MÚSICA EN DIRECTO

SOS de las salas de concierto ante el riesgo de desaparición masiva

El 80% de los locales desaparecerán antes de final de año si no se toman medidas urgentes, advierte la ASACC, asociación involucrada en #ElÚltimoConcierto, evento que tendrá lugar en 'streaming' este miércoles

Una entrada de Apolo, sala adscrita a la campaña #ElÚltimoConcierto. 

Una entrada de Apolo, sala adscrita a la campaña #ElÚltimoConcierto.  / JOAN MATEU

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Jordi Bianciotto

El grito de auxilio ya tiene visos terminales: después de ocho meses de cierres y de 25.000 espectáculos suspendidos, el oxígeno se agota para las salas de música en directo, y de la desesperación surge una campaña de ámbito estatal, #ElÚltimoConcierto, entre cuyas acciones destaca el evento en ‘streaming’ de este miércoles (20.00 horas), en el que docenas de artistas lanzarán un agónico SOS. La realidad ya no da para más. “Si no se hace nada, antes de que termine el año desaparecerán el 80% de las salas”, advierte Carmen Zapata, gerente de la ASACC, asociación que representa a 83 locales de Catalunya.

Días atrás, el enunciado de ‘¿El último concierto?’ comenzó a decorar las persianas y fachadas de los locales cerrados, lanzando una pregunta cuya respuesta se consuma día a día. “Probablemente, el último concierto de muchas salas ya se haya celebrado”, observa Zapata, que sitúa en 15 el número de escenarios que ya han cerrado en España. El de este miércoles no es exactamente un concierto, sino un "acto reivindicativo" en el que actuarán artistas como Carolina Durante, La Casa Azul, Albert Pla, Els Amics de les Arts, Johnny Cifuentes (Burning) o Amaia.

Endeudamiento 'in crescendo'

De las salas adscritas a la ASACC, solo Razzmatazz, Apolo, Luz de Gas y Sidecar han expresado tener aguante para seguir vivas entrado el 2021, aun con todas las reservas, porque la ausencia de un horizonte claro de remontada enrarece los pronósticos. Se preguntan si vale la pena endeudarse más y más sin tener idea de si la vuelta a la actividad plena es una cuestión de unos meses o de algo más que eso.

Las ayudas anunciadas por el departamento de Cultura (17,2 millones de euros) son consideradas “insuficientes” para las salas, puesto que limitan su incidencia a un mes, el de noviembre, en que la mayoría ya no estaban operativas, y porque estas arrastran pérdidas acumuladas desde marzo. Cultura “pone recursos”, estima Zapata, pero tiene poco margen de maniobra presupuestaria. “Tienen que implicarse otros departamentos, como Empresa. Al fin y al cabo, las salas son ‘pymes’ en su mayoría”. La ASACC está adscrita a Actua Cultura, plataforma que reclama que la partida cultural alcance el 2% del presupuesto del gobierno catalán, frente al actual 0,67%.

Apertura con limitaciones

Queda atrás el bloqueo que dejaba a las salas fuera de la cultura al considerarlas ocio nocturno. La apertura de los escenarios en la desescalada será presumiblemente para todos, si bien la ASACC calcula que, dada la restricción de aforo, las que subirán la persiana “no lleguen al 50%”.

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El manifiesto de #ElÚltimoConcierto pide medidas de choque para reducir los gastos mensuales, en concreto la “hibernación” de consumos, impuestos y alquileres. Y elevando la mirada, las salas apuntan a las inyecciones que lleguen de la UE. “Queremos estar en la agenda política y que cuando lleguen esos recursos, que no solo la cultura esté ahí, sino que se incluya a estos escenarios, muchas veces no considerados culturales”, subraya Carmen Zapata. “Las salas somos tan cultura como el Liceu”.