes de espejos y laberintos. Poesía y metafísica se dan la mano aquí para hablar del destino humano. Todos somos piezas de un ajedrez que mueve la mano de Dios. Borges acaba imaginado a un dios detrás del Dios sobre el tablero.

La torre herida por el rayo

Fernando Arrabal (1982)

Aunque el título aluda a uno de los arcanos mayores del tarot, esta novela con el que el otrora ‘enfant terrible’ y fundador del grupo Pánico Fernando Arrabal ganó el Premio Nadal, es una historia sobre un duelo en la cumbre de dos jugadores de ajedrez que tiene, cómo no, su lado simbólico. Porque no hay contendientes más antagónicos que ellos, irracional e intuitivo el uno, calculador y cerebral el otro. El surrealista autor, cronista y ensayista sobre el tema, ha sido además un notable jugador de ajedrez desde su infancia.

En busca de Bobby Fisher

Fred Waitzin (1988)

La exitosa película de 1993 se basa en una crónica novelada inspirada en la vida del exjugador de ajedrez y niño prodigio Joshua Waitzin, escrita por el padre de éste. Joshua, despuntó como jugador a los seis años y fue alumno del célebre profesor y entrenador Bruce Pandolfini, que quiso convertirlo en un nuevo Bobby Fisher. Sorprendentemente, a los  18 años abandonó ese camino para dedicarse a las artes marciales en las que también descolló.

El ocho

Katherine Neville (1988)

El juego milenario ha amueblado también sonados best-sellers como éste con el que la experta en informática para empresas financieras Katherine Neville se reconvirtió en autora de éxito en los 80 (más bien de un único éxito) y abrió el camino para ese subgénero tan codiciado que es el esoterismo con coartada cultural por el que acabarán circulando autores como Dan Brown. Todo gira alrededor de unas piezas de ajedrez que pertenecieron a Carlomagno.

La tabla de Flandes

Arturo Pérez Reverte (1990)

La novela que, junto con ‘El maestro de esgrima,  catapultó a Pérez Reverte, es una intriga totalizadora sobre el ajedrez que parte de un cuadro sobre un ficticio autor flamenco en el que se aprecia un interior con dos caballeros jugando una partida y una cita en latín que alude a la ‘muerte’ de un alfil, pero también al posible asesinato de un caballero. Ese enigma echa a rodar una trama en la que la resolución del problema ajedrecístico que plantea el tablero de la pintura va en paralelo a la resolución del caso.  

El don

 Mai Jia (2002)

Con esta obra, a medias novela negra e historia de espías, el autor chino obtuvo una sonada recepción de público. Un muchacho con un carácter retraído y cercano al espectro autista despliega una prodigiosa facilidad para las matemáticas que pronto es utilizada por el gobierno en el terreno de la criptografía. Las escenas en las que el protagonista utiliza su don matemático resolviendo problemas de ajedrez son excelentes.

Duelo de alfiles

Vicente Valero (2018)

La afición del propio Vicente Valero por el ajedrez le lleva a construir un libro en el que mezcla  autobiografía, erudición, ensayo y anecdotario para entrelazar las vidas de cinco autores fundamentales a caballo entre el XIX y el XX. Ahí están las partidas que compartieron Walter Benjamin y  Bertolt Brecht, los últimos escritos de Nietzsche antes de perder la razón, una desastrosa lectura pública de Kafka y el largo parón creativo de Rilke frente a las ‘Elegías de Duino’.

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