01 dic 2020

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CULTURA EN CRISIS

El audiovisual catalán lanza un SOS desesperado ante el 'apagón' de TV-3

La tele pública catalana ha dimitido como generadora de contenidos audiovisuales propios y desde PROA, la federación de productores, se insta a encontrar soluciones a la crisis galopante

Quim Casas

Fotograma de la serie de TV-3 ’Les de l’hoquei’

Fotograma de la serie de TV-3 ’Les de l’hoquei’

En enero de este año, Isona Passola, presidenta de la Acadèmia del Cinema Català, le explicaba a Julián García en las páginas de EL PERIÓDICO la penuria que vive el audiovisual catalán. “Yo acuso directamente al Govern de la Generalitat. No yo, sino todo el sector. Para intentar repensar y reestructurar TV-3, el Govern la dejó caer como generadora de contenidos audiovisuales propios. Es imprescindible que la televisión pública disponga de un presupuesto para volver a hacer producción propia: series, películas, documentales”, decía una inflamada Passola. Recordaba que el Govern ha dimitido de su propia televisión, Netflix ha abierto estudios en Madrid y no en Barcelona, y desde ‘Merlí’ no se ha producido nada (con la excepción de ‘Benvinguts a la familia’ y ‘Les de l’hoquei’). La continuación, ‘Merlí. Sapere aude’, ya fue una serie original de Movistar+.

La situación 10 meses después, agravada por la pandemia, es igual o peor. PROA (Productors Audiovisuals Federats) lanzó un comunicado el pasado 11 de noviembre alertando de que el momento del sector audiovisual catalán es crítico e insostenible. UN SOS en toda regla. No es el primero, sino el cuarto llamamiento para sentar las bases de un diálogo constructivo. Le preceden tres comunicados en 2013, 2015 y 2018. Pero nada cambia.

Hablamos con Raimon Masllorens, presidente de PROA. Sus conclusiones son demoledoras: “Hemos constatado la falta de voluntad política de un Gobierno catalán que no reacciona ante los hechos. Pero no solo el Govern, también el Parlament, del que depende la CCMA (Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals). La CCMA es pública, pero sobre todo es una empresa. Debe estar profesionalizada”. Masllorens hace hincapié en que “debemos pensar el modelo de televisión que queremos. Una empresa se monta para unos objetivos”. PROA propone una reforma urgente del CCMA para modernizarla y racionalizarla.

"TV-3 se ha quedado antigua"

Todo resulta aún más desesperante teniendo en cuenta el papel que años atrás jugó la televisión pública catalana en su apuesta por el cine y la ficción televisiva; y que, mientras tanto, España vive un momento de efervescencia industrial audiovisual gracias a las plataformas de 'streaming'. “TV-3 ha sido una televisión moderna y modélica, un motor importante del sector catalán”, apunta Masllorens. “Hace 10 años que esto ya no es así. Se ha quedado antigua como modelo de empresa y en los contenidos. La inversión es mínima. Al Govern ya le está bien: los informativos son líderes de audiencia, los programas de debate funcionan y ya está. Viven de rentas”. En este modelo, la ficción serializada no tiene cabida y es normal que cineastas de aquí, como Mar Coll, tengan que irse a Madrid, a Movistar+, para realizar sus proyectos. “Los directivos de la televisión catalana hacen lo que pueden, pero igual deben tomarse decisiones que no les gustan, y nadie las toma”, certifica Masllorens.

Penuria del cine en catalán

El pasado martes, el CoNCA (Consell Nacional de la Cultura i de les Arts) entregó su informe anual sobre el estado de la cultura y las artes en 2019, donde se recalca la caída estrepitosa de la cuota de pantalla del cine catalán: solo el 0,3 % de espectadores consume producción en lengua catalana y un también ínfimo 2,3 % se muestra interesado en la exhibición de películas en catalán. Contrasta con la bonanza que viven las empresas catalanas de videojuegos. En el informe se recuerda que las debilidades del audiovisual catalán derivan de las fuentes de financiación insuficientes, largamente denunciado por todos los sectores implicados.

“Hace tiempo que desde PROA pedimos que se haga un Plan Nacional del Audiovisual” explica Masllorens. “Se recogió la idea, el Gobierno nombró a una o dos personas para que trabajaran en ello, pero las conclusiones se han guardado en un cajón. Nosotros no pedimos dinero, sino una reflexión de hacia dónde quiere irse. Tenemos una lengua y cultura propias, y si no lo hacemos nosotros, no lo hará nadie”.

La relación con las televisiones privadas españolas tampoco ha ayudado demasiado: “Estaba escrito por ley que debían tener un centro de producción en Barcelona. Antena 3 y Telecinco lo tuvieron, pero ya no. Esta proximidad es importante, pues crea proyectos y lugares de trabajo”. Las cifras son ahora mismo estremecedoras: hace siete u ocho años, Catalunya significaba el 40% de la producción audiovisual en España, ahora está entre el 17 y el 18%.